FINAL EUPHORIA | Crítica del final de serie de ‘Euphoria’ (HBO Max): del drama juvenil al narco-thriller de venganza
‘Euphoria (temporada 3)’
Creador y director: Sam Levinson
Reparto: Zendaya, Jacob Elordi, Sydney Sweeney, Hunter Schafer
País: Estados Unidos
Duración: 60 min. aprox. (8 episodios)
Año: 2026
Género: Drama
Estreno del episodio final: 1 de junio de 2026 (HBO Max)
★★★
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«Tenemos un lema: evolucionar o morir», decía hace unos meses Sam Levinson, creador de ‘Euphoria’ (o adaptador de la serie israelí de igual nombre), explicando a ‘The Hollywood Reporter’ cómo había enfocado la esperadísima tercera temporada con el director de fotografía Marcell Rév. Pero más que evolución, esto ha sido toda una reformulación, empezando por un salto temporal que llevaba a los personajes del otrora drama de instituto a una juventud plena surcada de peligros. A lo largo de ocho episodios discutidos y analizados a placer, han tratado de cumplir sueños, ganar mucho dinero o, simplemente, salvar el culo en un inesperado marco de narco-‘thriller’ fronterizo.
[–>[–>[–>Tras un triplete inicial prometedor, hemos seguido a Rue (Zendaya) como informante de la Administración de Control de Drogas (o DEA) durante la guerra entre el magnate de ‘strip clubs’ Alamo Brown (Adewale Akinnuoye-Agbaje), nuevo jefe de nuestra heroína, y Laurie (Martha Kelly), la narcotraficante que cedió a Rue como compensación por una muerte por fentanilo. Entre sus peores enemigas en la misión ha estado la bailarina Magick (algo desaprovechada Rosalía), con la que protagonizó aquella mítica discusión en la que Rue la llamó «Spanish hood rat»; en el subtitulado, «españolita choni».
[–> [–>[–>Rue era presuntamente la prota de la serie, pero ha sido Cassie (Sydney Sweeney) la que ha devorado la temporada con su camino hacia el estrellato del porno ‘online’ y casi, casi la tele ‘mainstream’. Además de drama criminal ‘pulp’, ‘Euphoria’ ha sido cruenta comedia negra anti-OnlyFans, una especie de imperfecto negativo de ‘Margo tiene problemas de dinero’. Levinson se ha servido en general, pero sobre todo con Cassie y su prometido Nate (Jacob Elordi), de un punto de vista sarcástico y sin compasión. Antaño parecía apreciar a sus personajes a pesar de (o incluso a causa de) sus defectos, su capacidad para el error, su desorientación. Ahora se ha permitido despachar a Nate con autoironía metaficcional. Lexi (Maude Apatow) se presenta como lo más parecido a un trasunto del autor, una especie de (a veces hilarante) voz de la moral con tiempo para releer la Biblia.
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Un creador no debe nada a nadie, pero tiene cierto sentido echar en cara a Levinson que, en ese intento de evolucionar o morir, ‘Euphoria’ haya acabado como una serie muy diferente a la que fue cuando empezó. Se ha echado bastante de menos la eléctrica emoción que recorrió la serie en sus dos primeras temporadas, sobre todo en lo concerniente a la relación entre Rue y Jules (Hunter Schafer), aquí extrañamente apática; a la segunda solo parece moverla su búsqueda artística, en la que no deja de dar torpes bandazos, como cuando tiene la oportunidad de aportar una pintura a un culebrón televisivo y se autoboicotea, queriendo o sin querer.
[–>[–>[–>La única escena memorable entre las dos tuvo lugar en un sexto episodio en el que, más vale tarde que nunca, de nuevo se oía latir el corazón de ‘Euphoria’: dolorosa conversación sobre la posibilidad de una vida conjunta. En ese mismo capítulo, Rue hablaba por teléfono con su madre en una iglesia a la que había acudido buscando un ápice de salvación. Emergían temas de búsqueda espiritual sugeridos al principio de temporada y después aparcados por Levinson para dar preponderancia a la no siempre absorbente diversión ‘neo-noir’.
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Del episodio final se recordarán especialmente un puñado de imágenes que pertenecen al principio de la serie: un espejismo sentimental destinado a causar verdadera nostalgia por lo que pudo ser y no fue (una relación, una versión de ‘Euphoria’ algo más coherente en conjunto). Pero, claro, hay espacio para mucho más en un final (de serie: confirmado) de 95 minutos. Por ejemplo, esa abrumadora redada final de la DEA al rancho de Laurie como dirigida por Kathryn Bigelow, porque, a pesar de una cámara esta vez menos expresiva, Levinson ha seguido ofreciendo cine en cada capítulo. Aquella poética imagen de Rue a los pies de un árbol de Josué en llamas ha quedado grabada en la retina. Demasiadas reseñas y comentarios sobre esta temporada han obviado el cuidado de la forma y olvidado que, de veras, la forma también es sustancia.
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[–>Casi como buscando su particular redención, en la hora final Levinson ha hecho converger la esencia emocional de ‘Euphoria’ con el ángulo de ‘thriller’ sórdido a la vez que lúdico. En gran parte es responsabilidad de Colman Domingo, siempre brillante como Ali, padrino de Rue en Alcohólicos Anónimos, pero esa recta final funciona. ¿El clímax del clásico de Eastwood ‘Sin perdón’, pero cambiando el ‘saloon’ de Big Whiskey por un ‘strip club’? No es donde imaginábamos que terminaría ‘Euphoria’, pero funciona. Es un desenlace claramente empañado por la tristeza de Levinson por los caídos por el fentanilo, el antiguo actor de la serie Angus Cloud (alias Fezco) entre ellos. El disparo al corazón es literal y figurado.
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