Primer contacto con la 3ª generación
Hay modelos que no necesitan presentación y el Audi Q7 es uno de ellos. Desde su debut en 2005, este SUV de gran tamaño ha sido la referencia del segmento premium: el punto en el que la practicidad familiar, la tecnología de vanguardia y el rendimiento quattro convergían de un modo que pocos rivales han sabido igualar.
Más de veinte años después, la firma de los cuatro aros presenta la tercera generación de su buque insignia en la gama SUV, y lo hace con una propuesta que no esquiva las expectativas, sino que las eleva. Pudimos conocerlo en directo varias semanas antes de su presentación y nos ha impresionado en todos los sentidos, pues podemos asegurar que ha mejorado en todos los aspectos.
La filosofía de este nuevo Audi Q7 puede resumirse en una sola idea: más de todo lo que ya funcionaba. Mayor versatilidad interior, mayor sofisticación tecnológica, mayor dinamismo de conducción sin sacrificar el confort que define al modelo. Y para lograrlo, los ingenieros de Ingolstadt han puesto sobre la mesa soluciones técnicas que, en más de un caso, suponen auténticas primicias mundiales.
El interior sigue siendo el argumento más poderoso del Audi Q7, y en esta generación Audi amplía las posibilidades de configuración de manera significativa; no en vano, su habitáculo tiene muchos elementos en común con el Q9. Si antes el SUV se ofrecía en versiones de cinco y siete plazas, ahora se añade una tercera opción con seis asientos individuales. Esta variante, con dos butacas separadas en la segunda fila, refuerza el carácter de berlina de lujo y subraya que el Q7 no es solo un coche familiar, es también un vehículo de representación.
La versión de siete plazas sigue disponible y permite alojar tres sillas infantiles en la segunda fila, lo que mantiene intacto su perfil de vehículo para familias numerosas. Todos los asientos cuentan con regulación eléctrica de serie.
La capacidad de maletero es, como en generaciones anteriores, uno de los argumentos más contundentes. La versión de cinco plazas ofrece 670 litros detrás de la segunda fila, ampliables hasta 2.075 litros al abatir los respaldos. La de siete plazas arranca en 581 litros y alcanza los 1.980 litros en configuración máxima.
Uno de los elementos que más llaman la atención en el habitáculo es el nuevo techo panorámico. Audi ha desarrollado un mecanismo propio que permite adelgazar la estructura del techo y ganar espacio libre para la cabeza en todas las filas. Lo que en otras épocas era un simple cristal fijo o una escotilla convencional se convierte aquí en un sistema de nueve segmentos con opacidad regulable de forma independiente.
Combinado con 78 LED integrados en el panel de cristal, el techo puede adaptarse a la iluminación ambiental personalizada del vehículo, transitar de transparente a opaco en función del sol o del momento del día, y proteger el interior automáticamente cuando el coche está aparcado, volviéndose opaco para impedir las miradas externas. El cristal laminado bloquea además más del 99,5% de la radiación ultravioleta.

En materia de tecnología de iluminación, el nuevo Audi Q7 da un paso adelante que merece especial atención. Los faros Matrix LED digitales con módulos micro-LED permiten proyectar patrones de luz de alta resolución directamente sobre la calzada, integrando funciones de asistencia a la conducción con la iluminación activa. Así, si hay un vehículo en el ángulo muerto al cambiar de carril, el sistema lo advierte con una señal luminosa en el campo de visión del conductor. En tramos potencialmente helados, proyecta brevemente un cristal de hielo sobre el asfalto como alerta. Las obras en la calzada activan un ajuste automático de los haces.
Pero la gran novedad en iluminación es lo que Audi denomina intermitentes avanzados, una primicia mundial. Cuando el conductor activa el intermitente por la noche, el sistema proyecta sincrónicamente sobre el suelo un patrón luminoso que avisa a peatones y ciclistas del cambio de carril o del giro. Es, en esencia, iluminación como lenguaje, un modo de comunicación entre el vehículo y su entorno que va mucho más allá de las convenciones habituales.
El corazón mecánico del nuevo Audi Q7 en el momento de su lanzamiento es un motor diésel V6 de 3,0 litros disponible en dos niveles de potencia: 220 kW (299 CV) con 630 Nm de par máximo, y 180 kW (245 CV) con 500 Nm. Ambas versiones incorporan la tecnología MHEV plus, que combina un alternador-motor de arranque por correa con un generador integrado en el sistema de propulsión y una batería de fosfato de hierro y litio. Este sistema puede aportar puntualmente hasta 18 kW (24 CV) adicionales y 370 Nm de par extra, lo que permite breves instantes de marcha parcialmente eléctrica en maniobras urbanas o en atascos, y proporciona un empuje suplementario en arrancadas y adelantamientos.

A esto se suma un compresor eléctrico EPC que actúa en todo el rango de revoluciones del motor, garantizando una respuesta inmediata al acelerador. En tan solo 250 milisegundos, la rueda del compresor puede alcanzar hasta 90.000 rpm. El resultado es una entrega de potencia que, según el propio fabricante, se asemeja a la de un vehículo de propulsión eléctrica con una potencia equivalente. De serie, el Q7 monta una transmisión tiptronic de ocho velocidades y la tracción integral permanente quattro con el nuevo diferencial central de deslizamiento limitado con precarga, que ofrece una distribución del par más ágil y una respuesta más directa en situaciones de cambio de carga rápido.
En cuanto a la suspensión, Audi ofrece tres opciones. La de serie con muelles de acero ya supera en confort a la generación anterior. La suspensión neumática adaptativa añade amortiguación controlada electrónicamente y un amplio rango de ajuste que va del gran turismo al deportivo. La versión deportiva rebaja la carrocería 30 mm y hace del Audi Q7 un SUV notablemente más ágil. Ambas neumáticas incorporan además una función de salida que baja la carrocería hasta 62 mm al estacionar para facilitar el acceso. La dirección en las cuatro ruedas, disponible como opción, mejora significativamente la maniobrabilidad a bajas velocidades, un factor nada desdeñable en un vehículo de estas dimensiones.
En el apartado de asistencia a la conducción, el Audi Q7 incorpora por primera vez la función de dirección hacia el arcén, un sistema que detecta la inactividad del conductor, primero advierte mediante señales visuales, acústicas y táctiles, y si no hay respuesta, toma el control del vehículo para conducirlo de forma autónoma hacia el arcén a velocidades de entre 50 y 30 km/h antes de detenerlo. Si no hay arcén disponible, lo hace de forma controlada en el propio carril. Tras unos segundos sin actividad, el sistema realiza automáticamente una llamada de emergencia. También merece mención el sistema de aparcamiento programable, capaz de memorizar hasta cinco maniobras individuales de hasta 200 metros, incluyendo nombre asignado por el usuario.

El sistema de infoentretenimiento del nuevo Audi Q7 gira en torno a la pantalla Audi MMI panoramic display de diseño curvo con tecnología OLED, que integra el cuadro de instrumentos virtual y la pantalla táctil. El asistente de voz Audi puede controlar funciones del vehículo, buscar destinos o consultar el tiempo, y solo deriva la consulta a ChatGPT cuando no puede resolverla por sí mismo. La consola central incorpora dos puntos de carga inalámbrica Qi 2.2 de 25 vatios con fijación magnética y refrigeración activa para mantener velocidades de carga óptimas.
En España, el nuevo Audi Q7 se podrá pedir a finales de junio de 2026, con entregas previstas a partir de septiembre. El precio de acceso es de 95.300 euros para la versión de 245 CV, y de 98.170 euros para la de 299 CV. Una inversión considerable, sin duda, pero coherente con lo que ofrece: un SUV que ha sabido reinventarse sin perder su identidad, manteniendo el pulso con los mejores del segmento y añadiendo argumentos técnicos que, en algunos casos, simplemente no existen en ningún otro vehículo de producción.
Galería de imágenes del Audi Q7 2027
Fotos: Audi
















































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