EEUU busca potenciar un colapso social en Cuba durante el inminente verano caribeño
Estados Unidos apuesta por un estallido social en Cuba durante el verano, sostiene la revista ‘Axios’. En julio de 2021, las calles de las principales ciudades de la isla se convirtieron por primera vez en un laboratorio a cielo abierto del malestar como consecuencia de la carestía y la escasez. El Gobierno no dudó en disolver la protesta con severidad. La diferencia entre aquel momento de inédita tensión y el presente es la ausencia casi total de combustible que no solo ha paralizado las actividades de ese país a niveles desconocidos en la larga crisis de los noventa, cuando se desintegró la Unión Soviética. Los apagones y la creciente pobreza, suscitan niveles de crispación que desafían cada noche al Gobierno de Miguel Díaz-Canel. Por ahora se trata de ‘cacerolazos’ que tronan cuando se va la luz. La posibilidad de que se sitúen fuera de control está latente.
[–>[–>[–>Washington no solo ha tomado nota de la situación de latente inestabilidad: la ha propiciado a partir del cerco energético y la restante batería de sanciones económicas que apuntan contra los inversores europeos y canadienses si deciden mantener sus negocios en Cuba. Ahora, siempre de acuerdo con Axios, funcionarios de alto rango de la Administración describen la estrategia como una «aceleración» del proceso desestabilizador. «No queremos acabar con el régimen todavía. Hay un método. Es por etapas», aseguran.
[–> [–>[–>El plazo, señala la publicación, es el verano caribeño. «Va a hacer calor. La gente no tendrá electricidad. La comida se echará a perder sin refrigeración. La gente se enfadará. Podrían salir a la calle. ¿Y entonces qué pasará? No veo al presidente sin hacer nada si hay represión», señalaron las fuentes de la Administración de Donald Trump a ‘Axios’. Pero el multimillonario republicano «no quiere tropas sobre el terreno durante más de 48 horas». Sería «un atolladero en ciernes» que «podría complicarse», dicen las mismas fuentes.
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El caso Castro
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El Gobierno cubano se encuentra en un laberinto. Desde que fue imputado en Miami el nonagenario Raúl Castro por el derribo de dos avionetas con la muerte de sus cuatro tripulantes, en febrero de 1996, las usinas propagandísticas concentraron sus esfuerzos en la reivindicación de una de las grandes figuras históricas del proceso iniciado en enero de 1959. «Un ser humano cuya grandeza es directamente proporcional a su sencillez y humildad», dijo Granma, el órgano oficial del Partido Comunista, este jueves. «Un patriota, una persona íntegra, ofrendada eternamente a la defensa de su Patria, y también un padre formador, alguien a quien siempre van a defender a cualquier precio».
[–>[–>[–>EEUU y Cuba no tienen tratado de extradición y un hecho de esa naturaleza es inimaginable, teniendo en cuenta el peso político del hermano de Fidel. Para La Habana, todo se trata de una «patraña» que tiene desde sus orígenes la marca de la CIA. Hermanos al rescate, el grupo que manejaba las avionetas Cessna 337, ha estado adscrita a la agencia, repiten las autoridades cubanas. El fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, aseguró horas atrás que la imputación formal contra el Castro no es apenas un gesto político. «No hicimos esto para una acusación de exhibición. Lo hicimos porque realmente necesitamos a Castro aquí… y vamos a hacer todo lo posible para traerlo». Blanche dejó en claro que Washington no descarta ningún método para avanzar en el juicio. Las semejanzas con los sucesos venezolanos y la captura de Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero, no pasan inadvertidas al Gobierno cubano. La Juventud Comunista prepara para el próximo de junio, día del cumpleaños 95 del exjefe de las Fuerzas Armadas, una jornada nacional de apoyo.
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El caso adquiere mayores dimensiones en medio de los graves problemas que enfrenta a diario la isla. Luis Raúl González-Pardo Rodríguez, uno de los pilotos que participó de los derribos de las avionetas, acaba de ser condenado por un tribunal de Florida por fraude migratorio. NBC News consignó que el exmilitar fue sentenciado a siete meses de cárcel por suministrar información falsa a las autoridades de inmigración norteamericanas cuando solicitó en 2025 la residencia permanente.
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[–>Sin salida a la vista
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El pesimismo cunde en las altas esferas de la administración cubana. La viceministra de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal, reconoció este jueves que «no ha habido mucho progreso en los diálogos» bilaterales. Las autoridades de la isla «dudan de la responsabilidad y seriedad» de la Casa Blanca para encontrar una salida negociada a un conflicto que ha escalado peligrosamente desde enero. «Se siguen adoptando medidas coercitivas muy dañinas, cada día crece el peligro de una agresión militar. No hay excusa alguna que pueda justificarla».
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Vidal pareció responder al secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio. «Cuba está en serios problemas. Tener un Estado fallido a 145 kilómetros de nuestras costas representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos», había dicho horas antes, para añadir más combustible al fuego de la crisis. Rubio, hijo de cubanos que migraron antes de 1959, ha sido objeto de burlas oficiales centradas en su defectuoso uso del castellano. Pero Rubio es una pieza relevante del ajedrez que juegan EEUU y la isla. Cada declaración parece insinuar jugadas más audaces. Una de ellas tiene que ver con la presencia en el Caribe del portaaviones nuclear USS Nimitz, desde hace nueve días.
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