un juzgado pequeño, policías bajo presión y un gigante de la moda dispuesto a defenderse
Caída accidental u homicidio. La muerte de Isak Andic, el fundador de Mango y dueño de una de las mayores fortunas de España, se ha convertido en un caso sobre el que todos necesitan opinar. Pero tras más de año y medio de investigación de los Mossos d’Esquadra, solo dos personas saben lo que ocurrió realmente: Isak y su hijo Jonathan. Isak no puede declarar. Y Jonathan dice que fue un accidente. Los investigadores de la policía catalana están convencidos de que miente y lo arrestaron este pasado martes. Tras su declaración en el juzgado de Instrucción número 5 de Martorell, la jueza Raquel Nieto Galván, en un duro auto judicial, le acusó de homicidio y ordenó prisión provisional con fianza de un millón de euros, que Andic hijo pagó en menos de media hora.
[–>[–>[–>Durante las horas posteriores a su detención, la oficina de prensa de la policía catalana recibió peticiones de incontables periodistas, también extranjeros. Una demanda de información comparable solo a la que generó el arresto del futbolista Dani Alves, otra caso de alcance mundial. Era algo esperado. Según las fuentes consultadas por EL PERIÓDICO, los mandos del cuerpo policial son conscientes de que ahora su trabajo, recogido en una causa de 1.400 folios, está siendo revisado con lupa por los mejores abogados, como Cristóbal Martell, que representa a Jonathan y que también defendió a Alves.
[–> [–>[–>Los Mossos confían en el trabajo que han hecho sus investigadores y están convencidos de que Jonathan mató a su padre
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Martell es un abogado de retórica brillante que ahora usará para rebatir por separado cada uno de los indicios criminales que han presentado los Mossos y que han asumido la fiscal Teresa Yoldi y la jueza Nieto Galván. La estrategia de la defensa: ofrecer una duda razonable ante cada conclusión a la que han llegado los investigadores. La familia Andic cree en la inocencia de Jonathan y no va a escatimar recursos en librar una batalla judicial que puede afectar a Mango, una empresa que en 2025 tuvo 242 millones de euros de beneficio neto.
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La policía cree importante tratar este caso igual que si afectara a ciudadanos normales y corrientes
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Los Mossos, por su parte, están seguros de que Jonathan mató a su padre porque confían en el trabajo de sus investigadores. Y creen que para una policía democrática es muy importante tratar este caso igual que si afectara a ciudadanos normales y corrientes, aunque los Andic no lo sean.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>La relación padre-hijo
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Jonathan Andic estudió en el Saint Paul’s School, y en aquel colegio para niños ricos él era el más rico de todos. Cursó los másteres más prestigiosos sin renunciar a las noches de universitario. Y cuando terminó la academia, se incorporó a Mango, una empresa que estaba destinado a dirigir. Pero salió mal y, tras cosechar resultados negativos para el negocio, su padre cambió de opinión y le destituyó. Jonathan fue interrogado acerca de cómo había encajado esa decisión. Respondió que con naturalidad. La jueza de Martorell y los Mossos creen que la verdad es que entonces se enfureció con su padre.
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Isak y Jonathan Andik acudían a una psicoanalista especializada en familias; ella aconsejó al fundador de Mango que otorgara a su hijo una herencia en vida para reconducir la relación
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Isak y Jonathan se distanciaron y, años después, comenzaron una terapia juntos. La profesional que los trataba es una psicoanalista especializada en atender a familias de la burguesía barcelonesa. Según los investigadores, ella aconsejó a Isak subsanar el daño provocado a Jonathan con la destitución entregándole su herencia en vida. En 2024, Jonathan, que tiene “obsesión por el dinero” según la jueza, supo que su padre iba a crear una fundación para personas vulnerables que diezmaría el patrimonio que iba a percibir. En su auto, la magistrada subraya que en ese contexto nace la propuesta de Jonathan de reconciliarse con su padre en la excursión de Montserrat.
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[–>De accidente a homicidio
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Al principio, los Mossos creyeron a Jonathan y consideraron que la muerte de Isak era accidental. La jueza de Martorell archivó la causa. Pero en marzo de 2025, tras darle algunas vueltas a las declaraciones de Jonathan y ver que no cuadraban, los agentes se dieron cuenta de que ese archivo tal vez había sido prematuro: hacía falta seguir investigando. La decisión de reabrir la causa, sin embargo, no era sencilla. Volver a investigar esta muerte significaba hacer público que los Mossos sospechaban que Jonathan había empujado a Isak.
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En un inicio la policía consideró la caída un accidente y la jueza archivó el caso, pero luego vieron que algo no cuadraba y la jueza sustituta decidió reabrir la causa
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Para entonces se había producido un cambio en el juzgado y una jueza sustituta, Raquel Nieto Galván, asumió la instrucción. Esta magistrada, a pesar de la presión ambiental que se iba a cernir sobre un juzgado viejo, modesto y saturado como el de Martorell, decidió reabrir la causa. El caso, que hasta entonces había sido un asunto de la unidad de investigación de Martorell, pasó a estar bajo la tutela de la Divisió d’Investigació Criminal (DIC), los servicios centrales con sede en el complejo Egara.
[–>[–>[–>En marzo de 2025, coincidiendo con la reapertura de la causa, Andic hizo un viaje relámpago a Ecuador, donde dijo que le robaron el móvil. En el nuevo no recupero las conversaciones del antiguo
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La prensa informó ampliamente de la noticia, que fue carburante para las sobremesas de todo Catalunya, quizá de toda España. Coincidiendo con esta reapertura, Jonathan hizo un viaje relámpago a Ecuador (fue el 24 de marzo y volvió el 26 de marzo). Regresó sin su teléfono. Dijo que un ladrón se lo había robado en Quito. Una desaparición del móvil «sospechosa«, según la jueza. Se compró otro terminal, un iPhone 16 PRO, e instaló un whatsapp sin conversaciones antiguas. Los Mossos lo descubrirían meses después, en septiembre, cuando le requisaron el telefono y comprobaron que era un móvil sin pasado.
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Contradicciones
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El 14 de diciembre de 2024, Isak Andic y su hijo Jonathan dieron un paseo por la ruta de las Coves de Salnitre, en Collbató, un trayecto que surca en horizontal una de las paredes del macizo de Montserrat. Cuando Isak se mató al caer por un barranco de más de 100 metros, estaban solos. Jonathan declaró que, en ese instante, su padre andaba unos metros por detrás de él porque se había detenido a sacar fotografías. Pero los policías, cuando levantaron el cadáver de Andic, hallaron el terminal en su bolsillo. Es decir, no podía estar haciendo fotos.
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Jonathan dijo que fue una vez al lugar de la excursión antes del siniestro; pero fue tres veces
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Jonathan también explicó a los Mossos que había hecho esa misma excursión en solitario unos 15 días antes del siniestro. Pero los agentes lo comprobaron gracias al localizador de su coche –dotado de IMEI– y descubrieron que, en realidad, no había ido una vez, sino tres. Jonathan había conducido hasta Montserrat los días 7, 8 y 10 de diciembre. La última, solo cuatro días antes de la caída mortal. ¿Para qué?
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Isak Andic tenía 71 años, pero era un hombre fuerte. Tenía entrenador personal y sabía andar por la montaña. Según Jonathan, Isak se tropezó en el único punto del recorrido que entraña peligro, un paso de 3 o 4 metros, estrecho y sin valla, en el que, si uno pierde el equilibrio lateralmente, cae sobre una pendiente (un terraplén de unos 4 metros de ancho) y puede terminar deslizándose –si no logra aferrarse a ningún asidero– hasta el precipicio.
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Este jueves, tres excursionistas que habían subido a Montserrat a conocer el lugar donde ocurrió el suceso del que todos hablan, tras observarlo unos segundos, se preguntaban: «¿Por ahí se cayó él solo?».
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