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2 meses antes les dije a mis padres que no quería salir y alejarme de mis amigos. Hoy les doy las gracias

2 meses antes les dije a mis padres que no quería salir y alejarme de mis amigos. Hoy les doy las gracias
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  • Publishedmayo 25, 2026



Detrás de la excesiva intensidad, dinamismo y carácter competitivo que demuestra Pablo Páez Gavira, ‘Gavi«, sobre el césped, se esconde una historia de desarraigo temprano, de dudas infantiles y de un ambiente familiar que fue pilar fundamental en su meteórico ascenso a la élite del fútbol mundial.

El ahora coronado centrocampista internacional nunca ha ocultado que el camino hacia la cima estuvo plagado de temores compartidos en la intimidad de su casa en los palacios Y Villafranca (Sevilla).

La encrucijada más difícil de su vida se produjo cuando apenas tenía 11 años, cuando el fútbol base FC Barcelona llamó a su puerta. Deslumbró en su carrera Betis y atrajo la atención de los principales transatlánticos del país.

En conversaciones con los medios oficiales del club azulgrana, comentando sus orígenes en La MasíaEl futbolista de 21 años admitió la enorme resistencia que puso antes de hacer las maletas: «Dos meses antes les dije a mis padres que no quería salir y alejarme de mis amigos. Hoy les doy las gracias».

Ese miedo a abandonar la burbuja de su infancia y la calidez de su ciudad natal se convirtió en el primer gran reto de su carrera. En entrevistas posteriores con medios como La Vanguardia, el sevillano habló de la incertidumbre de aquellos primeros días en Cataluña: «Tenía un poco de miedo porque no sabía lo que me iba a encontrar aquí. Pero con los meses me fui adaptando».

Fermín López, Gavi y Dani Olmo celebran el gol del 2-0 del Clásico

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Reuters

Este proceso de adaptación no fue solitario. Su padre, Pablo Páez, fue la voz de la razón y el cable a tierra del jugador. En un conmovedor informe para Movistar+El padre recordó cómo su hijo tomó la decisión final pese a las ofertas vertiginosas de la capital española: «El niño jugó en el Betis y vinieron el Madrid y el Atlético, pero cuando fuimos a Barcelona, ​​el niño le dijo a su madre: ‘Mamá, quiero jugar aquí'».

A partir de ese momento en las oficinas de San Juan DespíEl lema familiar es el mismo. En declaraciones recogidas por el diario Marcasu padre destacó el valor de la humildad: «Seguimos siendo los mismos de siempre. Le decimos que se divierta, que tenga los pies en la tierra y que nunca olvide de dónde viene».

Finalmente, su madre sigue corrigiendo esa voluntad indomable que tanto le caracteriza. En una entrevista informal con DAZNGavi bromeó sobre los regaños maternales que recibe por sus constantes discusiones en el patio de recreo.

«Mi madre ya no viene mucho a los partidos, pero cuando lo hace, siempre me dice que me calme, que no pelee. Yo le digo que se mantenga tranquila, así soy yo en el campo y no puedo cambiar».

Es la radiografía perfecta de un jugador diferencial: un guerrero en el campo que, al final de los noventa minutos, vuelve a ser el niño que un día lloró porque no quería separarse de su familia.



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