El reencuentro de los excompañeros de Luis Enrique Martínez en su primer equipo en Gijón tras el título en Budapest: «Ye el amu»
Hacía «igual 40 años» que no estaban todos juntos. Han pasado concretamente 45 desde que Jorge, Eugenio, Róber, Viti, Juan Carlos y Belar, entrenados por Brito, le endosaron un 7-0, en la ida, y un 2-1, en la vuelta, al Sporting para proclamarse campeones de Asturias en categoría benjamín. Una hazaña entonces. Una señal del talento que se estaba forjando. En aquel equipo jugaba por la izquierda Luis, un menudo guaje que «no pesaba ni veinte kilos» pero «las peleaba todas. Un pesao con los rivales». Fue el primer trofeo de los 37 conquistados por Luis Enrique, el entrenador que ha hecho, por segundo año consecutivo, campeón de Europa al Paris Saint Germain (PSG). «Ye el amu», afirman sus excompañeros.
[–>[–>[–>De pie, por la izquierda, Juan Carlos, Pardo, Víti, Abelardo y Róber Cuñarro. Agachados, Eneko, Felipe, Eugenio, Luis Enrique y Roberto, en la Xeitosa. |
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LA NUEVA ESPAÑA reúne en el colegio San Miguel, el centro donde se entrenaba el Xeitosa, club ya desaparecido, a aquel equipo en el que Luis Enrique se inició en el fútbol (sus primeras patadas al balón fueron en el Elisburu, pero al no contar con equipo federado, se pasó al Xeitosa, que se ejercitaba en el centro educativo que está justo al lado de sus instalaciones). Eran algo más que compañeros. «Crecimos todos en el mismo barrio. No solo compartimos equipo. Pasábamos todo el día en la calle juntos. Los partidos gordos son los que jugábamos en la calle El Bierzo. ¿Os acordáis? Los postes los poníamos en la ropa y solo parábamos si venía un coche», cuentan. «¿Y los cristasles de rompimos en aquel portal», señala otro. «Luis vivía en la calle Guipúzcoa, y me acuerdo que cuando daban las campanadas de fin de año, era el primero en bajar a jugar a fútbol a la calle solo porque decía que quería marcar el primer gol del año… Así es él», añade Brito entre las risas de todos.
[–> [–>[–>Entre bromas y recuerdos, un debate: ¿quién fichó a Luis Enrique para el Xeitosa? José María Fernández de Brito, una institución en el fútbol base asturiano, fundador, presidente, entrenador, todo, en el Xeitosa, recuerda la anécdota en la que preguntó en el Elisburu por un temperamental e intenso jugador que le había llamado la atención. «No, no, no. A Luis lo fichamos nosotros», le corrigen Belar, Abelardo Fernández Antuña, historia del fútbol español, del Sporting y otra de las grandes joyas criadas en el Xeitosa, y Róber, Roberto Cuñarro, el otro «cierre» de aquel benjamín campeón. «Estudiaba con nosotros al Elisburu y fuimos los que les convencimos para que viniera al Xeitosa», argumentan ante la incredulidad de Brito.
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Juan Carlos y Viti Sampedro, hermanos, recuerdan cómo se gestó lo que para todos «era un equipazo». «Yo jugué antes en el Contrueces y Brito me había visto en una final contra el Xeitosa en la que las paré todas. Me fichó y el día que traje el libro de familia para la inscripción, vio que tenía un hermano. ‘Que venga a probar’, me pidió», detalla Juan Carlos.Vino Viti, que «no había jugado en ningún equipo», y el Xeitosa fichó, además de portero, a un jugador de banda «muy polivalente». En ese grupo estaba Eugenio Alonso, quien se había incorporado porque su hermano mayor, Alberto, también había pasado por el Xeitosa. Y entre amigos, hermanos y recomendaciones,Jorge Menéndez, muy claro cuando se le cuestiona qué puesto ocupaba él en el equipo. «Ahí jugaba yo, mira», dice señalando el banquillo. Las carcajadas resuenan entre las paredes de un patio con las medidas justas para encajar un campo de fútbol sala . El lugar donde generaciones y generaciones de niños crecieron defendiendo la camiseta del Xeitosa, uno de los clubes que más jugadores aportó a las categorías inferiores delSporting. La cancha les parece ahora muy pequeño a los campeones de Asturias de 1981: «Esto era como el estadio de Vallecas. Aquí no ganaba nadie».
[–>[–>[–>«¿Quién iba a pensar que de un colegio de Gijón, nacidos el mismo año, 1970, iban a salir dos futbolistas como Luis Enrique y Abelardo? Es increíble», señala Alberto Alonso. «Y de aquí pudieron salir más. Viti llegó a Segunda B, por ejemplo», responde el Pitu. «A Eugenio le llamaba ‘el genio’ (por lo bueno que era). Extremo rápido, habilidoso. Lo hacía todo bien. Tenía unas condiciones tremendas», dice Brito del que muchos veían como el mejor jugador de aquella generación. Eugenio sonríe ruborizado y toma la palabra: «De aquel Xeitosa, antes o después, todos o casi todos terminamos en Mareo». «Seis de los ocho que jugaron la final terminaron en el Sporting», puntualiza Brito. «A Luis y a mí nos echaron de Mareo, ¡eh! Y terminamos en La Braña. Si no llegamos a irnos entonces, igual no hubiéramos llegado a profesionales», añade Belar. LuisEnrique y Abelardo han protagonizado una exitosa carrera como futbolistas y entrenadores de la que se enorgullecen sus excompañeros, entre los que hay electricistas, trabajadores de un taller de chapa, corredores de seguros o empleados de gasolinera. Currantes curtidos en el obrero barrio de Pumarín.
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«Jugasteis todos bien al fútbol por detalllinos como que os hacía pegar con las dos piernas desde pequeños…», incide Brito. «Las broncas de mi madre en casa no eran nada en comparación con las de Brito», desliza Juan Carlos Sampedro, entre las risas de todos por el famoso carácter del ya exentrenador.«Brito, psicológicamente nos hiciste un trabajo… O sobrevives, o mueres», responde Abelardo antes de darle un cariñoso abrazo al que fuera su entrenador y uno de sus grandes mentores. «Jugábamos como el PSG de Luis Enrique.No ves que de repente atacan y por un lado aparece Achraf por dentro, por otro Kvaratskhelia… Nosotros atacábamos y aparecía gente por dos los sitios», añade el Pitu.
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[–>La conversación gira ahora en torno al éxito de Luis en París. «El mérito no es solo que lleve dos Ligas de Campeones seguidas, es que además el equipo lo hizo él.Se fue Messi, se cargó a Mbappé y.. mira. Él solo montó un equipazo», defiende Viti. Todos coinciden. «Y vendrán más títulos», aseguran.«La pena ye que Luis debe andar a turnos y no debieron darle el día libre en el trabayu para estar aquí recordando aquel Campeonato de Asturias de hace 45 años con nosotros», ironiza Juan Carlos, mientras las risas vuelven a envolver el ambiente. «Tiene que venir y pagar una comida. Hay que volver a juntarse todos otra vez», sentencia Brito.Y si Brito lo pide, sus jugadores en el Xeitosa saben que aquello «va a misa».n
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