CONCIERTOS BAD BUNNY METROPOLITANO MADRID
El ecosistema mundial de las giras está cambiando y cada vez son más los artistas que se instalan durante días -e incluso semanas- en estadios concretos en lugar de recorrer todas las ciudades de un país. Lo hizo Coldplay, con cuatro ‘shows’ en el Estadi Olímpic de Barcelona; Karol G, con otras cuatro citas en el Santiago Bernabéu de Madrid; Rosalía, con cuatro conciertos en el Movistar Arena y otros cuatro en el Palau Sant Jordi; lo hará Shakira, montando su propio estadio el próximo mes de septiembre durante 12 días en Madrid, la única ciudad que pisará en Europa, y lo está haciendo Bad Bunny, que se encuentra ahora en España por su ‘tour’ ‘Debí tirar más fotos’ y, después de ofrecer dos espectáculos en el estadio de Montjuïc, el pasado sábado se instaló en Madrid para dar hasta diez ‘shows’ en el Metropolitano de Madrid.
[–>[–>[–>El origen de esta tendencia, en el caso del cantante boricua, se encuentra en la histórica residencia que protagonizó el verano pasado en Puerto Rico. «Habíamos hablado hace tres años de hacerlo en la isla. Un año antes de que ocurriera, Benito me dijo que estaba trabajando en un disco sobre Puerto Rico y que buscara 30 fechas en el Coliseo con un montaje que se tenía que quedar allí«, ha explicado Alejandro Pabón, jefe de operaciones de Rimas Nation, la división de ‘booking’, giras y eventos en directos de Rimas Entertainment, encargada del tour de Bad Bunny, en una conversación este miércoles en el marco del Primavera Pro en Barcelona (el congreso paralelo al Primavera Sound sobre la industria musical). Pabón reconoce que entonces aún no había escuchado el álbum, pero confiaba ciegamente en el artista: «Sabía que Benito iba a vender las fechas porque todo lo que hace lo vende«.
[–> [–>[–>Una inyección económica
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Aquella idea que parecía «imposible» terminó convirtiéndose en la residencia ‘No Me Quiero Ir de Aquí’. El cantante boricua decidió que los primeros nueve conciertos serían exclusivos para los puertorriqueños -«Mi gente tiene que escuchar primero el disco«, recuerda Pabón que le dijo el ‘conejo malo’-. Y así fue: «Todas las personas tuvieron la oportunidad de comprar, nadie se quedó fuera». Después llegaron otros 21 ‘shows’ que se abrieron al mundo. «Teníamos 5.000 paquetes de viajes por concierto para que viniera gente de fuera, queríamos una inyección económica para Puerto Rico«, ha explicado. Y los vendieron todos. Según el promotor, Bad Bunny sabía «que podía sumar mucho» para su país. «Él fue muy vocal durante las elecciones, no se dio lo que él quería en esa parte, pero quería hacer algo para ayudar a su país y demostrar que puede hablar y apoyar algo, pero también actuar para ello«, ha comentado sobre la labor sociopolítica del artista.
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Los conciertos de Puerto Rico, como recuerda Pabón, se vendieron con entradas a precios más reducidos -algunas a 35 dólares-. «Lo que generaba por función no se compara con lo que podía haber generado con una gira por Estados Unidos, que habría tenido más impacto económico», ha detallado. Pero ese no era su objetivo: «Su función principal era que fuera accesible y que los puertorriqueños tuvieran el poder adquisitivo para ir«. En contraposición, lo que Benito buscaba es que aquellas personas que vinieran de otros países fueran las que generaran impacto económico a la isla. «Todos los restaurantes, hoteles y playas de Puerto Rico estuvieron llenos durante los tres meses que suelen ser más flojos de turismo«, ha remarcado Pabón.
[–>[–>[–>Impacto en la cultura popular
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El impacto también ha trascendido en el país más allá de la gira, reviviendo algunos elementos de la cultura popular puertorriqueña: «Ahora la salsa está de moda, hay una fiebre por el dominó, con muchos niños que juegan en las calles, y el jíbaro -como se denomina a los campesinos de Puerto Rico que visten sombreros de paja, como el que usa Bad Bunny- que antes se usaba de forma despectiva, ahora es alguien ‘cool’«. «El mundo entero se está montando a esa ola. Es un mensaje grande de todos los latinos, que estamos en tiempos complicados y tenemos a personas cantando que levantan la identidad», ha resaltado Pabón.
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Uno de los momentos más destacados del concierto -y que ha generado alguna polémica por falta de diversidad entre los cuerpos de mujeres que aparecen y ha sido tildada de «clasista» por la cantidad de famosos que acoge- es la casita, que, en un primer momento, como ha explicado Pabón, estaba previsto que se vendiera como la entrada VIP más cara para recuperar la inversión del espectáculo. Sin embargo, ante el riesgo de que cualquiera pudiera comprar esa entrada y para controlar aquellas personas que están junto al cantante durante gran parte del ‘show’, decidieron que el pase fuera exclusivo con invitación. Por allí, ya han pasado famosos de la talla de Penélope Cruz, Javier Bardem, Bad Gyal y LeBron James. «Es un elemento escénico del ‘show’ y los que están dentro también son parte de ello», ha zanjado el promotor sobre la polémica.
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[–>Tras la residencia en Puerto Rico, llegó la gira mundial, primero en otros países de Latinoamérica y ahora por Europa. En concreto, Madrid y Barcelona acogerán a más de 600.000 personas, con un impacto económico previsto de entre 185 y 220 millones de euros, según la Asociación de Promotores Musicales (APM). El 40% de los asistentes a los conciertos de la capital provendrán de fuera de la comunidad y, además de los vuelos internos en España, durante estas semanas se han incrementado los vuelos de países como Corea, Brasil y Estados Unidos. Sin embargo, aunque las residencias cada vez sean más populares, todavía no son para todos los artistas. «Nosotros econtramos la tormenta perfecta para que sucediera: un disco con un mensaje específico y un momento político concreto«, ha zanjado Pabón.
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