un choque en la cúpula y el bloqueo (otra vez) a la “Plantona”, sin fecha para iniciar su reactivación
El Consorcio para la Gestión de los Residuos Sólidos de Asturias (Cogersa) entra en ebullición y afronta una nueva crisis de gran calado, otra más en una cadena de turbulencias que amenaza con erosionar la gestión de uno de los principales organismos públicos de la región. A los problemas técnicos y operativos que lastran a la entidad desde hace más de dos años se suma ahora una creciente batalla interna en su cúpula, con un choque cada vez más evidente entre el Gobierno asturiano y la gerente de Cogersa, Paz Orviz.
[–>[–>[–>El último detonante visible es la situación de la Planta de Tratamiento de la Fracción Resto, la conocida como “Plantona”, la instalación llamada a convertirse en la gran pieza del sistema asturiano de reciclaje al encargarse de separar y recuperar automáticamente los residuos de la bolsa negra. La infraestructura permanece paralizada desde el devastador incendio del abril de 2024 y, lejos de aclararse su futuro, el proyecto acumula incertidumbres y retasos.
[–> [–>[–>La última señal de alarma llegó esta misma semana. Decenas de operarios que esperaban incorporarse a la planta para una fase inicial de la reactivación de las instalaciones -trabajando a un único turno- se quedaron finalmente en casa tras un cambio de planes de última hora. La reapertura inicial vuelve así a quedar en el aire y sin calendario claro, alimentando la inquietud interna. “La gente está muy preocupada. Hay asuntos importantes sin resolver y nadie sabe qué va a pasar”, lamentan trabajadores del consorcio.
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Pero el incendio y los retrasos son solo una parte del problema. La crisis ha acabado aflorando un profundo desgaste político y de gestión dentro de Cogersa. El consejero de Movilidad, Alejandro Calvo —presidente además del consorcio y uno de los hombres fuertes del Ejecutivo de Adrián Barbón—, lanzó esta semana en la Junta General un mensaje que en Cogersa se interpretó como un serio toque de atención a la gerente. Al referirse a la pérdida de fondos europeos vinculados a varios proyectos, Calvo afirmó que la gestión realizada “no es ejemplar”, una frase que en el entorno del organismo se entendió como una desautorización directa a Orviz, aunque evitase citarla expresamente.
[–>[–>[–>Tensión interna
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La tensión interna se disparó todavía más después de que trascendiese la baja laboral de la gerente, que hace pocos días sí estaba acudiendo a su puesto de trabajo. Dentro del consorcio crece la sensación de vacío de mando en un momento especialmente delicado, con expedientes abiertos, inversiones bloqueadas y el futuro de la Plantona pendiente de resolución.
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Varias fuentes consultadas describen además un distanciamiento progresivo entre Orviz y el núcleo duro del Gobierno regional desde la salida de Nieves Roqueñí, la exconsejera de Industria que presidió Cogersa y que fue el principal sostén político de la gerente durante episodios especialmente críticos, como la crisis desatada tras revelar LA NUEVA ESPAÑA que el consorcio carecía de pólizas de seguro en sus instalaciones.
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[–>La marcha de Roqueñí dejó a Orviz más expuesta. Su relevo en Industria, Belarmina Díaz, evitó reforzar públicamente a la gerente y la llegada de Alejandro Calvo a la presidencia del consorcio ha terminado por agravar las fricciones. Diversas fuentes sostienen que desde la Consejería existe malestar por la forma en que la gerente pilotaba determinados asuntos estratégicos de Cogersa “por libre”, mientras el Gobierno quiere asumir ahora un mayor control político y técnico del organismo.
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Uno de los principales focos de conflicto es precisamente el futuro de la Plantona. Esta semana estaba previsto que operarios de Valtalia, la empresa gallega que construyó la instalación, comenzasen trabajos en la planta. Incluso una veintena de trabajadores habían sido citados para pasar reconocimientos médicos previos a su incorporación. Sin embargo, el viernes la compañía frenó de forma inesperada el operativo sin ofrecer explicaciones.
[–>[–>[–>Valtalia no aclara las razones del nuevo retraso. Calvo, por su parte, se limitó el martes a una explicación técnica y prudente en la Junta General: “La empresa ha solicitado una ampliación de plazo para completar la documentación acreditativa vinculada a la instalación, circunstancia que se considera compatible con la tramitación ordinaria de este tipo de procedimientos y coherente con el criterio de prudencia técnica y administrativa aplicable a las fases de puesta en servicio progresiva”, se limitó a decir.
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El Consejero mantiene oficialmente la previsión de que la planta pueda estar operativa de forma completa en otoño. Sin embargo, dentro de Cogersa esa fecha empieza ya a ponerse seriamente en duda. Y no es el único problema pendiente. También sigue sin resolverse qué hacer con el CSR (Combustible Sólido Recuperado) que genere la instalación. Antes del incendio, el material se estaba almacenando provisionalmente en el vertedero ante la falta de una solución definitiva, un parche temporal que la crisis actual amenaza con prolongar indefinidamente.
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