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Primera prueba del Bentley Bentayga Speed: La vieja escuela

Primera prueba del Bentley Bentayga Speed: La vieja escuela
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  • Publishedjunio 8, 2026



El Bentley Bentayga no es, a priori, el vehículo que elegiríamos para un track day. Pero aquí estamos. La misma mañana primaveral en la serranía de Ronda (Málaga, España), el mismo asfalto del circuito de Ascari y, a la espera en el paddock, una segunda familia de Bentley que también quería mostrarnos hoy sus credenciales dinámicas. Después de dar una tanda de vueltas con el Continental GT S, toca cambiar el registro: subirse al Bentley Bentayga Speed y ver qué capacidad tiene un SUV de altas prestaciones cuando se le exige de verdad en pista.

Nacido en paralelo a la segunda y actual generación del Audi Q7, el Bentley Bentayga lleva en el mercado desde 2015 y ha sido sometido a una evolución continua desde entonces —profundizaremos sobre ello más adelante—. Esta versión Speed es, en palabras de Bentley, la más potente y dinámica de cuantas ha producido la marca con sede en Crewe (Cheshire, Reino Unido) para su SUV. Y lo es no solo sobre el papel, sino también de un modo que se percibe con claridad al volante.

El Bentley Bentayga Speed en la gama y sus cifras

El Bentley Bentayga Speed se posiciona en la cúspide de la gama Bentayga en términos de rendimiento, por encima del V8 S y, por supuesto, del EWB (batalla extendida o larga), todo ello sin ayuda de la electrificación. Bentley insiste en que su nueva iteración supera en velocidad máxima y aceleración al anterior Bentayga Speed, que montaba la última evolución del motor W12 biturbo creado originalmente por Volkswagen en la era Piëch; una unidad extremadamente compacta cuya producción cesó en Crewe (Reino Unido) en julio de 2024 tras haberse fabricado más de 100.000 unidades, todas ellas montadas a mano, desde 2003.

Así, bajo el capó del Bentley Bentayga Speed late un motor V8 biturbo de 4,0 litros que desarrolla 478 kW (650 CV) y un par máximo de 850 Nm entre las 2.250 y las 4.500 rpm, sin aporte de ninguna máquina eléctrica. La aceleración de 0 a 100 km/h se resuelve en 3,6 segundos, y la velocidad máxima declarada se fija en 310 km/h —siempre que se equipen los frenos carbocerámicos opcionales—. Frente al anterior Bentayga Speed W12, estos datos suponen una mejora de tres décimas en la aceleración, apenas 9 km/h de velocidad punta, 15 CV extra y una reducción de 50 Nm.

Esencialmente, es la misma unidad motriz que emplean los Continental, si bien aquí se acopla a una tradicional caja de cambios de engranajes planetarios acoplada mediante convertidor de par. También debuta en la gama Bentayga el ajuste ESC Dynamic, que permite un grado controlado de sobreviraje en aceleración y que va de serie con el sistema Launch Control, un programa que solamente está disponible en combinación con los frenos carbocerámicos opcionales.

El Bentley Bentayga Speed es mucho más que un coche grande con un motor gordo

La sesión en Ascari siguió el mismo formato que la del Continental GT S: convoy de cinco coches con un piloto instructor de Bentley como guía, con un ritmo decididamente alto ya desde la primera vuelta. El Bentley Bentayga Speed resulta verdaderamente sorprendente y, desde el primer instante, transmite una confianza desbordante, una sensación de familiaridad difícil de asociar a un gigantesco SUV de altas prestaciones.

Desde luego, la clave se encuentra en la dinámica del vehículo, impecablemente puesto a punto por Bentley. El vehículo transmite tal confianza que la curva de aprendizaje para encontrar sus límites es muy rápida. Es, en el mejor sentido del término, un comportamiento de tipo plug and play.

La nobleza es la palabra que mejor describe su carácter dinámico. El enorme Bentley Bentayga Speed responde de manera proporcional y predecible a cada input del conductor, sin sorpresas, sin reacciones inesperadas. Los neumáticos ofrecen un agarre muy notable y reacciones progresivas tanto en los apoyos laterales como en las frenadas, transmitiendo la confianza suficiente para seguir el infernal ritmo del instructor sin sensación de estar jugando siempre con el límite o “sobreconduciendo”.

bentley Bentayga speed V8 30 Motor16

Ese carácter noble es el que va a aportar una dosis extra de confianza en las más delicadas frenadas con mayor carga lateral, —como en la curva de Copse, una curva a derechas contraperaltada a cuya entrada se llega bastante deprisa y no siempre bien colocado y en la que es necesario frenar en apoyo para poder negociarla, por lo que resulta fácil perder el vértice—. Aquí, el centro de gravedad elevado —inherente a cualquier SUV— se hace más perceptible, pero el comportamiento se mantiene controlado y en todo momento.

Las inclinaciones de carrocería en curva son reducidas para un vehículo de esta configuración. El sistema de barras antivuelco activas de 48 V hace un trabajo notable a la hora de contener el balanceo, lo que contribuye a proporcionar esa sensación de solidez y control que el coche transmite en todo momento.

Los frenos merecen una mención específica. La capacidad de frenada es notable, y la mordida, consistente a lo largo de toda la sesión; una tanda algo más corta que la que “soportó” el Continental GT S —apenas cuatro vueltas completas y otra de enfriamiento— de cara a conservar todo en orden.

Lógicamente, el motor es otro de los grandes argumentos de este Bentley Bentayga Speed. El V8 de 4,0 litros responde extraordinariamente, sin apenas latencia pese a su condición biturbo de alta potencia específica. La entrega de par es lineal, progresiva y sin adulterar: se pide y llega, sin demoras ni sobreactuaciones, todo ello aderezado con el extraordinario sistema Akrapovič de titanio opcional —desarrollado conjuntamente entre Bentley y la firma eslovena—, que multiplica la experiencia sonora.

Bentayga II V8 Speed037 Motor16

La vieja escuela que no ha perdido vigencia

Hay algo en el Bentley Bentayga Speed que resulta difícil de definir con precisión pero que se percibe claramente al cabo de unas pocas curvas: tiene un tacto analógico que los SUVs más modernos están perdiendo con rapidez.

Los mandos físicos del habitáculo —Bentley ha preservado una cantidad respetable de controles táctiles reales, con el característico dial central y los botones físicos de climatización—, la respuesta directa del chasis, la forma en que el motor comunica su trabajo… todo contribuye a una experiencia de conducción en la que el conductor siente que tiene el protagonismo, no la electrónica.

Obviamente, esta toma de contacto tan racing no da para hablar sobre confort, habitabilidad, consumos y otras “menudencias” en una jornada con mucho que probar en la que Bentley quiere demostrarnos que sus productos son fieles al legado iniciado por Walter Owen Bentley en 1919.

Sí me gustaría concluir esta primera prueba recordando que no hay que olvidar que el Bentley Bentayga llegó al mercado en 2015, y esta arquitectura —ojalá nos equivoquemos— basada en la una plataforma cuyo planteamiento inicial es previo al de la era de la electrificación —la MLB Evo— no debería estar muy lejos del final de su ciclo vital. Pero lejos de mostrarse “anticuado”, como solía ocurrir en el pasado con los automóviles concebidos en una era tecnológica “inferior”, este Bentley Bentayga Speed transmite un estado de “madurez” o de “plenitud” como producto envidiable y netamente superior al que transmite la generalidad de los actuales SUVs de “nueva tecnología”.

Bentayga II V8 Speed039 Motor16

Más allá de las sensaciones subjetivas, de la armonía y el tacto de todos los sistemas que se integran en este Bentley Bentayga Speed, su habitáculo nos ofrece pistas claras de todo esto, con mandos y accesos directos a todas las funciones necesarias. La pantalla central está ahí y es útil, pero no nos esclaviza. Por supuesto, los acabados y la calidad de materiales siguen siendo una referencia en el mercado, y más vale que siga siendo así, porque el día que deje de serlo, la esencia de Bentley se perderá para siempre, toda vez que las sinergias obligan a que los desarrollos tecnológicos sean compartidos con Audi, Lamborghini, Volkswagen…

De alguna forma, esta panoplia de mandos físicos viene a reforzar ese carácter más analógico que poco a poco se va desvelando como una de las características del lujo de los nuevos tiempos. Hace unos años, el cuadro digital de un Range Rover era el epítome del “novamás”, y ahora babeamos dentro de un habitáculo en el que un pulsador activa un servomotor que oculta la pantalla central dejando a la vista tres relojes analógicos mientras esbozamos una sonrisa. El lujo es analógico, la deportividad es analógica, y en Bentley son de los pocos que parecen haberse dado cuenta.


Las claves del Bentley Bentayga Speed

  • Motor V8 biturbo de 4,0 litros con 650 CV y 850 Nm.
  • 0-100 km/h en 3,6 segundos.
  • 310 km/h de velocidad máxima (con frenos carbocerámicos opcionales).
  • Nuevo modo Sport con un 15 % más de rigidez en amortiguación respecto al Bentayga V8.
  • Dirección en las cuatro ruedas
  • ESC Dynamic que permite sobreviraje controlado en aceleración.
  • Launch Control, vinculado al ajuste ESC Dynamic y a los frenos carbocerámicos opcionales.
  • Comportamiento en pista muy predecible y comunicativo.
  • Escape Akrapovic opcional de titanio.
  • Tacto analógico.



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