Me gustó y dormí estupendamente
El Camino de Santiago regala grandes anécdotas a los peregrinos que lo recorren y, a veces, incluso sorpresas inesperadas. Eso le pasó al ovetense Baldomero Álvarez García al hacer parada en la villa moscona, pues reposó en una de las casonas de arquitectura indiana que tantas veces había visto en sus visitas al concejo. Esa anécdota y otras las contó este miércoles en la Casa de Cultura de Grado, donde presentó su libro «Diario de un peregrino».
[–>[–>[–>«Llevo yendo habitualmente a Grado toda la vida, siempre me fijaba en las casonas de indianos y nunca pensé que fuera a dormir en una de ellas, fue algo que me gustó y dormí estupendamente», dijo Álvarez sobre su parada en el albergue «La Quintana», donde ha trabado bonita relación con los propietarios. «Hicimos mucha amistad porque yo cuando hago el Camino lo hago por conocer gente, disfrutar y vivirlo, no tanto por hacerlo», señala.
[–> [–>[–>Álvarez, natural de La Manjoya (Oviedo) y jubilado de 71 años del sector del transporte, comenzó hace tres años a andar la ruta jacobea y no ha parado. Además, siempre hace la misma vía, la ruta Primitiva de Oviedo a Santiago que atraviesa Oviedo, Las Regueras, Grado, Salas, Tineo, Allande y Grandas de Salime a su paso por Asturias. «Hago siempre el mismo porque me acostumbré a la gente de este Camino, tampoco conozco otro», dice.
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El libro cuenta la historia de su primer viaje a Compostela en el que fue apuntando curiosidades e historias «sobre la marcha». Siempre le ha gustado escribir y desde hace algunos años se animó a participar en certámenes literarios, en los que ha cosechado algunos premios. «Llegó un momento en el que como no podía conducir el camión, tenía que hacer algo que me gustara y me llenara el tiempo, siempre escribí algo pero en los últimos años ya empecé a hacer relatos«.
[–>[–>[–>En «Diario de un peregrino», Álvarez incluye historias contadas por la gente que se va encontrando a su paso por el Camino. «Por ejemplo, de Las Regueras tengo una sobre un castañedo y unos soldados refugiados cuando la francesada, siempre procuro meter historias curiosas», afirma.
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El Camino de Santiago ya le espera de nuevo con su libreta y su bolígrafo para seguir encontrando anécdotas y curiosidades mientras hace amistades en la ruta jacobea.
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