asalto final al cáncer de páncreas

Aunque, afortunadamente, la palabra cáncer ha dejado en muchos casos de ser sinónimo de sentencia de muerte, aún quedan muros que la medicina no ha podido derribar. Los tumores antes temidos, como el cáncer de mama y de próstata, ahora registran tasas de curación alentadoras. Sin embargo, … En el otro extremo, la alta tasa de mortalidad de cáncer de páncreas Todavía está escrito en piedra. Y ello, con una incidencia creciente entre un público cada vez más joven.
Debido a su localización, es una enfermedad tan difícil de detectar que el 80% de los pacientes son diagnosticados cuando ya es demasiado tarde. Además, presenta resistencia a los tratamientos convencionales, lo que explica que hoy en día sólo uno El 10% de los pacientes sobreviven. Más de cinco años después de conocer la noticia.
Aquí están las malas noticias. Porque en los últimos meses estamos viendo por primera vez que este muro se resquebraja, gracias a varias terapias que están mostrando resultados prometedores.
El reverso de Barbacide
Este contexto nos ayuda a comprender la emoción colectiva que surgió a principios de este año cuando Mariano Barbacid, jefe del grupo de oncología experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, anunció algo que alguna vez habría sonado a ciencia ficción: la eliminación completa y duradera de los tumores de páncreas en ratones.
El estudio, publicado en la revista ‘PNAS’, detalla una triple terapia dirigida contra tres moléculas (KRAS, EGFR y STAT3) implicadas en la proliferación de células tumorales.
Sin embargo, en abril pasado la publicación fue retirada por la revista debido a conflictos de intereses no declarados del experimentado bioquímico y otros dos autores, omitiendo sus vínculos con la empresa Vega Oncotargets, fundada como “spin-off” del CNIO para desarrollar el fármaco.
Barbacid, que volvió a presentar el artículo bajo una modalidad de revisión más estricta, insistió en que «la falta administrativa que cometí no afecta la solidez de los resultados científicos ni al proyecto de triple terapia que continúa su avance.
Sin embargo, esta retirada supuso un duro golpe para la reputación de un proyecto que recaudó 3,6 millones de euros y necesitó 30 millones para pasar a la fase clínica.
Donna se convirtió en la primera persona en el mundo en recibir un
Vacuna experimental de ARN: “Las estadísticas estaban en mi contra”
En España se diagnostican cada año alrededor de 10.300 casos de este tipo de cáncer y, lamentablemente, incluso tras la extirpación quirúrgica del tumor y la posterior quimioterapia, las posibilidades de supervivencia son escasas.
Como explica Federico Argüelles, presidente de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) y jefe de sección del Hospital Virgen Macarena de Sevilla, la supervivencia ha aumentado de forma muy modesta, fundamentalmente «porque el diagnóstico suele producirse en estadios avanzados, cuando las opciones terapéuticas son más limitadas».
El “milagro” de Donna Gustafson
Donna Gustafson, una abuela de Nueva Jersey, EE. UU., es hoy la cara más visible de un cambio de paradigma que comenzó con un acto de fe. En 2019, tras ser diagnosticada a la edad de 66 años, Donna se convirtió en la primera persona en el mundo en recibir un vacuna experimental de ARNm en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York (EE.UU.). «Fue una decisión obvia; sabía que, estadísticamente, las probabilidades estaban en mi contra», recuerda Donna.
La decisión no fue fácil, pues supuso retrasar la quimioterapia. Los médicos primero extirparían el tumor, secuenciarían su ADN y, a partir de ahí, fabricarían desde cero una vacuna de ARNm que le enseñará a su sistema inmunológico para destruir las células cancerosas. Lo extraordinario de estas vacunas es que, a pesar de su nombre, no son preventivas, sino terapéuticas.
A pesar de su nombre, las vacunas de ARNm no son preventivas sino terapéuticas: destruyen el cáncer
Después de recibir ocho dosis de la vacuna personalizada y quimioterapia, Gustafson, de 72 años, ahora está libre de cáncer y pude conocer a dos nuevos nietos. El año pasado pudo visitar Sicilia con su marido para celebrar su 50 cumpleaños: seis años después de que le diagnosticaran cáncer de páncreas, se encuentra en perfecto estado de salud.
Este no es un caso único. En el ensayo de fase I, la mitad de los pacientes respondieron a la vacuna y entre ellos, El 87,5% sigue vivo seis años después. Según el Dr. Vinod Balachandran, investigador principal del ensayo clínico: “El cáncer de páncreas es el más difícil; si podemos vencerlo, esperamos aprender a vencer al resto.
Actualmente, un ensayo global de fase II está llevando esta esperanza a otras partes del planeta para confirmar estos resultados sin precedentes.
Daraxonrasib: un ensayo esperanzador
La vacuna no es la única noticia positiva. Esta misma semana, el reclutamiento de voluntarios para un ensayo clínico que promete marcar un antes y un después en el tratamiento del cáncer de páncreas. Centros como el 12 de Octubre de Madrid, el Vall d’Hebron de Barcelona o el Hospital Universitario de Navarra buscan pacientes para probar un principio activo llamado daraxonrasib.
Se trata de un fármaco de la biotecnológica californiana Revolution Medicines que ataca al gen KRAS, mutado en el 90% de los casos y considerado durante décadas como el “invulnerable” a cualquier tratamiento farmacológico. Se trata de una molécula de superficie lisa, descrita como una “bola de boliche sin agujeros”, que ha resistido múltiples tratamientos. Sin embargo, daraxonrasib actúa como un “pegamento molecular” que bloquea esta proteína y detiene el crecimiento del tumor.
El gen KRAS es una molécula de superficie lisa, descrita como una “bola de boliche sin agujeros” que ha resistido múltiples tratamientos.
Los resultados publicados a principios de mayo en el “New England Journal of Medicine” muestran que este fármaco ha alcanzado duplicar la supervivencia media de los pacientespasando de 6,7 meses con quimioterapia a 13,2 meses.
El oncólogo Brian Wolpin, autor principal del trabajo y médico del Instituto del Cáncer Dana-Farber (Boston, Estados Unidos), describe este avance como un «momento decisivo» lo que permitirá a muchos pacientes sustituir las infusiones intravenosas, siempre complicadas por su toxicidad, por una simple pastilla diaria.
En el trabajo también participó el oncólogo español. Ignacio Garrido Lagunaactualmente en el Huntsman Cancer Institute de Utah y referente mundial en cáncer de páncreas.
Una IA capaz de ver lo invisible
Por último, el diagnóstico precoz –el gran talón de Aquiles señalado por el doctor Argüelles– está viviendo su propia revolución gracias a la Inteligencia Artificial. Dado que el páncreas está oculto en lo profundo del abdomen, los tumores son invisible al ojo humano hasta que sea demasiado tarde.
Uno de los más avanzados en esta carrera tecnológica es el sistema Redmod, lanzado recientemente por la Clínica Mayo (Rochester, Minnesota) y que ha demostrado detectar señales sutiles en los píxeles de un escáner que el mejor radiólogo pasaría por alto. En concreto, en un estudio de 5.000 pacientes, esta IA identificó el cáncer de páncreas una media de 475 días antes del diagnóstico clínico convencional.
Los nuevos enfermeros registrados pueden detectar signos del tumor entre 9 y 12 meses antes que el radiólogo más experimentado.
Para Ajit Goenka, radiólogo del hospital americano y primer autor del estudio publicado en ‘Gut’ donde aparecen estos resultados, «la IA detecta patrones que revelan cáncer en tejidos que parecen normales».
Pero no son los únicos, la startup barcelonesa Sycai Medical ya está muy cerca de ellos. Fundada durante la pandemia por tres ingenieros (Sara Toledano, Javier García y Júlia Rodríguez-Comas), presentó resultados igualmente impresionantes de su IA en el último MWC: logró adelantar el diagnóstico en nueve meses de cáncer de páncreas.
Esta detección precoz, sumada a nuevas vacunas y fármacos, abre por fin una ventana de esperanza para un tumor que, por primera vez, parece perder su aura de invulnerabilidad.
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