El temor a un Putin «a la desesperada» desata las ansias defensivas europeas: paraguas nuclear, búnkeres y defensas contra los drones que hackea Rusia
Nada apunta a una distensión en la guerra contra Ucrania desatada por Vladímir Putin. Los bombardeos sobre Kiev o los drones ucranianos presuntamente ‘desviados’ por sistemas electrónicos rusos hacia los países bálticos acercan peligrosamente la guerra a territorio de la OTAN. De las alarmas teóricas se pasó esta semana a un baño de realidad, con el impacto de un dron ruso sobre un edificio de Rumanía.
[–>[–>[–>«Rusia está en un callejón sin salida. Moscú impone el terror con ataques a la población civil ucraniana y amenazas a otros países», afirmaba hace unos días la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, desde el semanario alemán Der Spiegel. La respuesta de la OTAN a un ataque ruso tendría consecuencias «devastadoras», añadía Kallas. Es una frase prácticamente calcada a las pronunciadas por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, en la reunión ministerial de la Alianza celebrada el 22 de mayo en Helsingborg (Suecia).
[–> [–>[–>Tanto los países bálticos como los nórdicos, así como Polonia o Alemania se toman en serio la amenaza de una guerra cada vez más cercana. Ello se plasma en decisiones adoptadas a escala nacional o en otros formatos. Noruega, desde su condición de país extracomunitario, se ha abrazado al paraguas nuclear francés propulsado por Emmanuel Macron, aunque formalmente sigue confiando la estrategia disuasoria atómica en el gran aliado transatlántico que es EEUU; los estados bálticos reclaman más recursos ante unos drones ucranianos hackeados por Rusia y convertidos en amenaza para los aliados occidentales más fieles a Kiev; y Alemania ha añadido la protección civil a una ‘cesta de la compra’ que hasta ahora se concentraba en el rearme.
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Cohesión del bloque nórdico
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Dos años después del ingreso acelerado de Suecia y Finlandia en la OTAN, el conjunto de países nórdicos que completan Noruega, Dinamarca y la algo más remota Islandia no parecen precisamente relajados. Todos ellos tienen ejércitos modernos y altamente tecnificados, además de una sólida red de búnkeres que, en el caso finlandés, daría protección a casi un 90% de su población. De la reunión en Helsingborg surgió la declaración de los ‘Siete del Ártico’ –los cinco países europeos mencionados, más Canadá y EEUU–, con el compromiso de reforzar el Arctic Sentry, el operativo de vigilancia de la OTAN, lanzado a principios de año. El grupo, del que quedó excluida Rusia tras la invasión de Ucrania, desarrolla estrategias propias, enmarcadas en el conjunto de la OTAN.
[–>[–>[–>Islandia, por su parte, someterá a referéndum el próximo 29 de agosto el reinicio de las negociaciones de adhesión a la UE. El proceso quedó congelado en 2013 por decisión islandesa. Entre su población, hasta ahora era reacia a la adhesión, se percibe de pronto un posible giro favorable. Hay un anhelo de cohesión ante el pulso por el control del Ártico entre los tres gigantes, Rusia, China y EEUU. En la extracomunitaria Noruega se reabrió asimismo el debate en torno al ingreso, en su caso impulsado por la oposición.
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Los bálticos, aliados de Kiev a merced de sus drones
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Lituania, Letonia y Estonia reclaman de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, algo más que palabras de apoyo frente a las reiteradas caídas o derribos en su territorio de drones ucranianos. Los cielos del espacio báltico no son seguros, sufren a diario «incursiones de drones, interferencias electrónicas, campañas de desinformación y sabotajes», lo que demuestra «lo cerca que estamos de la guerra», alertó el presidente lituano, Gitanas Nauseda. Apremian a Bruselas a una implementación «lo más rápida posible» de la misión de Vigilancia del Flanco Oriental para mejorar las defensas antiaéreas y los sistemas de interceptación de drones.
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[–>Los tres países bálticos reconocen que Ucrania no puede renunciar a sus drones. Pero buscan soluciones rápidas ante esas alarmas diarias que han obligado a la población de Lituania a retirarse a los refugios. En Letonia, la crisis de los drones le ha costado el puesto a la primera ministra, Evike Silina, cuya coalición se hundió en medio de reproches lanzados contra su ministro de Defensa, Andris Spruds. En Estonia se encuentra uno de los puntos más vulnerables de la UE, la ciudad de Narva, fronteriza con Rusia y donde un 90% de la población es de origen ruso. Hay una «estrategia creciente procedente de Moscú para desestabilizar nuestras democracias», afirmó el presidente estonio, Alar Karins, ante Von der Leyen.
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Alemania y la nostalgia por el búnker
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El Gobierno de Friedrich Merz ha hecho alarde de sangre fría ante la decisión de Donald Trump de retirar 5.000 soldados de sus bases en Alemania. El total de militares estadounidenses en el país se estima en 36.000 y Ramstein, la mayor base de EEUU fuera de su territorio, es la columna vertebral para sus operaciones en Oriente Medio. Mucho más preocupa en Berlín que Trump haya echado atrás el pacto alcanzado con Joe Biden en la Casa Blanca para desplegar en Alemania los misiles de largo alcance Tomahawk, que brindarían teórica protección respecto a sus equivalentes rusos de Kaliningrado.
[–>[–>[–>Merz llegó al poder en 2025 determinado a dotar a Alemania del más poderoso ejército convencional de la UE. El gasto en Defensa se disparará en 2027 en un 28 %, pese al estancamiento económico del país, gracias a que dicha partida ha quedado liberada del llamado «freno a la deuda». A los planes de rearme ha unido Merz una partida de 10.000 millones de euros para la protección civil. Correspondió a los ministros de Defensa, Boris Pistorius, y al de Interior, Alexander Dobrindt, escenificar la presentación del plan que implicará una mayor coordinación entre fuerzas armadas y el personal de protección civil. La realidad es que Alemania no tiene una red de refugios subterráneos, a 30 metros bajo el suelo, como la de Finlandia. De los 2.000 búnkeres que tuvo durante la Guerra Fría quedan apenas 600. Y los metros, sótanos y demás potenciales refugios no protegerían a su población del armamento actual.
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