ÚLTIMA JORNADA LIGUERA | ¿Por qué ya nadie habla de ‘maletines’ al final de las ligas? “Los jugadores ya no se prestan, saben que pueden acabar en la cárcel”
La Liga de Primera División encara este fin de semana su jornada decisiva, con dos de las plazas de descenso todavía en al aire y una plaza europea todavía en el área. Esta era históricamente la semana de los rumores más o menos reales sobre ‘maletines’ de dinero negro, de sospechas de amaños y sobornos para condicionar el desenlace final de la Liga. Pero ya no lo es. Los tiempos han cambiado y los protagonistas, futbolistas y directivos, ya son conscientes del riesgo que entraña prestarse a cobrar un sobresueldo ajeno antes de las vacaciones. O a pagarlo, claro.
[–>[–>[–>Hubo un tiempo en que este tipo de prácticas estaban más que normalizadas en el fútbol español. Hace ya muchísimos años, la preocupación por su futuro laboral cundía entre un grupo de periodistas por el posible descenso del club del que informaban. Si el equipo bajaba, varios de ellos podían perder su trabajo. El presidente de ese equipo del norte de España se enteró de aquello y en un entrenamiento previo a la última jornada del campeonato se acercó a algunos de ellos: «Tranquilos, no os preocupéis, está todo arreglado».
[–> [–>[–>De vender futbolistas a pactar resultados con meses de antelación
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No lejos de ahí, otro club improvisó en unos días la venta al contado de dos de sus futbolistas más prometedores en la semana final de la temporada. Se sabe, aunque no se puede demostrar, que parte de ese dinero fue a parar a los jugadores de otro equipo, cuya victoria en otro partido garantizaba la permanencia de ese club.
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Conocidas eran los años 90 y 2000 las comidas a mitad de temporada entre presidentes de clubs de una misma comunidad muy representada en Segunda División. En ellas, cuentan que renovaban cada año una suerte de pacto de caballeros, sin dinero de por medio, consistente en que en las últimas jornadas la victoria en los duelos directos fuera para el equipo que lo necesitara si el otro ya estaba sin objetivos.
[–>[–>[–>El Levante-Zaragoza de 2011 quedó impune al no poder demostrarse judicialmente la manipulación. / Jorge Gil – Europa Press
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Las historias y leyendas alrededor de las primas a terceros son abundantes en el fútbol español, probadas o no. Seguramente, todos los clubs españoles tengan alguna historia similar. A la segunda categoría, la de las leyendas sin una prueba judicial que las convierta en hechos, pertenecen episodios como las ligas de Tenerife que ganó el Barça en los 90 o el Levante-Zaragoza del año 2011, cuyo amaño no pudo probarse judicialmente pese a los abundantes indicios.
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El caso Osasuna
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En la historia del fútbol profesional español, el único amaño probado fue el del llamado caso Osasuna. La Justicia determinó que el club navarro pagó a jugadores del Betis para que ganaran al Valladolid en la penúltima jornada y para que se dejaran ganar en el duelo directo contra los navarros en la jornada final. Lo paradójico de este caso único es que Osasuna, pese a comprar voluntades ajenas, acabó bajando a Segunda en esta temporada 2013-14.
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Antonio Amaya (ex Betis) fue uno de los dos futbolistas condenados en el caso Osasuna. / Jesus Diges / EFE
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Lo más relevante de aquel caso, más allá del castigo penal a directivos osasunistas, dos jugadores béticos (Antonio Amaya y Xavi Torres) y dos intermediarios fue la aclaración de lo que hasta entonces era una nebulosa legal. No había dudas de que un soborno para perder un partido deliberadamente era delito, pero la ley no era clara sobre las primas a terceros por ganar.
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La Audiencia Provincial de Navarra estimó que sí eran delito, pero el Tribunal Supremo enmendó esa parte de la sentencia, considerando que las primas por ganar no podían considerarse delictivas, fijando jurisprudencia al respecto. Lo que sí pueden acarrear son sanciones administrativas (hasta seis meses de sanción), como refleja el Código Disciplinario de la RFEF.
[–>[–>[–>Prisión para dos futbolistas
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La Justicia dejó sin castigo lo sucedido en el Betis-Valladolid (4-3), pero sí castigó con severidad el amaño del Osasuna-Betis (2-1). El Supremo fijó las penas definitivas a los nueve culpables del amaño en un total de 27 años y 7 meses de prisión. Amaya y Torres, los dos futbolistas implicados, recibieron 10 meses de condena cada uno, aunque no entraron en la cárcel.
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Iñaki Arbea, director de Integridad de LaLiga, durante una charla con la plantilla del Almería. / UD ALMERÍA
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«Los futbolistas ya no se prestan a estas cosas. Ahora saben que pueden acabar inhabilitados o incluso en prisión. Valoran que el dinero que pueden recibir no compensa el riesgo que asumen», analiza Iñaki Arbea, director de Integridad de LaLiga, el departamento que persigue estas prácticas pero que sobre todo trabaja en prevenirlas, mediante charlas, talleres e información directa a los vestuarios.
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Siempre puede haber algún garbanzo negro, por supuesto, pero no ese tipo de pactos que se podían dar en el paso
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De la Oikos a Kike Salas
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«En los siete años que llevo trabajando aquí, no hemos tenido ni siquiera la sospecha de que haya podido haber un amaño. Siempre puede haber algún garbanzo negro, por supuesto, pero no ese tipo de pactos que se podían dar en el paso«, profundiza el ejecutivo de LaLiga. La última alarma saltó con la llamada Operación Oikos, en la que se investigaron presuntos amaños en 2019 vinculados a apuestas en partidos del Huesca y el Valladolid. En 2024, el juez que instruía el caso decidió archivar la causa al no hallar pruebas de la presunta corrupción deportiva.
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«Ahora los futbolistas tienen mucha más información, no se la juegan», incide Arbea sobre un delito tipificado como corrupción en los negocios que fue incluido en el Código Penal en el año 2010, siendo reforzado con una nueva redacción en 2015. De hecho, los esfuerzos en esta materia se centran, hoy, en las apuestas. El ejemplo paradigmático es el del defensa del Sevilla Kike Salas, a la espera de juicio por haber provocado, presuntamente, tarjetas amarillas en varios partidos del final de la temporada 2023-24 para que personas de su entorno se enriquecieran apostando.
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