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caballos y pasión en Menorca

caballos y pasión en Menorca
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  • Publishedjunio 11, 2026



Menorca es una isla barrida por transmontanoun viento al que hay que acostumbrarse cuanto antes para saber hacia dónde tomar. Si sopla del norte tenemos que ir a las playas del sur, si soplan rachas del sur tenemos que ir a las del norte. Otros conceptos ventosos como llevar, Migjorn cualquiera mistral Estas son nomenclaturas para especialistasporque desde que llegamos a las fiestas del caballo de San Joan… la dirección en la que sopla el viento no es un motivo relevante a tener en cuenta, ya que los vientos que predominan durante las Fiestas de San Joan de Ciudadela Estos son los vientos del libertinaje. Tal cual.

Ciudadela, la otra capital de Menorca, es una ciudad portuaria situada al oeste de la isla, con calles empedradas y aceras porticadas, y con numerosas casas señoriales que lucen sus escudos en las fachadasque lleva el testimonio embalsamado de la nobleza patriarcal de antaño y que vuelve a la vida cuando se celebran sus tradicionales fiestas.

Ciudadela

El origen de la singular fiesta del caballo de Sant Joan yace latente ‘en la noche de los tiempos’ debido a la destrucción de los archivos de la ciudad durante la invasión turca de 1558. Pero hoy nadie se pregunta dónde y cómo pasó, porque no hay duda de que se convirtieron en un desastre que vale la pena vivir ¡al menos una vez en la vida!… y tratar de salir ileso para contar la historia.

Para quienes quieran investigar más a fondo, la opinión más común es que hay que buscar su origen en el Caballeros de San Juan de Maltaque llegó a Menorca con Alfonso III de Aragón (en el siglo XIII) y construyó la iglesia de San Juan. Uno de sus miembros formaría parte de la nobleza y sería quien presidiría las celebraciones y el desfile, portando la bandera con la cruz de la Orden de Maltaun emblema que hoy se puede encontrar en las camisetas de locales y extranjeros.

personaje medieval

Cavalls y Cavallers

EL Fiestas de Sant Joan de Ciutadella se celebrará en 2026 durante los días centrales del 23 y 24 de junioaunque los actos tradicionales comienzan el domingo anterior con la fiesta popular Diumenge del Bé. Como cada año, la víspera del 24 reúne buena parte de las celebraciones más emblemáticas y multitudinarias de estas fiestas minoritarias.

El protocolo de la celebración sigue un ritual vigente desde hace siglos y, aunque hoy anacrónico, sigue levantando expectativas inusitadas. Hay que decir que lo cierto es que hay bastante poca representación popular -es decir en la que participa el pueblo-, al seguir siendo los antiguos nobles los actuales nobles (o sus herederos), el vasallaje continúa. Por no hablar de la participación de las mujeres, que siguen relegadas al papel de invisibles. En 2021, las palabras de un héroe político local provocaron que se incendiaran las redes: «Las mujeres no tienen un papel protagonista en los festivales. Los caixers son los jinetes que representan las clases sociales: nobleza, clero, artesanos y agricultores. En Ciutadella todo el mundo suele ser hombres. Pero bueno, ese es otro tema. Veamos qué pasa este año.

Los distintos grupos históricos de la sociedad menorquina siguen estando representados simbólicamente en la fiesta de la colcada a través de diferentes figuras tradicionales. Delante esta el cajero mayorrepresentante de la antigua nobleza local y una de las máximas autoridades ceremoniales de la celebración. Con el participa caixer capellarepresentante del clero, además del caixers paginastradicionalmente vinculado al mundo rural y agrícola de la comuna, y el caixer casathistóricamente asociado con la artesanía y los oficios artesanales.

Hoy en día, hombres y mujeres participan en diferentes cargos y posiciones en la colcada, manteniendo una tradición que conserva gran parte de su estructura ceremonial histórica. Vestidos de negro y montados en caballos menorquines, los jinetes recorren las calles del centro histórico de Ciutadella, cubiertas de arena para facilitar el paso de la caballería durante las celebraciones.

Éxtasis colectivo

Cavalls y Cavallers

La salida no puede ser más explosiva: los caballos están alineados en la calle. En la puerta del palacio cajero mayorél fabio (flautista con flauta de caña y tambor) pide permiso para iniciar la fiesta. Suena la flauta. el sacerdote (caixer cappella) Espolea su caballo y galopa hasta la Plaza del Born (plaza principal). Su irrupción en el mar humano es bruscamente interrumpida por jóvenes (y no tan jóvenes) que ponen a prueba la habilidad del jinete-sacerdote provocando que el caballo se encabrite y levante sus cuartos delanteros, lo que produce momentos de auténtico pánico por el peligro de la agitación que sume a los participantes en avalanchas de éxtasis colectivo.

¡En un estrado alto suena y suena sin cesar la fanfarria municipal!…

Cavalls y Cavallers

Ves escenas sorprendentes, imprudencias imprudentes y locura.. Se dice que la Tramuntana levanta pasiones y provoca comportamientos extraños, como el de una joven madre, con su pequeño en brazos, que empuja enérgicamente a un corcel ya muy excitado, grande y hermoso (echando espuma por la boca), para que levante los brazos. manos encima de su cabeza… o como el de una animadora convulsionada que se quita la camiseta y hace que una animadora exultante también se la quite… o que un grupo de niños y niñas, en plena construcción de un castillo humano, son atacados por un caballo impetuoso y nervioso. quien ataca la torre emergente, pisoteando a sus miembros, dispersándolos por el suelo.

Cavalls y jinetes Se mueven entre la animada multitud. La escena es confusa. Los caballos resbalaban y algunos jinetes golpeaban sus huesos contra el suelo. El ambiente está impregnado de una rara emoción contagiosa, con mucha adrenalina, mucho calor y mucha “pomada” (mezcla alcohólica local de ginebra y limonada).

Posteriormente, cuando el ambiente se calma, los jinetes, en alegres desfiles, realizan diversos juegos ecuestres, como las caragolas (las torres), o las ‘Juegos del Pla’ (juegos) en la explanada contigua al puerto.

La calma definitiva llegará cuando, el último día de celebración, el Caixer Senyor, micrófono en mano, pronuncie las secas y lacónicas palabras de despedida: “Hasta el año que viene, si Dios quiere”.

La Tramuntana seguirá cambiando el comportamiento humano… ¡el año que viene!



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