Zverev dice adiós a la maldición de los Slams y levanta su primer major en Roland Garros
Algunos habrían apostado que esto nunca sucedería, pero el 7 de junio de 206 Alejandro Zverev se proclamó campeón de Grand Slam por primera vez en su carrera tras vencer a Flavio Cobolli por 6-1, 4-6, 6-4 y 6-7 (5) y 6-1. En 29 años, en Roland Garros y sin ninguno de los grandes del tenis actual (Alcaraz, Sinner y Djokovic) en el cuadro. Cuatro finales de Grand Slam después -sumadas a otras siete semifinales-, la de Hamburgo acabó con la maldición que le perseguía desde hacía años y cuenta ya con uno de los cuatro trofeos más importantes de la historia de este deporte.
Zverev arrasó en un primer set en el que su ambición venció sus miedos, 6-1 y dos breaks en un abrir y cerrar de ojos. Cobolli, que participó en una final soñada e inesperada, llegó al duelo sin haber disputado las semifinales (Arnaldi se retiró por lesión) y realizó un partido físico y largo tratando de poner de los nervios al alemán. Dio el segundo, Zverev dio el paso casi definitivo en el tercero (2-1) y el italiano revolucionó la final al ganar el tie-break del cuarto juntos, rompiendo así la secuencia de 12 desempates seguidos que cayó del lado de Sasha (acumula un 26-2 en Roland Garros). Sin embargo, y cuando menos esperábamos un resultado amplio y rápido, la experiencia de Zverev y el físico de Cobolli se unieron para que el último set sonriera de principio a fin al alemán (6-1), que, al estilo de «Rafa Nadal», celebró el título de su vida salpicando el terreno parisino.
El camino de Sasha hacia su primer gran éxito
Zverev eliminó a Bonzi, Machac, Halys, De Jong, Rafa JódarMensik y Cobolli en el que ya es el primer major de su carrera. Una victoria que es la primera de un alemán en un Grand Slam desde la de Becker hace 30 años en Australia, en 1996.
Zverev, el mejor tenista de todos los tiempos sin Grand Slam
El alemán de 29 años llegó a la final con absolutamente todo en mente: experiencia, ranking y favoritismo de su lado, pero con un poco más de desgaste y toda la presión del mundo a sus espaldas desde entonces. sin Sinner, Alcaraz y Djokovic la oportunidad de ganar su primer Grand Slam seguramente fue insustituible.
El de Hamburgo había jugado y perdido sus tres finales de Grand Slam (disputó otras siete semifinales), siendo la más dolorosa la US Open 2020 contra Thiem en el que ganó los dos primeros sets y sirvió para ganar en el quinto. También cayó en el Open de Australia de 2025 y un año antes ante Alcaraz en Roland Garros en cinco sets. Sin embargo, para la mayoría de los expertos y fanáticos, Sasha era hasta ahora el mejor tenista que jamás haya existido sin un Grand Slamy sólo tienes que echarle un vistazo a su ficha: dos torneos Masters (2018 y 2021), siete Masters 1.000 (incluidos cinco en diferentes torneos), oro olímpico individual, campeón de la Copa United y un total de 24 títulos individuales, además de estar instalado entre los 5 y 3 mejores durante más de cinco años.
Ahora, después de infinitos intentos y sin los tres mejores del planeta en la foto, esta vez Alexander Zverev no perdonó y se suma a jugadores como Cilic, Thiem, del Potro o Medvedev, siendo sólo este último el que realmente puede igualar el palmarés del alemán. Una losa incalculable que se ha quitado.
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