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Oriente Medio está poniendo a prueba sus límites

Oriente Medio está poniendo a prueba sus límites
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  • Publishedjunio 10, 2026




Donald Trump está acostumbrado a decidir cuándo, cómo y en qué medida, pero la crisis en Oriente Medio está poniendo a prueba esa capacidad que había convertido en seña de identidad. el presidente americano está atrapado entre Benjamín Netanyahu, un aliado israelí tan testarudo como él, e Irán, un adversario con mayor capacidad de resistencia de la que esperaba. Por si fuera poco, dentro del Partido Republicano empiezan a crecer las voces que exigen resultados y una salida a una guerra que él mismo inició cuando faltan menos de cinco meses para las elecciones legislativas.

Por su pasado como empresario, Trump sabe que Las negociaciones son lentas y a veces arduas.pero su problema es que el resto de participantes no parecen dispuestos a complacerle. Netanyahu, uno de los aliados internacionales más cercanos y el líder israelí que más se ha beneficiado del apoyo político de Trump, se ha convertido ahora en un piedra importante en el zapato lo que dificulta las negociaciones con Irán. Los ataques entre Israel y Hezbollah están complicando las cosas y han amenazado varias veces con descarrilar la frágil tregua regional.

Prevalecen los intereses políticos

Además, tanto Trump como Netanyahu están dando prioridad a sus intereses políticos. El presidente estadounidense necesita reducir la tensión en la región, estabilizar los mercados y presentar un acuerdo con Irán como si fuera una victoria diplomática antes de noviembre. Netanyahu, por el contrario, teme que este pacto permite que el régimen iraní sobreviva, retener parte de su capacidad nuclear y limitar la libertad de Israel para continuar atacando a Teherán y sus aliados en el Líbano.

La relación entre ambos atraviesa uno de sus momentos más tensos. Trump ha reconocido que llamó «loco» a Netanyahu durante una conversación cargada de palabrotas y, después de que su homólogo israelí ignorara sus advertencias y ordenara una ofensiva contra Irán, sostuvo públicamente que Netanyahu no tenía capacidad para decidir la dirección de las negociaciones: «Yo tomo las decisiones»proclamó. Una demostración de autoridad cuya eficacia aún está por demostrar. Trump no está consiguiendo contener del todo a su aliado, el mismo que le llevó a iniciar esta guerra, y la paciencia empieza a agotarse incluso entre algunos miembros de su propio partido.

La semana pasada la Cámara de Representantes aprobó una resolución para detener la intervención militar estadounidense en Irán después de que cuatro republicanos rompieran filas y votaran con los demócratas. La medida, aprobada por 215 votos contra 208, no detiene inmediatamente las operaciones militares, pero revela una fractura interna en esta cuestión que hace sólo unos meses parecía impensable. Cada vez más legisladores republicanos temen que la guerra les pase un alto precio político en las elecciones de noviembre y que el electorado castiga a Trump por haber roto su promesa de mantener a Estados Unidos alejado de nuevas y prolongadas guerras.

Elecciones en el horizonte

Trump asegura que no le preocupan las elecciones legislativas. Sin embargo, ha acusado a Irán de tratar de prolongar las negociaciones hasta noviembre, un comunicado que demuestra que el calendario electoral está presente en sus cálculos. E Irán lo ha pasado más difícil de lo que pensaba. La Casa Blanca confiaba en que los bombardeos, el bloqueo y la presión económica obligarían rápidamente a Teherán a aceptar las condiciones estadounidenses, pero tres meses después del inicio de la guerra, El país enemigo está derrotado, pero no derrotado.

Los funcionarios iraníes continúan estudiando las propuestas, aunque rechazan las demandas más duras de Washington y vinculan cualquier pacto duradero con el fin de las operaciones israelíes en el Líbano. Tampoco parece que ambas partes estén de acuerdo sobre el futuro del programa nuclear iraní, el levantamiento de las sanciones o la reapertura del Estrecho de Ormuz. Mientras tanto, el tiempo corre y Trump lo sabe.

Por eso ayer volvió a utilizar una estrategia recurrente que hasta ahora había servido para calmar a los mercados y transmitir sensación de progreso, asegurando que un acuerdo está a punto de llegarse. «Las conversaciones van bien, lo sabremos en uno o dos días», afirmó ayer sobre un posible alto el fuego. El domingo ya había anunciado que las negociaciones finales para una tregua estaban en marcha siempre que, escribió en sus redes sociales, no se interpusieran «la ignorancia o la estupidez». Al cierre de esta edición se desconocían más detalles sobre el buen avance de las negociaciones a las que se ha referido el presidente.

En paralelo, durante la tarde anunció que planea tomar represalias contra Irán tras el derribo de un helicóptero estadounidense en Ormuz, que finalmente no dejó víctimas. Como de costumbre, Trump recurrió a Truth Social, donde escribió: «Dos pilotos estuvieron involucrados, ambos sanos y salvos. Sin embargo, Estados Unidos debe, necesariamente, responder a este ataque».



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