Una valiente Poska al frente de la OSPA
Penúltimo concierto de abono de la Orquesta Sinfónica del Principado con estrenos y presencias femeninas ayer en el Auditorio Príncipe Felipe. Sobre el podio, la directora estonia Kristiina Poska, en el atril, el estreno de «Transience» obra de su compatriota Elis Hallik (1986), la polaca Joanna Wronko de concertino invitada, sumando el «Concierto para flauta» del estadounidense Kevin Puts (1972), actuando de solista el inglés Adam Walker (1987).
[–>[–>[–>De las obras nuevas parece que afortunadamente se vuelve a los cánones llamemos «clásicos» que se perdieron durante la transición entre nuestros dos siglos. Así fue «Transience», con su compositora presente (que recibió el aplauso unánime saludando a los presentes). Obra de belleza intensa, evocadora en 11 minutos, enérgica y contemplativa, lo inaprensible hecho música para una formación de cuerda casi coral, como toda Estonia, en feliz entendimiento con las músicas nativas.
[–> [–>[–>El «Concierto de flauta» de Puts resultó todo un catálogo desde los EEUU y escrito para el solista: recuerdos de Copland o Bernstein, con cadencias para la flauta muy clásicas y brillantes, pero también la inspiración del movimiento central en el famoso concierto 21 de Mozart (piano incluido).
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Obra virtuosa y exigente para todos (los dos percusionistas sin descanso y hasta la cuerda palmeando un vitalista final) para disfrutar de Walker, que ofrecería una propina increíble, respaldado por una excelente Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias llevados todos por la precisa batuta izquierda de Poska.
[–>[–>[–>En la segunda parte, con la «Escocesa» de Mendelssohn se redondeó un programa para alternar novedades y romanticismo, que se agradece por todos (lástima el preocupante vacío de aficionados). Valiente la dirección de la estonia por los tempi con respuesta fiel de una OSPA madura para esta escocesa refinada con salitre cantábrico.
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