Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano
Con toda ceremonia, incluida la lectura cantada del Evangelio, y ante centenares de miles de fieles, más de 1,2 millones según los organizadores, algo menos, en torno a 1,1 millones, según la Delegación del Gobierno, el Papa León XIV ha oficiado esta mañana la santa misa en la plaza de Cibeles de Madrid en la que resulta una de las citas centrales de su viaje de seis días a España y en el que pasará también por Barcelona y por Canarias. Una eucaristía desde la que ha lanzado como ya hiciera ayer un nuevo mensaje de caridad hacia el prójimo, léase «los pobres», «los abatidos», «los que están solos y desamparados». «Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano», ha señalado sin dejar matiz a la duda.
[–>[–>[–>En el corazón mismo de uno los países en que el catolicismo aún conserva mayor presencia en Europa, y rodeado en el altar de la casi totalidad de la jerarquía eclesial española, el Pontífice ha llamado a los españoles a «volver a las raíces de la fe». Prevost ha conducido su homilía en torno a la tradición del Corpus Christi, que se celebra y sus procesiones, una tradición, ha subrayado, que no ha de ser «supervivencia folclórica», un remanente estético, sino algo vivo y profundo.
[–> [–>[–>«Si en la celebración eucarística Cristo se entrega como alimento, la procesión dice que Él no permanece encerrado en el templo, sino que sale a nuestro encuentro», ha recordado bajo un sol penitente para los peregrinos. Como el sábado con los jóvenes, León XIV ha llamado hoy también a sus mayores a ser «constructores de un mundo nuevo», «protagonistas de la transformación de la historia».
[–>[–>[–>
Alrededores de la madrileña plaza de Cibeles antes de que comenzara a celebrarse la Eucaristía. Celebrar la Santa MISA / José Luis Roca
[–>[–>[–>
Más explícito aún ha sido más adelante, cuando a la legión de seguidores españoles ha pedido un compromiso para renovar y extender la fe en un país y un continente en que por momentos retrocede. Una suerte de nuevo impulso. «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar sino una escuela de fe de la que beber también hoy”.
[–>[–>[–>Una fe muy concreta. Ha sido en ese punto en el que ha enunciado que esa escuela de fe “nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano”.
[–>[–>[–>
Lo ha afirmado ante los Reyes y sus hijas y la ministra de Educación, Milagros Tolón, única representante del Gobierno en la misa, pero también ante una lucida representación del PP, del jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. También el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, quien antes de la misa le ha entregado al Santo Padre la Llave de Oro de la Villa de Madrid.
[–>[–>
[–>Por parte de Vox no ha acudido Santiago Abascal, la formación de ultraderecha ya había adelantado que no iría y sería su portavoz en el Congreso de los Diputados, Pepa Millán quien hiciera presencia. En un momento en que ambos partidos tensan el debate migratorio, las palabras de León XIV no dejan de resultar incómodas mientras la derecha endurece el discurso.
[–>[–>[–>

Llegada de León XIV en papamóvil a la Plaza de Cibeles. / JOSÉ LUIS ROCA
[–>[–>[–>
Un día después de la vigilia celebrada este sábado con medio millón de asistentes, la eucaristía de Cibeles aparece, entretanto, como el acto más multitudinario y uno de los más relevantes desde el punto de vista pastoral de toda la visita del Papa a España. Ya desde tres horas antes del inicio, centenares de fieles aguardaban en las inmediaciones de la plaza. Unos 380.000 se habían registrado para acudir previamente, pero el registro no era obligatorio, por lo que la asistencia final ha sido considerablemente mayor.
[–>[–>[–>Todo el despliegue ha sido descomunal en lo que se ha pretendido sirva como exhibición de fuerza de la Iglesia madrileña y española: un escenario de 55 metros de ancho y 20 de profundidad, más de 40 pantallas y 600 altavoces para seguirla desde los alrededores, más de 2.100 sacerdotes para repartir la comunión, con un total de unas 600.000 formas consagradas, una orquesta y coro para acompañar la celebración con más de 400 integrantes…
[–>[–>[–>
A la misa seguirá una procesión del Corpus Christi en la que el Papa acompañará la custodia remontando la calle de Alcalá. Todo ello después de que el sábado arrancara su periplo español con un contundente mensaje en favor de la paz, el multilateralismo y una reivindicación de la caridad, y un día antes de su histórico discurso en el Congreso de los Diputados, la primera ocasión en que un pontífice hablará en las Cortes españolas.
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí