ni Mañueco ni Suárez-Quiñones aclaran a quién respondían Abel y Jaime
Sobre qué dar primero una versión la muerte de abel y jaime -el dos muertes de los incendios forestales que devastaron León y Zamora el año pasado—y luego mantener prácticamente lo contrario era, según el Junta de Castilla y Leónuna aparente confusión producida en «un ejercicio de transparencia».
Así lo afirmó el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañuecola primera y única vez que habló públicamente de los dos vecinos voluntarios que murieron intentando salvar la localidad de Quintana y Congosto (León): «Ayer, en aras de transparencia y rapidez de información, se dijo que estaba integrado en la operación. Hoy eso está descartado.»
La frase significaba rectificar explícitamente la versión ofrecida apenas 24 horas antes por su Ministro de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez Quiñonesquien había asegurado públicamente que Abel Ramos y Jaime Aparicio «se sumaron al operativo» y que ambos actuaban siguiendo «órdenes del director» del Puesto de Mando Avanzado.
Dos versiones incompatibles sobre qué hacían exactamente allí los dos primos cuando quedaron atrapados por las llamas. La diferencia no era menor. El primero situaba a Abel y Jaime dentro del dispositivo de extinción oficial; el segundo los convirtió en vecinos que actuaron «por su propia voluntad» con su maquinaria, fuera de la estructura de mando de incendios.
Iván rompe su silencio
Ahora, El único testigo que afirma haber presenciado lo ocurrido esa tarde cuestiona esta última versión. En conversación con el equipo. Estado de bienestar de laSextaSostiene que lo ocurrido en Quintana y Congosto no fue sólo resultado del caos del incendio, sino también de una cadena de decisiones erróneas y posibles negligencias en el terreno.
Su relato reconstruye las horas previas a la muerte de Abel y Jaime y vuelve a poner el foco en una pregunta que, casi un año después, sigue sin tener una respuesta clara: ¿Quién realmente decidió dejarlos entrar allí?? Primero se dijo que estaban integrados al operativo y que cumplían órdenes. Después actuaron por su cuenta. Entre una versión y otra hubo dos muertos, un incendio devastador y demasiadas preguntas sin respuesta.
Porque si estaban involucrados en la operación, alguien tenía que coordinarlos. Y si no lo fueran, entonces la pregunta es aún más seria: ¿Cómo terminaron dos vecinos solos frente a un incendio fuera de control? mientras, según el único testigo directo que no ha hablado hasta ahora, la ayuda no llegaba, las comunicaciones fallaban y el operativo se encontraba desbordado?
Miedo a que la historia se repita
Iván ha roto su silencio porque teme que la historia se repita. Su relato no sólo reconstruye lo ocurrido aquella tarde entre las llamas, sino que también perfila una operación que, según quienes trabajan en el interior, «no es sólo que llegue tarde o no esté preparada para este verano que viene, es que no llega ni a primavera».
Una afirmación tan dura como preocupante. Especialmente ahora, cuando el calor vuelve a golpear y muchos residentes de zonas rurales sienten que, si el fuego regresa, volverán a quedarse solos frente a las llamas.
Por ello, el equipo de Estado de Bienestar lleva semanas visitando algunas de las zonas con mayor riesgo de incendio y hablando con quienes allí viven y trabajan. Sus testimonios, que conoceremos en las próximas semanas, mostrar una realidad desconocida para muchos y plantean preguntas incómodas sobre cómo Castilla y León afronta otro verano extremo.
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