último vuelo a El Molinón con cierta sensación de amargura
Diego Álvarez Bada trabaja como sobrecargo de aviación en la línea de bandera mexicana. Es fundador y presidente del club «La villa de Quini», primer y único club deportivo oficial en México y fuera de España. Hasta diez veces al año vuela a España para ver partidos del Sporting.
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Último viaje de la temporada. Salida de México el sábado por la mañana, llegada a Madrid el domingo a las cinco de la mañana, ir al hotel, dejar la maleta y darse un baño para refrescarme y por seguir aguantando todo el día sin dormir y después volver al aeropuerto para continuar rumbo a Asturias. Un viaje más de tantos que deja el Sporting. Pasear por Gijón, reencontrarse con amigos, disfrutar la previa y volver a entrar en El Molinón con esa sensación que nunca cambia aunque pasen los años y los kilómetros. Después del partido, otra vez carretera toda la noche rumbo a Madrid y apenas un día de descanso antes de volver a trabajar como tripulante. Con este cierre de temporada serán ya cerca de 120.000 kilómetros recorridos en seis viajes distintos siguiendo al Sporting.
[–>[–>[–>Y curiosamente, cuando ya no existe la presión clasificatoria ni la obligación de mirar constantemente la tabla, el Sporting parece haberse soltado. Pasó ante el Zaragoza y volvió a pasar frente a la UD Almería, un rival que llegaba obligado a ganar para mantener opciones de ascenso directo y que terminó viéndose claramente superado por el conjunto rojiblanco. Dos goles de Otero en la primera mitad encarrilaron un partido donde el Sporting transmitió sensación de superioridad y tranquilidad. El Almería recortó diferencias al inicio de la segunda parte, pero realmente inquietó poco, aunque la más clara fue un disparo al larguero. Ya en el tramo final, un cabezazo de Pablo Vázquez terminó cerrando un triunfo convincente y una de las mejores imágenes del equipo en mucho tiempo.
[–> [–>[–>Da la sensación de que este Sporting ha empezado a competir con más naturalidad cuando la temporada prácticamente ya había dejado de exigirle objetivos mayores. Una situación que deja cierta sensación amarga, porque seguramente plantilla y afición merecían haber llegado con algo más en juego a estas últimas jornadas.
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También fue una tarde de despedidas, probablemente la última de Borja Jiménez y de varios jugadores más en El Molinón. Un entrenador que llegó con la temporada comenzada, con una plantilla ya confeccionada y que vivió etapas muy distintas durante el año: momentos de ilusión, fases de irregularidad y también semanas complicadas. Aun así, parecía un técnico sobre el que podía construirse cierta continuidad. Algo habrá visto o sentido para decidir no seguir formando parte del proyecto.
[–>[–>[–>Ahora llegará Nicolás Larcamón, un técnico muy conocido en México tras sus etapas en Puebla, Necaxa y Cruz Azul. Un entrenador que logró competir muy bien con plantillas limitadas y que dejó buenas sensaciones incluso en Cruz Azul, donde fue cesado por cuestiones extradeportivas pese a dejar al equipo en segundo lugar. Este mismo Cruz Azul terminaría proclamándose campeón del Clausura 2026 este mismo domingo.
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Y quizá ahí también el club tenga mucho que reflexionar. Porque durante esta temporada no solo se cometieron errores deportivos. También hubo momentos donde dio la sensación de existir una desconexión importante con parte de la afición (recordemos el día del Depor). Especialmente con esa gente que, desde lejos, intenta mantener vivo el nombre del Sporting organizando reuniones, creando peñas, acercando el club a otros países y haciendo esfuerzos económicos y personales enormes simplemente por seguir sintiéndose cerca de Gijón. Y quizá por eso también dolió el poco valor e incluso cierto desprecio que el club mostró esta temporada hacia iniciativas impulsadas por peñas como “La Villa de Quini”, primera y única peña oficial del Real Sporting de Gijón en México, y hacia aficionados que dedican tiempo, esfuerzo y dinero para mantener vivo el nombre del Sporting lejos de Asturias, como ocurrió con el premio Villa de Guadalupe, que es entregado desde 2022 al mejor futbolista de la temporada formado en Mareo.
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[–>A veces uno tiene la sensación de que no todos los aficionados son tratados o valorados de la misma manera. Y no se trata de buscar reconocimientos especiales, sino de entender que detrás de muchos viajes, iniciativas y kilómetros hay personas que llevan años dedicando tiempo, dinero y una parte importante de su vida a hacer más grande al Sporting fuera de Asturias. Porque el sentimiento rojiblanco no termina en El Molinón ni en España. También existe a miles de kilómetros, muchas veces sostenido únicamente por el esfuerzo y la pasión de quienes se empeñan en mantener ese vínculo vivo.
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Porque al final, más allá de resultados, entrenadores o proyectos, lo que mantiene vivo a un club son precisamente esos vínculos invisibles: los kilómetros, las madrugadas, las noches sin dormir y las ganas constantes de regresar a El Molinón. Y mientras el autobús abandonaba Gijón rumbo a Madrid en plena madrugada, uno ya volvía a pensar lo mismo de siempre: cuándo será el próximo viaje para volver a casa.
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