¿Es posible que sean aún más necios que miserables?
El Sevilla Fútbol Club es secuestrado. De forma “legal”, porque las acciones son auténticas en cualquier sociedad anónima deportiva, pero también de manera tortuosa e inmoral ante los ojos de sus fansque asiste impotente a la autodestrucción de la entidad nervionense, no hace tanto ejemplo de gestión deportiva y comercial.
El último episodio, tras la estrafalaria y fallida oferta de compra de Sergio Ramos, es el nombramiento de José Ignacio Navarro como nuevo director deportivo. ¿Que no sabes quién es? Nosotros te lo contamos. Navarro fue el segundo de Antonio Cordón y ahora asume el cargo Complicadísima tarea de construir un equipo competitivo y sin un euro en las arcas.
Sólo hay que ver la cara del buen hombre en el tuit donde anuncia su ascenso para darse cuenta de que sabe de primera mano que se trata de un caramelo envenenado. Navarro será el nuevo “saco de boxeo” de un driftboard quien inició un vuelo hacia adelante.
El objetivo, una vez abortada la venta, es la supervivencia y sigue chupando la teta roja y blanca hasta que no quede ni una sola gota leche. Y no importa que los fans finalmente estén empezando a darse cuenta del cataclismo que se avecina.
Comenzando con un Manifestación, convocada por Accionistas Unidos y la Federación de Peñas Sevillistas para el 18 de junioque promete ser enorme. Ese día verán hasta qué punto han merecido la desaprobación y el desprecio de la afición a la que dicen representar.
Porque sin un posible comprador en el horizonte, la supervivencia exige ahora una ampliación de capital que parece quimérica. y eso es todo A ver quién es el guapo que se saca 100 millones de euros del bolsillo para darle vida al club sabiendo que serán Castro, Júnior y las familias que los apoyan quienes administrarán este dinero.
Descartada esta posibilidad, la hoja de ruta de los accionistas resulta incomprensible. En ese momento vieron la oportunidad de convertirse en multimillonarios, pero Ellos dejaron pasar esta oportunidad por pura codicia, convencidos de que la vaca seguiría ganando peso.
Hoy ya no ganarían tanto, pero ganarían lo suficiente para vivir una jubilación tranquila. Claro, nada honorable, pero al menos no serían en última instancia responsables de la debacle que se avecinaba. Cualquiera con sentido común sabe que una retirada oportuna es una victoria, expresión atribuida al propio Napoleón, pero Los accionistas de Sevilla demuestran una estupidez que desafía toda lógica.
Porque es muy difícil imaginar salvar la categoría un año más con la deriva actual. Sin dinero no habrá firmas y todo indica que Las intenciones son más vender el poco trago que queda en el equipo que reforzarlo.
Así, la única certeza es que sus acciones seguirán perdiendo valor hasta el colapso definitivo de la entidad. Y luego tendrán que irse con las manos en los bolsillos y sin posibilidad de redención ante una afición que pasará del desprecio al enfado.
A estas alturas me declaro incompetente. Quién sabe, tal vez sea un tonto y los Castro, Del Nido -padre e hijo-, Guijarro, Carrión y compañía tengan un plan perfecto e impecable para reflotar el barco rojiblanco. Pero es muy difícil no pensar ahora mismo. Sevilla estaría mejor en manos de un niño de cinco años o de un abogado bético…
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