sin empresa, con una deuda de 60.000 euros y sin Bertín Osborne
La propia Gabriela ha reconocido públicamente que lo que más le duele de toda esta situación no es sólo el problema económico, sino el sentimiento de decepción que arrastra desde que descubrió lo sucedido. «Me duele más la traición que el pufo»ha llegado a expresar cuando se habla de un conflicto que mezcla negocios, amistad y familia. Según explicó, la relación entre ambos fue mucho más allá del ámbito profesional, ya que su pareja también es la madrina de su hijocircunstancia que hace aún más difícil aceptar lo sucedido.
Cuando inauguró su centro de belleza en 2024, Gabriela Guillén lo hizo con la esperanza de sacar adelante su propio proyecto. El negocio nació como una apuesta compartida entre dos personas que mantenían una estrecha relación de confianza y que participaban al cincuenta por ciento de la empresa. Sin embargo, todo cambió repentinamente cuando, según la empresaria, su pareja decidió irse sin ofrecer explicaciones claras ni mantener mayor contacto.
La situación se volvió aún más desconcertante cuando intentó contactarla. «Me bloqueó»Ha asegurado Gabriela, dando a entender que cualquier posibilidad de esclarecer lo sucedido se ha visto frustrada desde el primer momento. La falta de respuestas ha aumentado la incertidumbre y ha complicado la búsqueda de soluciones para una empresa que, de la noche a la mañana, quedó en una situación extremadamente delicada.
la deuda de 60.000€ Es uno de los aspectos que más preocupa al colaborador. Según explicó, este dinero estaría relacionado con diversos compromisos financieros pendientes, incluidos pagos vinculados a la operativa diaria del negocio. Entre las obligaciones que deben abordarse están las cuestiones relacionadas con impagos, salarios de empleados y alquiler de localesgastos que son imprescindibles para el mantenimiento de la actividad empresarial.
Por ello, Gabriela Guillén asegura que se ha visto obligada a asumir una responsabilidad que no esperaba encontrar a su regreso. Mientras intentaba volver a la normalidad tras la experiencia televisiva, descubrió que la realidad era mucho más complicada de lo que imaginaba. «Dejó todo tirado»afirmó al describir cómo se encontró con la situación en el centro de belleza luego de que su pareja se fue.
A nivel emocional el golpe ha sido considerable. La empresaria ha reconocido sentirse «bastante afectado»una reacción comprensible teniendo en cuenta que no sólo se enfrenta a un importante problema económico, sino también a la ruptura de una relación personal que consideraba sólida. La confianza depositada durante años en una persona cercana ha acabado convirtiéndose en uno de los aspectos más dolorosos de toda esta historia.
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