La Constitución, según Sánchez
“Si la Constitución dice que la legislatura es de cuatro años, entonces es de cuatro años”: así argumentó ayer Pedro Sánchez en respuesta a una pregunta de los periodistas en relación al adelanto de las elecciones generales. La verdad es que cuando lo leí no lo podía creer, así que fui a escuchar sus palabras. Y sí, ahí estaba su declaración. Acto seguido recordé que son varios años sin cumplir con la obligación, establecida en la Constitución, de presentar el proyecto de Presupuestos Generales del Estado antes del 30 de septiembre de cada año. Eso también está en la Constitución, pero tiene que ser que el marido de Begoña saque a pasear nuestra Carta Magna cuando le conviene, pero la ignore en otros casos. No es un tema menor ni mucho menos, aunque la mayoría de los ciudadanos no le conceden la importancia que tiene. Por un lado, la Constitución establece claramente, en el artículo correspondiente, que este proyecto debe ser presentado en tiempo, y eso no admite interpretaciones. Por otro lado, resulta que estamos hablando, ni más ni menos, de establecer la cantidad de dinero que nos van a «enviar» a los contribuyentes en términos de tasas e impuestos diversos y también de la forma y modo en que el Gobierno y todas las Administraciones gastan ese «dinero».
Y como me refiero a gastos con dinero público, he aquí la siguiente pregunta: ¿cuánto nos está costando ya a los sufridos contribuyentes el capricho de presentar al sanchista Luis Planas, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, como candidato a director general de la FAO? Desde que Albares hiciera hace varios meses este anuncio, que contó este martes con el apoyo del propio Pedro Sánchez, Planas no ha dejado de viajar a diversos países para presentar su candidatura a la FAO; También ha dedicado una parte muy importante de su tiempo, durante el cual debería desempeñarse como ministro, a reunirse con líderes de otras naciones para lograr ese objetivo. Mientras tanto, tiene al Ministerio de Agricultura convertido en zorros, boca arriba y completamente descuidado. Un ejemplo es vago para ilustrar: prometió pagar ayudas por las tormentas a agricultores y ganaderos de Andalucía y Extremadura en abril; Bueno, aún no lo ha hecho. ¡Todo es por la FAO!
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí