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‘La iglesia fue mi punto de socialización’

‘La iglesia fue mi punto de socialización’
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  • Publishedmayo 30, 2026



Aimar Bretos ha decidido abrirnos la puerta a su infancia justo cuando faltan tres meses para hacerse cargo del ‘Hoy por Hoy’ de la Cadena SER. El periodista donostiarra, que este verano cumplirá 40 años, ha desempolvado sus recuerdos de bancos de iglesia, hermanos y conciertos de Duncan Dhu en una entrevista con Diez Minutos. Y la anécdota más sorprendente es que: ‘La iglesia fue un punto de socialización y de donde surgió y creció en parte mi grupo de amigos’.

La iglesia, ese punto de socialización

Estudiar con los jesuitas de San Sebastián fue, para Aimar Bretos (San Sebastián, 1986), mucho más que una educación religiosa. ‘Más allá del padre espiritual, porque mi padre es muy creyente’, explica, la parroquia funcionó como el club social donde él y su pandilla forjaron una amistad que aún perdura. Casi treinta años después, sigue encontrándose con ese mismo grupo cuando pisa Gros, su barrio natal.

De hecho, el nuevo presentador matutino de la SER no quiere ser ‘el madrileño que viene a bodas, bautizos y comuniones’. Coge el coche y se queda en Donosti siempre que puede, aunque esté a más de cinco horas de la capital. «Quiero estar allí más de lo que estoy», insiste.

Cinco hermanos, una abuela inolvidable y un padre que llamó a Duncan Dhu

Bretos es el mayor de cinco hermanos y recuerda las tardes de los sábados encerrado en casa con ellos como ‘un momento muy especial’. Compartió habitación con los tres niños – “una litera y una cama” – hasta que llegó su hermana June y tuvieron que mudarse. Pero lo que pocos saben es que sus padres adoptaron a un niño etíope cuando Aimar tenía seis años. Él mismo eligió su nombre: Álex. «Mi hermano pequeño Álex es uno de mis mayores tesoros», afirmó.

También aparece con ternura el recuerdo de su abuela Ángela, que padeció Alzheimer en sus últimos años. «Era una chica fantástica», dice. «No sé si ella me enseñó a leer, pero sí recuerdo haber sido una de las primeras personas que vi realizar el acto consciente de leer». Los años de su enfermedad los vivió en casa de los Bretos y su nieto mayor la recuerda con cariño.

Nada de esto es coincidencia. Contar su infancia en Donosti, la fe compartida con amigos o la relación con su padre es la mejor manera de presentarse a los millones de oyentes que, hasta ahora, sólo conocían su voz en ‘Hora 25’.

La música también une a los Bretos. Su padre lo llevó a ver a Duncan Dhu al Victoria Eugenia y desde entonces la banda ha sido la banda sonora de su vida. «Muchas de las conversaciones importantes las hemos tenido en Monte Urgull», revela. Esa pequeña montaña de San Sebastián es el confesionario laico donde padre e hijo discuten asuntos familiares.

Y por último, el nombre. Aimar tardó en amarlo, pero hoy lo defiende con orgullo. De pequeño quería que le llamaran Álex, tanto que ‘le puse así a mi hermano cuando lo adoptaron’. Ahora agradece ese cálido euskera que, tras un boom en los años 90, está ‘en todas partes’.

El momento elegido no es casual

Aimar Bretos no concedió esta entrevista por casualidad. Tres meses después de sustituir una institución como Àngels Barceló, necesita que el público sepa quién es ese chico que les dará los buenos días. Y la estrategia es de libro de texto: humanizar al sustituto, demostrar que detrás del riguroso periodista de ‘Hora 25’ hay un donostiarra con una familia numerosa, con tiernos recuerdos y una pandilla forjada en la parroquia. Es la misma táctica que utilizaron otros presentadores cuando dieron el salto: Andreu Buenafuente en su día, o incluso Jorge Javier Vázquez cuando fichó por Telecinco. La radio matutina es una costumbre íntima y la transición siempre es delicada. La mayor parte del público matutino tiene sus desganas, pero Aimar juega con una ventaja: se ha mostrado humano antes de que se lo exijan.

Que la química funcione dependerá de muchas cosas, pero de momento Aimar Bretos ha ganado la primera batalla: la de la simpatía. Ahora solo queda que el oyente acepte el relevo el 31 de agosto, cuando presione el botón de estudio.

El termómetro del chisme

  • 🌡️ Nivel dramático: 3/10. Aquí no hay bromas ni traiciones, sólo un periodista explicando de dónde viene. El drama se mostrará al público en septiembre.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Aimar, que se presenta como un tipo cercano antes del gran estreno. Pierde, quizás, el sector más conservador de la audiencia que todavía echa de menos a Àngels Barceló.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva próximamente?: Lo lógico es que la SER siga dosificando entrevistas personales con el nuevo presentador. Si todo va bien, tendremos un libro en otoño.



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