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La casa de comidas de dos veinteañeros que arrasa en redes: «Trabajamos mínimo 12 horas al día»

La casa de comidas de dos veinteañeros que arrasa en redes: «Trabajamos mínimo 12 horas al día»
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  • Publishedmayo 28, 2026




Con sólo 21 y 22 años, Kevin Vidal y Desirée Poveda han conseguido algo poco habitual entre los jóvenes de su generación: construir desde cero un restaurante en Valencia que hoy sirve hasta 1.000 raciones al día.

Su historia, sin embargo, está lejos de parecerse a la imagen idealizada de éxito rápido en las redes sociales. Detrás de los vídeos virales en TikTok e Instagram hay madrugadas a las cuatro de la madrugada, jornadas de más de doce horas y una renuncia casi total a la vida social. «El primer año sufrimos mucho.«Kevin reconoce durante la primera entrevista que le han concedido a Mercado libre. «Trabajando al menos 12 horas al día, de martes a domingo, prácticamente sin vida para nosotros».

El matrimonio abrió el establecimiento el 1 de enero de 2025, cuando él aún no tenía 20 años y ella aún 20. Lo hicieron apoyados únicamente por sus familias y sin formación en cocina.

@ccsalypimienta

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Un negocio nacido entre fogones familiares

Although neither studied cooking, both grew up surrounded by restaurants and food. Kevin aprendió desde niño en el negocio familiar de su padre. ««, explica.

Desirée, por su parte, empezó a trabajar siendo adolescente en el restaurante del padre de Kevin. Allí aprendió el oficio hasta que ambos Decidieron dar el paso de montar un negocio juntos.. La oportunidad llegó casi por casualidad, cuando encontraron un local que estaban trasladando. «Todo surgió de forma improvisada», recuerda. «Justo ese día vimos el lugar y nos lanzamos».

dias interminables

Los jóvenes reconocen que empezaron en condiciones muy difíciles. El local estaba en peores condiciones de lo que parecía y tuvieron que invertir gran parte de sus primeros ingresos en reformar la cocina. «Entramos con una ansiedad increíble y luego vimos que estaba totalmente destruido», dice Kevin. «Hemos tenido que reinvertir el dinero ganado en reformar la cocina.«.

Actualmente continúan realizando obras para ampliar la capacidad del negocio y poder atender la creciente demanda. Su rutina diaria comienza antes del amanecer. Dos veces por semana viajan de madrugada a Mercavalencia para comprar productos frescos directamente a agricultores y proveedores. El resto de días arrancan la jornada a las cinco de la mañana. «Si no lo hacemos así, moriremos», bromean.

El precio de iniciar un negocio joven

The growth of the business has also had personal consequences. Si bien la mayoría de los jóvenes de su edad disfrutan de los fines de semana y del tiempo libre, trabajan precisamente durante las horas de mayor actividad. «Apenas vemos a nuestros amigos», admite Desirée. «Nos hemos retirado mucho de la vida social.«.

Pese al cansancio, ambos insisten en que el apoyo mutuo ha sido clave para resistir los momentos más duros. «Nos queremos mucho y siempre hemos intentado pensar en positivo», explica Kevin.

La ayuda familiar también ha sido fundamental. Los ahorros iniciales con los que iniciaron el negocio provinieron de sus padres, quienes confiaban plenamente en ellos a pesar de su juventud. «Con la edad que tenemos Prácticamente no teníamos nada guardado.«, reconoce Kevin. «Eran los ahorros de nuestros padres, que les hemos devuelto con mucho esfuerzo».

El inesperado impulso de TikTok

La gran explosión del negocio llegó gracias a las redes sociales. Fue Desirée quien insistió en empezar a publicar vídeos mostrando el día a día del establecimiento, aunque al principio Kevin no se convenció. «Pensé que la gente se iba a reír de nosotros», admite riendo.

Sin embargo, la naturalidad con la que muestran su rutina terminó conectando con miles de personas. Sus vídeos de madrugadas, compras en Mercavalencia o jornadas maratonianas empezaron a viralizarse hasta que el negocio se convirtió en un fenómeno.

Ese éxito digital también ha multiplicado la presión. Muchos vecinos del barrio se quedan sin alimentos ante la llegada masiva de clientes atraído por Instagram y TikTok. «Está devorándonos la vida», reconoce Kevin. «Solo somos dos personas cocinando». La situación les ha obligado incluso a empezar a contratar ayuda para poder asumir el volumen de trabajo.

Una visión diferente del éxito

Pese al crecimiento del negocio, ambos aseguran que no quieren montar un imperio de tiendas ni perjudicar a otros pequeños negocios del sector. «No queremos quitarle el trabajo a nadie.«dice Kevin. ‘Hay mucha gente trabajadora como nosotros’.

Tu idea de futuro pasa más por organizar eventos y seguir creciendo poco a pocomanteniendo la esencia familiar del proyecto. A lo largo de la conversación repiten la misma idea: la importancia de la actitud y el trato humano. «Todo lo bueno que nos ha pasado ha sido por hacer las cosas con amabilidad», dice Kevin. «Siempre con una sonrisa y siendo agradecido.»





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