claves y verdades del plan
Ser miembro de Real Madrid Históricamente es una cuestión de sentimientos. Un vínculo emocional con el club más exitoso del mundo que, sin embargo, no tenía ningún valor patrimonial real. florentino Pérez quiere cambiar eso.
Y para ello presentó una propuesta que, lejos de atentar contra la esencia del club, pretende transformar a sus 100.000 socios en auténticos dueños del Real Madrid.
El presidente blanco confirmó que si resulta reelegido en las próximas elecciones, el empresario se enfrentará Enrique Riquelmeimplementará un plan para dotar a los socios de la propiedad económica del club.
Un proyecto que lleva tiempo gestándose y que, según sus propias palabras, responde a una promesa que hizo el primer día de su llegada al Bernabéu: que los socios serían los verdaderos dueños, no sólo de corazón, sino también económicamente.
Una empresa comercial y un precio real.
El corazón del proyecto es la creación de una sociedad comercial vinculada al Real Madrid. Una nueva estructura, dentro del club, valorada inicialmente en torno a a 10.000 millones de euros.
Una cifra que no surge de la nada, ya que organizaciones externas como la revista Forbes Ya han valorado al club en este rango, aunque Florentino considera que estas estimaciones no tienen un respaldo real del mercado.
Kylian Mbappé, así lo anunció en el videomarcador 360 del Santiago Bernabéu.
AFP7 / Europa Prensa
Y esta es precisamente la clave del primer paso del proyecto: vender el 5% de esta empresa a un inversor externo, ya sea un fondo o una empresa, con el único objetivo de fijar un valor real de mercado. Porque un club de fútbol, por muy poderoso que sea, no tiene un precio oficial hasta que alguien lo paga.
La lógica es sencilla: si alguien paga 500 millones de euros por el 5%, el 100% del Real Madrid vale 10.000 millones. Si pagas más, vale más. Este porcentaje funciona como un termómetro financiero.
Una vez fijado ese valor, el 95% restante de la empresa se dividiría entre los casi 100.000 socios del club. Cada uno de ellos pasaría a ser propietario de una participación real, con valor económico, y con posibilidad de traspasarla a sus hijos o nietos.
Por primera vez en la historia del club, ser socio significaría tener algo que dejar como legado.
El club tendría su propio canal de transmisión, a un precio fijo y según el principio de una persona, una acción
Además, para evitar que este valor se diluya o se concentre en unas pocas manos, el modelo prevé que las acciones de los socios no puedan venderse libremente en ningún mercado.
El club montaría su propio canal de transmisión, a un precio fijo y bajo el régimen de una persona, una acción. Un diseño que refuerza la idea de comunidad frente a la especulación.
Sin SAD, sin pérdida de control
Uno de los argumentos más repetidos entre los detractores del proyecto es que abriría la puerta a la transformación del Real Madrid en un Sociedad Anónima Deportiva (TRISTE), es decir, en una empresa con ánimo de lucro controlada por accionistas privados.
EL derecho deportivo La actual, aprobada en 2022, es clara en este sentido. La venta de un porcentaje inferior al 5% ni siquiera necesita ser comunicada al Consejo Superior de Deportes (CDS).
Del 5% al 25% la operación debe declararse al CSD, pero no requiere ningún tipo de autorización previa. Sólo a partir de este 25% entra en juego la autorización expresa de la Federación Deportiva Española.
El plan de Florentino se mueve siempre dentro de ese margen. El porcentaje inicial del inversor externo -ese 5% imprescindible para fijar el valor de mercado- no requiere ni comunicación ni autorización.
Y si en el futuro ese porcentaje creciera hasta un 10% o incluso un 24% -extremo no planteado, en cualquier caso-, la operación seguiría siendo perfectamente legal con una simple notificación.
En ninguno de los escenarios contemplados el Real Madrid necesita abandonar su modelo de club para transformarse en una SAD.
Regla de socio
Otro frente de ataque contra el proyecto sostiene que los socios perderían el control del club. Ésta es quizás la acusación más alejada de la realidad. Y eso se debe a que el diseño mismo del proyecto coloca a los socios en el centro de todas las decisiones.
Florentino Pérez no piensa hacer este cambio de forma unilateral. El plan seguirá el canal institucional correspondiente: inicialmente se presentará al Asamblea general de comisarios para su aprobación.
Florentino Pérez, en una reunión de comisarios del Real Madrid.
EFE
Si los delegados dan luz verde, el proyecto se someterá a un referéndum en el que participarán los 100.000 miembros. Sólo si esta consulta arroja un resultado favorable se iniciará la transformación.
El plan de Florentino es, en cuanto acaben las elecciones, convocar esta Asamblea de Comisarios y organizar el referéndum.
Los socios seguirían siendo propietarios. Seguirían siendo ellos quienes deciden, quienes votan, quienes mantienen el control. El inversor externo, con su participación minoritaria, no tiene capacidad para imponer decisiones estratégicas. No tiene mayoría. No tiene veto.
Se suma al proyecto porque quiere estar vinculado a una marca global de alto nivel, y no dirigir el destino del club.
Un verdadero patrimonio para un verdadero hobby.
Detrás de este plan se esconde una idea que va más allá de la ingeniería financiera. Se reflexiona sobre lo que significa pertenecer a un club. En otros países y en otras épocas, clubes como el Real Madrid fueron sus socios en el pleno sentido de la palabra.
Con el tiempo, este patrimonio se ha ido diluyendo o traspasado a manos privadas. Esto nunca ha sucedido en Madrid, y Florentino Pérez quiere que siga así, pero yendo más allá: que este patrimonio, además de sentimental, tenga valor económico real.
La propuesta convierte al socio en algo más que un fan con una tarjeta. Esto le convierte en propietario de una institución valorada en miles de millones de euros.
Un dueño que no se puede diluir, que no se puede mover, que tiene voz en las decisiones del club y que, llegado el momento, puede dejar atrás algo más que el amor por los colores blancos.
El debate electoral entre Florentino Pérez y Enrique Riquelme tiene uno de sus ejes centrales en este proyecto. Pero es importante distinguir entre el debate legítimo sobre el modelo de club y los argumentos que son inconsistentes con lo que realmente propone el plan.
Porque una cosa es preguntarse si se quiere dar este paso, y otra calificarlo de privatización, de amenaza o de pérdida de control cuando la legislación, los porcentajes y el propio diseño del proyecto dicen exactamente lo contrario.
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