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el misterio que Diez Minutos ha destapado

el misterio que Diez Minutos ha destapado
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  • Publishedmayo 28, 2026



Bárbara Rey ha paseado por la playa de Marbella con una botella de cinco litros, y Diez Minutos ha destapado el misterio que la envuelve. La ex estrella, de 76 años, se dejó ver hace unos días en la costa malagueña luciendo un bronceado y un tipazo que a muchos les gustaría, pero lo que realmente encendió las tertulias no fue el bikini ni el caftán blanco. Fue lo peor.

Porque Bárbara, que no se toma medias tintas, apareció en el ruedo con un recipiente de cinco litros de agua y una mirada decidida que ha dado a todo tipo de teorías en ‘Es la mañana de Federico’, el programa de esRadio donde la actriz quiso explicarse. Isabel González, periodista espacial, la llamó para aclarar dudas.

La sorpresa no fue que Bárbara contestara el teléfono –algo que esta mujer hace con tanta naturalidad como toma café– sino la respuesta. Quería tomar agua de mar. Pero no para beberlo, aclaremos. La idea, según dijo, era doble: por un lado, enjuagarse los pies y quitarse la arena después de la caminata; Por otro lado, hervir el agua y reservar la sal.

Vamos, que Bárbara Rey ha creado el suyo propio fábrica artesanal de sal marina en casa. El detalle, que puede sonar a capricho de una vieja estrella, ha generado un gran debate entre quienes aplauden el suceso y quienes recuerdan que el agua de mar, especialmente la de la orilla, no es precisamente fuente de salud.

La realidad desmiente la anécdota: no es buena idea beber agua de mar ni hervirla para obtener sal casera. El agua costera arrastra restos biológicos, metales pesados, microplásticos y residuos urbanos que ni diez forúnculos consiguen eliminar. La cantidad de sal que se obtiene es ínfima y además sale pobre en yodo, justo lo contrario de lo que recomiendan los endocrinólogos. Por no hablar de que un paquete de sal de un kilo cuesta unos céntimos en el supermercado.

Bárbara Rey, a sus 76 años, convierte un paseo con una botella en un culebrón playero que a muchos les gustaría personas influyentes pelo medio.

Pero ojo, la excursión no se quedó en la sal. Bárbara también reveló que en las fotos se veía un poco hinchada -algo que, mirándola con lupa, sólo ella se da cuenta- y lo atribuyó a una intolerancia al gluten que le diagnosticaron recientemente. «Me comí un trozo de pan y comencé a caminar con un amigo por la orilla para deshacerme de ese estómago», explicó a través del periodista. Así, con esa mezcla de sinceridad y desparpajo que la ha convertido en un icono de la prensa sensacionalista durante décadas.

Treinta años de Bárbara Rey y el eterno magnetismo de la estrella

Que Bárbara Rey llene tapas con una jarra de agua no es casualidad. Lleva más de treinta años en el candelero, desde aquel verano en Marbella que muchos recuerdan con el brillo de las exclusivas de entonces. Hija predilecta de Totana, musa de descubrir y protagonista de una de las telenovelas sentimentales más populares de la España reciente, la estrella tiene don para ser noticia con lo mínimo.

Este episodio, aparentemente anecdótico, confirma que su figura sigue siendo un imán. En plena era de personas influyentes que miden cada cuento, Bárbara se pasea con una botella y las tertulias arden. Y lo mejor es que ella lo sabe. Lo maneja con esa mezcla de fingida ingenuidad y control absoluto de la narrativa que aprendió en los platós de los setenta.

¿Es la sal el nuevo icono bárbaro? Probablemente no, pero la imagen del artista recogiendo agua en la playa ya forma parte de la mitología kitsch de Marbella. Como las carrozas de hace cuarenta años, pero con menos lentejuelas y más practicidad.

El termómetro del chisme

  • 🌡️ Nivel dramático: 4/10. Anécdota playera con ciencia de por medio, pero sin sangre. La salsa es de baja intensidad, aunque el personaje siempre sube el puntaje.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Bárbara Rey, que sigue siendo noticia incluso cuando va por agua. Quienes se atreven a hervir agua de mar en casa pierden el sentido común.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva próximamente?: Seguro que dentro de 48 horas algún matutino la llamará para preguntarle cómo quedó la sal. Y ella responderá, por supuesto.



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