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El Gobierno adjudica la nueva cadena de TDT al grupo de accionistas rebeldes de Prisa afines a Moncloa

El Gobierno adjudica la nueva cadena de TDT al grupo de accionistas rebeldes de Prisa afines a Moncloa
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  • Publishedmayo 26, 2026



El Consejo de Ministros aprobará este martes la adjudicación del nuevo canal de televisión digital terrestre TDT al grupo de accionistas rebeldes de Prisa agrupados en torno a Global Alconaba.

El otro candidato a la licencia es el grupo Mediaset, con contrastada experiencia en el sector audiovisual y solvencia financiera, pero que tiene la handicap ya se le han asignado ocho frecuencias.

Si no hay sorpresa, en cuyo caso ocurriría la próxima semana, la cadena será adjudicada este martes por el Ministerio de Transformación Digital que dirige Óscar López. lo que implica que tendrá que estar funcionando dentro de seis meses.

Esto significa que la nueva cadena (agrupada bajo las siglas SIETE) comenzará a emitir a finales de noviembre, tiempo justo para estar a pleno rendimiento coincidiendo con el próximo ciclo electoral de las elecciones generales de 2027.

Éste era el objetivo inicial del Gobierno. Dar frecuencia a un grupo de personas afines para poder engrasar la maquinaria electoral y tener más apoyo mediático en medio de la serie de casos de corrupción que rodean al Gobierno.

Paradójicamente, el consejo de ministros aprobará la nueva televisión en ausencia del presidente del Gobierno que se encuentra fuera de España en viaje oficial a Roma y al Vaticano.

El consorcio está liderado por Adolfo Utor, Diego Prieto y Andrés Varela -accionistas de Prisa que apoyó el Gobierno para apartar a Oughourlian- que, además, cuentan con la asesoría de José Miguel Contreras, el fundador de Globomedia y la Sexta.

El grupo, además, tiene el apoyo de Óscar López, el ministro cuya cartera debe decidir en definitiva cuál será el dueño de la nueva TDT.

Las fuentes consultadas por este diario indican que sobre la mesa ha estado la posibilidad de utilizar la marca CNN, como una reminiscencia a la extinta CNN+ y para darle el sello de calidad informativo que busca el propio Gobierno.

Es así como el leitmotiv será eminentemente informativo, pero limitado por su presupuesto, lo que les obligará a centrarse en las tertulias y los programas de debate más que en informativos. Siguiendo la estela de lo que hace actualmente TVE con La 1.

Los siguientes pasos son cerrar preacuerdos de utilización de equipos técnicos (se habla de que el elegido podría ser Mediapro) y de gestión comercial, posiblemente con Pulsa, la exclusivista que tiene en su cartera un buen puñado de cadenas pequeñas de TDT y de pago.

Cadena nueva

Asimismo, el objetivo es cerrar contratos (cuando tengan la licencia) con presentadores de primer nivel cercanos a la órbita de la izquierda y tertulias y comunicadores cercanos al Gobierno. Aunque dentro del grupo se reconoce que no es fácil avanzar si no se tiene un calendario definido.

En cuanto a su financiación, la cadena partirá de un presupuesto limitado por los ingresos comerciales. Se espera que cueste entre 20 y 25 millones al año, aunque la cantidad podría variar según la evolución de un mercado publicitario que parece mejorar en 2026.

En cuanto a sus socios, el gran pareja industrial es Telefé, la histórica cadena de televisión argentina que fue adquirida a finales de octubre por un consorcio liderado por el empresario local Gustavo Scaglione y el magnate de los medios José Luis Manzano.

El grupo aportará el apoyo industrial que el concurso convocado por el Gobierno requirió para otorgar la licencia, acreditando una experiencia en el mundo audiovisual de -al menos- cinco años.

Telefé aportará parte del capital necesario (alrededor del 25% de la cadena), pero siempre con el control de los inversores españoles, Al tratarse de un sector -la televisión- marcado como estratégico por el Gobierno.



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