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No damos importancia a los pies más allá de la pedicura y deberíamos de prestarles atención todo el año

No damos importancia a los pies más allá de la pedicura y deberíamos de prestarles atención todo el año
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  • Publishedjunio 6, 2026


Durante la mayor parte del año, los pies permanecen ocultos debajo de calcetines, botas o zapatillas de deporte. Esto significa que muchas veces solo lo recordamos cuando llega el calor y llega el momento de volver a lucir tus pies con sandalias o zapatos abiertos. Sin embargo, más allá del componente estético, soportan el peso del cuerpo, absorben impactos constantes y están expuestos diariamente a roces, humedad y presión, por lo que su mantenimiento debe formar parte de la rutina habitual.

Lo cierto es que los pies generalmente quedan relegados a cuidados ocasionales, normalmente relacionados con pedicuras o hidratación cuando aparece la sequedad. Pero cuidarlos periódicamente no sólo mejora su aspecto, sino que también ayuda a prevenir molestias, callos, infecciones o problemas relacionados con malas posturas. En breve, algunos descuidos rutinarios importantes lo que significa que más allá del aspecto estético, pueden sufrir más de lo que pensamos.

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La pedicura no es la solución.

Una pedicura puede mejorar la apariencia de tu pie, pero no siempre equivale a salud. Sofya Khasanova, cofundadora de Sibérie Salon, insiste en que los cuidados siempre deben adaptarse a cada caso porque “no todos los pies tienen las mismas necesidades“Algunos se presentan con sequedad, otros con sudoración excesiva y otros con engrosamiento o tendencia a agrietarse”. Por ello explica que la base del cuidado debe centrarse en la higiene diaria, la hidratación de la piel y la prevención de alteraciones como callos o grietas.

Desde un punto de vista más clínico, la podóloga María Jesús Lechuga, que asistió recientemente a la presentación de la nueva colección Compeed de Merkal, recuerda que incluso ciertos gestos habituales en el habitáculo deben realizarse con precaución. “Hay que tener cuidado con las pedicuras, porque muchas veces se quita la cutícula y es una parte fisiológica de la uña; Cuando se elimina, puede producirse inflamación y se convierte en puerta de entrada para hongos y bacterias”, subraya, y advierte también contra el uso excesivo del barniz: “El uso excesivo puede engrosar la uña, provocar que cambie de color y aumentar la tendencia a contraer hongos”.

Dureza, una preocupación que afecta a todos

Aunque muchas veces se perciben como un problema estético, los callos constituyen una respuesta de defensa del organismo. Según Khasanova, «aparecen como una respuesta de defensa de la piel ante la presión y el roce repetido», algo muy ligado al uso de zapatos ajustados, tacones, actividad física o incluso un mal paso. Además, factores como la sequía o La exposición al calor puede promover la hiperqueratosis. El podólogo coincide con esta idea y añade que no deben entenderse sólo como piel endurecida. “La dureza de la piel aparece como un mecanismo de defensa de la piel ante el roce o la presión continua y también como signo de mayor sobrecarga en la zona”, explica. En muchos casos esto puede estar relacionado con alteraciones en el comportamiento del pie, impacto excesivo o calzado inadecuado.

Quitar un callo sin tratar la causa puede hacer que reaparezca. Es por ello que María Jesús destaca que “lo ideal es tratar la causa que las produce y no sólo quitar las durezas”. En consulta, este puede resultar en un estudio de la pisada y la posturaademás de plantillas personalizadas en caso de sobrecarga o dolor. Recuerda también que se pueden eliminar de forma segura con un tratamiento podológico y luego se hidrata la zona en casa.

Desde el punto de vista estético, Khasanova explica que los callos superficiales se pueden tratar con procedimientos controlados. “Se pueden tratar en cabina con una pedicura profesional.utilizando perforación o limado superficial que elimina solo la piel muerta sin dañar las capas más profundas. Además, añade que los pediluvios, limas específicas y cremas emolientes pueden ayudar a suavizar la piel y facilitar su renovación.

Los problemas más comunes

Los callos no son la única preocupación común. Sofya Khasanova recuerda que entre los problemas más comunes también se encuentran «sequedad, grietas, hiperhidrosis, malos olores, fricciones, ampollas e infecciones por hongos«, además de daños en las uñas o maceraciones entre los dedos por exceso de humedad.

Durante la consulta, María Jesús Lechuga ve otras patologías habituales como “deformidades de los dedos, dolor en las plantas de los piesen talones o uñas encarnadas. Muchos de ellos, explica, aparecen por pequeños hábitos mantenidos en el tiempo o por la falta de atención que solemos prestar a esta zona del cuerpo.

cuidado diario

Más allá de tratamientos específicos, ambos expertos coinciden en que la prevención comienza en la rutina diaria. Para Khasanova, «el cuidado diario debe incluir una buena higiene, un secado cuidadoso -especialmente entre los dedos-, Hidratación según tipo de piel y uso de calzado transpirable.La podóloga María Jesús añade recomendaciones sencillas pero imprescindibles: “Lávate con agua y jabón, sécate bien los pies y sobre todo entre los dedos, cámbiate el calzado para airearlos, usa calcetines de fibras naturales y aplícate cada noche crema para hidratar la piel”. También insiste en algo básico y muchas veces olvidado: «corta las uñas rectas y no demasiado para evitar encarnaciones e irritaciones».

Además de la higiene y la hidratación, también es importante elegir bien los principios activos. Khasanova recuerda que “No todos los ingredientes son adecuados para todo tipo de piel de pies.En pieles con callos, principios activos como la urea o el ácido láctico pueden ayudar a suavizarlos; en casos de sudoración excesiva, ingredientes como el óxido de zinc pueden ayudar a regular la humedad; y si hay grietas o grietas, las ceramidas, la glicerina o el pantenol ayudan a reparar la barrera cutánea.

¿Qué pasa con los calcetines exfoliantes? Es uno de los productos más populares a la hora de cuidar los pies, aunque no sirven para todos los casos. Khasanova señala que «pueden resultar eficaces porque contienen ácidos exfoliantes que aceleran la renovación de la piel y ayudan a eliminar el estrato córneo engrosado». El podólogo precisa, sin embargo, que su efecto es limitado: “Pueden ayudar a suavizar la piel y eliminar las células muertas, pero No solucionan los callos profundos ni los problemas de presión.Además, la especialista insiste en que no están recomendados para todo el mundo, especialmente para personas con piel sensible, diabetes o problemas circulatorios. En la misma línea, Khasanova advierte que se deben evitar si hay grietas, irritaciones o infecciones.

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