El amor hace que todos se sientan en casa
A las 19.24 horas y tras un intenso día, el Papa apareció en el foso del estadio Santiago Bernabeu ante la ovación cerrada de 70.000 fieles de las tres diócesis de Madrid -Getafe, Madrid y Alcalá de Henares- que este lunes se encontraban con él en lo que iba a suponer la gran fiesta de la Provincia Eclesiástica de Madrid, uno de los eventos más destacados de este viaje apostólico. Con gritos de «Esta es la juventud del Papa» procedentes de la grada, León XIV se subió, una vez más, a su papamóvil, y dio una pequeña vuelta entre los grupos de feligreses.
[–>[–>[–>Bendijo a bebés, a personas con discapacidad, y entre los gritos y el júbilo del público, se subió al escenario donde en ese momento Daniel Diges, David Bustamante y Diana Navarro, junto al Coro Familiar Iglesia de Madrid, una agrupación compuesta por 1.000 cantantes, junto a 70 músicos, interpretaban el himno oficial del viaje, ‘Alza la mirada’. Al acabar el himno, el público, puesto en pie, estuvo aplaudiendo cinco minutos al Pontífice, que focalizó su discurso en un llamamiento a evangelizar desde la «bondad», dentro del contexto de pérdida de fieles que está sufriendo la Iglesia católica desde hace años en España.
[–> [–>[–>«La Iglesia de Madrid ha hecho un golazo»
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«La bondad, aunque sea de unos pocos, puede vencer el miedo de muchos. Sed, para todos, como una Biblia abierta: que en vuestra vida se pueda encontrar la palabra de Dios. El amor, efectivamente, es el lenguaje que hace que todos se sientan en casa», pidió Robert Prevost a sus feligreses después de alabar el recibimiento recibido con una metáfora futbolística: «La Iglesia de Madrid hay ha hecho un golazo para siempre».
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El Pontífice recordó que el Evangelio puede «abrir un camino a la esperanza» ante «los conflictos», la «resignación» y, «a veces, la desesperación». Para conseguirlo, León XIV pidió a los asistentes que usen la «alegría», pero no como «una emoción pasajera» sino como un «sentimiento profundo que renueve a las personas, a los grupos y a la comunidad diocesana».
[–>[–>[–>La imagen del Cristo de Medinaceli, en el estadio Santiago Bernabeu. / JOSÉ LUIS ROCA
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Así, destacó la importancia de «la comunión en la diversidad» y pidió a los fieles que no se «dispersen» ni «encierren» en sus grupos porque «para llegar al corazón de la ciudad hay que cultivar la conciencia de que la verdad es sinfónica». «En las grandes ciudades, más que en otros lugares, a veces nos parece que ya no tenemos los mapas para movernos con seguridad. Entonces hay que aprender el arte espiritual de ser cordiales», dijo Provost desde un escenario flanqueado por las imágenes de la Virgen de la Almudena, patrona de la ciudad, y el Cristo de Medinaceli, que procesionaron antes de su llegada.
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El Papa insistió en la idea de que «se puede volver a la fe o conocerla por primera vez en la edad adulta» y para ello pidió ofrecer el «testimonio evangélico que desata las mejores fuerzas de una humanidad bombardeada de imágenes y palabras, pero hambrienta de justicia y sedienta de verdad». «Disponeos a acoger los nuevos comienzos no como una excepción, sino como la regla de la misión», apostilló Prevost, cuyo discurso fue aclamado por el público ante de que todo el estadio rezara un ‘Padre nuestro’.
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[–>Gálvez y Pardo, presentadores
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La velada, presentada por los televisivos Cristian Gálvez y Patricia Pardo, había arrancado cuatro horas antes, y pese a que los asistentes tuvieron que aguantar el fuerte calor -los abanicos eran imprescindibles-, pudieron disfrutar de diferentes actuaciones musicales, además de las del mago Jorge Blass y el humorista Santi Rodríguez, así como varias conexiones en las pantallas gigantes del estadio con el acto del Papa en la Catedral de la Almudena.
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Antes de hablar el Pontífice, el cardenal de Madrid José Cobo también subrayó la idea de que la Iglesia «no existe para sí misma, sino para evangelizar». «Es un pueblo convocado y enviado en misión, donde todos, por el bautismo, participamos de la misma dignidad y de una responsabilidad compartida», señaló.
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Vista panorámica de un estadio Santiago Bernabeu completamente lleno para escuchar al Pontífice. / JOSÉ LUIS ROCA
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«La Iglesia de Madrid quiere ser una Iglesia en salida: un hogar donde cada vocación cuente, donde la corresponsabilidad no sea una teoría sino un estilo de vida, donde la autoridad se viva como servicio y donde la misión se teja caminando juntos», dijo Cobo, señalando que la Iglesia debe adaptarse a los cambios de la sociedad y por eso no debe «temer abrir procesos» para dejarse «interpelar por la realidad» para buscar, «con humildad, cómo anunciar hoy el Evangelio».
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En ese sentido, recordando a San Agustín, que decía «cuanto más amáis, mejor cantáis», razonó que «la Iglesia evangeliza de verdad cuando suena como un conjunto y no como una suma de solos». «Papa León, no queremos dejar de cantar, pero sí aprender a cantar juntos; no encerrarnos en nuestra propia voz, sino abrirnos a la fraternidad para que el Espíritu Santo componga un canto mayor que nos supera», aseveró en ese mismo mensaje que luego recogió el Pontífice.
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