Lula embiste contra Marco Rubio en medio de una nueva ola de tensión comercial entre Brasil y EEUU
«Ya le dije a Trump que a Marco Rubio no le gusta Latinoamérica y mucho menos Brasil. Es un latinoamericano frustrado». Luiz Inacio Lula da Silva ha dejado de lado su «amor a primera vista» con el magnate republicano. La fricción entre Brasil y Estados Unidos volvió a escalar después de que Washington amenazara con gravámenes adicionales del 25% a las exportaciones brasileñas, bajo el argumento de supuestas «prácticas desleales» en el intercambio comercial. «Vamos a luchar para que este país no sea tratado como una republiqueta insignificante«, dijo Lula. «Somos muy grandes. Tenemos mucha historia y no podemos aceptar el tratamiento que EEUU le dio a Brasil esta semana». La historia parece repetirse. Un año atrás, en vísperas del juicio contra el expresidente Jair Bolsonaro por su liderazgo en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023, Donald Trump impuso aranceles del 50% contra los productos del gigante sudamericano con argumentos exclusivamente políticos: la embestida judicial que enfrentaba su amigo, el ex capitán del Ejército. Bolsonaro padre cumple la sentencia en su domicilio por razones de salud. Su hijo, Flávio Bolsonaro, es el candidato presidencial de la ultraderecha en los comicios de octubre y en este contexto la Casa Blanca volvió a tensar las relaciones con Brasil cuando se esperaba un año de calma.
[–>[–>[–>Lula había visitado a Trump en su propio despacho semanas atrás. Retornó sin indicios de tormentas y con las negociaciones comerciales encaminadas. Sin embargo, estas se hicieron notar de inmediato. El magnate recibió también a Flávio Bolsonaro. Días después hizo suya una petición del candidato y declaró organizaciones terroristas a las bandas Primer Comando de Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV), que operan especialmente en San Pablo y Río de Janeiro y que han pasado de la droga y el tráfico de armas al blanqueo de dinero en el mercado formal. Lula montó en cólera y recordó que el Estado brasileño tenía su propia estrategia para enfrentar a esos grupos sin la necesidad de la injerencia extranjera.
[–> [–>[–>Una semana más tarde se conocieron las intenciones de Washington sobre nuevas sanciones. Lula repitió los argumentos de 2025: se trata de una medida política y no comercial debido a que Brasil tiene un déficit en su intercambio con Estados Unidos. No hay razones para sancionarlo por prácticas que se le asignan. «Si alguien necesita imponer un arancel es Brasil contra Estados Unidos y no lo contrario». Lula añadió: «Si no quieren comprar, podemos venderle a quien quiera comprar, y si no quieren invertir aquí, vamos a buscar a otros que lo hagan».
[–>[–>[–>
Un tema de campaña
[–>[–>[–>
Los Bolsonaro tienen línea directa con las altas esferas del trumpismo más radical. También llegan al despacho de Rubio. El exlegislador, Eduardo, vive en EEUU desde que comenzaron los problemas judiciales con su padre y es el principal articulador de esos vínculos. Su sombra ha estado detrás de las dos ofensivas norteamericanas. «Flávio puede decir ahora que pidió expresamente a Trump y a Marco Rubio que no impusieran aranceles a las empresas brasileñas, pero le resultará difícil ocultar que la investigación en virtud de la Sección 301 se puso en marcha a raíz de la campaña de los partidarios de Bolsonaro contra el Gobierno de Lula y el Poder Judicial para suspender el proceso judicial en curso contra Jair Bolsonaro», señaló el diario paulista Folha.
[–>[–>[–>El propio Gobierno ha abonado ese razonamiento: el clan Bolsonaro es capaz de hacer cualquier cosa para recuperar posiciones de cara a las elecciones. La intención de voto de Fávio había caído al conocerse su relación con un banquero involucrado en una de las más grandes estafas en ese país. «Lo triste es que hay brasileños que están fomentando esta pelea con la idea de que, si nos impone aranceles, perjudicará a una candidatura a la presidencia. Un imbécil así no se da cuenta de que quien sale perjudicado es el pueblo, no es Lula», dijo el actual mandatario.
[–>[–>[–>
De acuerdo con la analista Mónica Bergamo, las amenazas lanzadas desde Washington «han supuesto esta semana un regalo electoral para Lula». Sus asesores creen que «las ofensivas estadounidenses devuelven a Lula las banderas de la soberanía y la economía«, como ocurrió el año pasado. «Los miembros del Gobierno se basan también en el seguimiento de las redes sociales, que muestran que las amenazas son rechazadas por la amplia mayoría de los brasileños».
[–>[–>
[–>Disputa en el Congreso
[–>[–>[–>
Pero la ofensiva contra el Gobierno no solo se despliega en los medios. El Congreso, donde las distintas facciones hacen valer su mayoría cada vez con mayor intensidad, acaba de aprobar una norma que dificulta a las menores de 14 años el acceso al aborto legal, aunque el embarazo haya sido resultado de una violación e, inclusive, corriera riesgo de vida la madre o el feto no se haya desarrollado correctamente. La iniciativa de las facciones unificadas de la derecha y la ultraderecha tiene su impacto en un país donde se realizan de manera ilegal cerca de un millón de interrupciones del embarazo y apenas 2000 abortos legales. La diputada Damares Alves, exministra de Bolsonaro y de conocida filiación evangélica, estuvo detrás de este proyecto que resuena de manera especial antes que comience formalmente la campaña electoral. La legislatura intenta presentarse como una anticipación de un futuro Gobierno bolsonarista.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí