Fundación Jiménez Díaz avanza hacia una radioterapia sin tatuajes con un sistema inteligente de monitorización
El Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz avanza hacia la radioterapia sin tatuajes con un sistema inteligente de monitorización corporal en tiempo real.
Según ha informado este jueves el hospital, la precisión constituye uno de los pilares fundamentales de la oncología radioterápica y «cada milímetro cuenta cuando el objetivo es administrar radiación a un tumor preservando al máximo los tejidos sanos circundantes», una exigencia clínica que históricamente ha obligado a recurrir a pequeños tatuajes permanentes en la piel de los pacientes para garantizar su correcta colocación durante cada sesión de tratamiento.
Este procedimiento, ampliamente extendido en todo el mundo, a pesar de su sencillez técnica, deja una huella física y emocional que muchas personas siguen asociando a la enfermedad, incluso años después de finalizar el proceso oncológico.
Ahora, la incorporación de nuevas tecnologías de monitorización avanzada está permitiendo transformar este paradigma hacia modelos más precisos, dinámicos y centrados en la experiencia del paciente. En esta línea, el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz se ha convertido en «uno de los primeros centros en España en consolidar su apuesta por los tratamientos de radioterapia sin tatuajes gracias a la incorporación de un sistema de Radioterapia Guiada por Superficie (SGRT), una tecnología que combina visión tridimensional, monitorización continua y control en tiempo real para verificar con precisión la posición del paciente durante toda la irradiación».
TECNOLOGÍA AVANZADA
El sistema, implementado en el Servicio de Oncología Radioterápica del hospital madrileño en junio de 2022, utiliza varias cámaras 3D instaladas en la sala de tratamiento que generan un modelo tridimensional de la superficie corporal del paciente y lo comparan continuamente con la posición previamente planificada en la simulación TAC. Así, en lugar de depender de referencias fijas marcadas en la piel, el control se realiza sobre miles de puntos anatómicos monitorizados de forma dinámica y permanente.
“Es, en términos sencillos, como un GPS corporal que comprueba continuamente que el tratamiento se está administrando exactamente en el lugar previsto”, explica el doctor Javier Luna, jefe del Servicio de Oncología Radioterápica de la Fundación Jiménez Díaz, quien destaca que esta tecnología “permite una mayor precisión, una mayor seguridad clínica y, al mismo tiempo, humanizar la experiencia del paciente eliminando marcas permanentes que ya no son necesarias”.
Frente al modelo tradicional basado en pequeños tatuajes que se utilizan para alinear los láseres en la sala a diario, el SGRT introduce un sistema digital y dinámico que no sólo verifica la correcta posición inicial, sino que también monitoriza continuamente cualquier movimiento a lo largo de la sesión. Si el paciente se mueve mínimamente o la respiración cambia la ubicación anatómica prevista, el sistema lo detecta inmediatamente e incluso puede detener automáticamente la irradiación hasta que se restablezca la alineación correcta.
MAYOR PRECISIÓN
Desde el punto de vista asistencial, este avance aporta beneficios relevantes tanto en términos de precisión terapéutica como de seguridad y comodidad para el paciente. La tecnología analiza miles de puntos de la superficie corporal y permite detectar desviaciones extremadamente pequeñas, incluso inferiores a un milímetro, mejorando la precisión del tratamiento y reduciendo el riesgo de irradiación fuera del área objetivo.
Además, es especialmente útil en tumores localizados en zonas sujetas al movimiento respiratorio, como la mama o el tórax, donde la respiración puede modificar la posición del tumor y de los órganos sanos cercanos, incluido el corazón.
“Contar con información continua y en tiempo real de la posición del paciente nos permite realizar tratamientos cada vez más precisos y complejos con mayores garantías de seguridad”, afirma Magnolia Rincón, física del Servicio de Oncología Radioterápica del hospital madrileño e impulsora de la implantación y desarrollo del proyecto en su seno, quien también destaca que esta tecnología “contribuye a estandarizar y modernizar los flujos de trabajo, facilitando un enfoque mucho más personalizado”.
Sin embargo, más allá del componente estrictamente tecnológico, los profesionales insisten en resaltar el impacto humano que supone eliminar las marcas permanentes históricamente asociadas a la radioterapia. “Muchas personas vivieron estos tatuajes como un recordatorio constante de la enfermedad, incluso después de haber finalizado el tratamiento”, afirmó Luna, “poder evitar este procedimiento representa una mejora significativa en términos de bienestar emocional, calidad de vida y percepción general de la experiencia de cuidado”.
De hecho, fue en febrero de 2023 cuando el hospital trató a su primera paciente con cáncer de mama sin necesidad de tatuajes permanentes, consolidando así un cambio de modelo que sitúa al paciente en el centro de la innovación tecnológica.
RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL
La apuesta de la Fundación Jiménez Díaz por este modelo de radioterapia guiada por superficie ha recibido también el reconocimiento internacional de Vision RT, empresa líder en tecnología SGRT, que acredita al hospital como parte de un grupo exclusivo de centros en todo el mundo capaces de realizar tratamientos de radioterapia sin tatuajes ni marcas permanentes en la piel.
Para el equipo de Oncología Radioterápica, esta distinción refleja no sólo la incorporación de tecnología avanzada, sino también una evolución en la forma de entender el tratamiento oncológico. “La innovación no debe medirse únicamente por la sofisticación técnica, sino también por su capacidad para mejorar la vida de las personas”, concluyó Luna, “y en este caso conseguimos ambas cosas: aumentar la precisión clínica y reducir el impacto emocional asociado al tratamiento”.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí