las cifras de la misa del Corpus en Madrid
Carlos, un seminarista de 23 años, se mueve entre la multitud del entorno de Cibeles con la misma agilidad que un vendedor de refrescos. La diferencia es que él reparte hostias. Consagradas. Es una de las casi dos mil personas que ofrece la comunión a los presentes que no han podido llegar hasta el corazón de la misa.
[–>[–>[–>“Entre seminaristas y ministros extraordinarios nombrados para la ocasión, somos unos 1.800 dando la comunión entre todos los sectores. A eso se le tiene que sumar la presencia de unos 500 sacerdotes”, explica a EL PERIÓDICO mientras bendice la oblea para dársela a una mujer en silla de ruedas. La asistencia se calcula próxima a las 1.200.000 personas. El número de panes, en 460.000 unidades.
[–> [–>[–>Daniel va acompañado de una joven voluntaria, vestida de blanco y naranja, que le sostiene un paraguas a modo de parasol. Es la función de los 8 mil voluntarios que participan en el evento: sostener. “Hacemos de todo: desde dar indicaciones hasta atender golpes de calor”, cuenta María, una voluntaria de una parroquia de Hortaleza.
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Cinco puntos sanitarios
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Precisamente los golpes de calor fueron protagonistas negativos de la ceremonia. Efectivos de Policía Nacional revelaban que “no ha habido tantos como imaginábamos en proporción a la cantidad de asistentes, porque el calor no ha apretado tanto. Pero sí que hemos atendido unos cuantos”. Cerca de 14.000 agentes velaban por el buen funcionamiento de un evento que no registró un solo incidente grave.
[–>[–>[–>El SAMUR distribuyó una serie de puntos sanitarios avanzados en cinco lugares del entorno: en Gran Vía, Paseo del Prado, Bárbara de Braganza, Cánovas del Castillo y Armada Española. Una cifra que muchos afectados por el sol no dudaron en considerar “insuficientes”.
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Quejas organizativas
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Daniel lleva un pero naranja. Eso le distingue como uno de los jefes de equipo. Ellos recibieron formación, días antes de la celebración, en coordinación y primeros auxilios. Lamenta “que un evento tan multitudinario no se haya organizado bien. Los voluntarios hemos llegado y nadie sabía qué teníamos que hacer”, prosigue María.
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[–>Porque la organización, no obstante, ha dejado bastante que desear: “Ha faltado comunicación y organización. Los voluntarios llevamos aquí desde las 5 o las 6 de la mañana, pero no nos han facilitado la llegada. Las estaciones de metro próximas (Retiro, Velázquez, Serrano o Colón) estaban cerradas. Y hay voluntarios que vienen desde muy lejos para ayudar. No se les ha tenido en cuenta”, resume Domingo, de la parroquia de San Benito en Madrid.
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Madrid. 07/06/2026. Santa Misa en Cibeles oficiada por el Papa León XIV. / José Luis Roca / PIM
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Cero incidentes, eso sí, en el entorno: “Es un público fácil para eso. Gente muy respetuosa; no son hooligans”, señala Daniel, que no quiere imaginar “cómo se hubiera desarrollado el acto sin la participación de los voluntarios.”.
[–>[–>[–>Avituallamiento difícil
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Un trabajo, el de los voluntarios, que no está pagado (literalmente). Que ha ahorrado a la organización una gran cantidad de dinero y que tampoco ha facilitado a estos sufridos cooperantes ni la recarga de fuerzas: “Teníamos que ir a un punto de avituallamiento y yo no he ido, no lo ponían fácil”, concluye María.
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La fe mueve montañas. También a miles de personas que se han presentado de forma altruista para ayudar, sin esperar nada a cambio, en los actos del papa León XIV en Madrid. Son 8 mil, pero se recibieron más de 20 mil solicitudes.
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El sentir general de los agraciados, al acabar la ceremonia, fue «de satisfacción por la ayuda que hemos prestado, pero de que nos han dejado un poco olvidados», sentenciaban un grupo de voluntarios mientras la concurrencia abandonaba, de forma ordenada, los sectores habilitados para escuchar la misa.
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