50 años no son nada de nada
La promoción de Biología que hace cincuenta años dejó las aulas de la Universidad de Oviedo volvió a reunirse para celebrar un aniversario cargado de memoria, emoción y reconocimiento. Bajo el lema “50 años no son nada de nada”, los antiguos alumnos participaron en un reencuentro en el que repasaron su etapa universitaria, recordaron a los compañeros fallecidos y evocaron los profundos cambios sociales, políticos y científicos que han marcado sus vidas desde aquellos años de formación.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>El acto contó con el agradecimiento expreso al decano de la Facultad de Geología, Carlos López, por su colaboración para hacer posible el encuentro; a la decana de la Facultad de Biología, Belén López Martínez, por acompañar a la promoción en una fecha tan especial; y al director del Museo de Geología, Luis Rodríguez Terente, que mostró a los asistentes algunos de los antecesores de los seres vivos que estudiaron durante su carrera, así como estructuras geológicas que reflejan la dinámica permanente del planeta.
[–> [–>[–>En su intervención, María Isabel Álvarez Asensio recordó que han pasado “diez lustros” desde que aquellos estudiantes abandonaron los edificios universitarios tras cinco años “maravillosos y a la vez duros” de aprendizaje y convivencia. La promoción tuvo también un recuerdo especial para los compañeros fallecidos: María del Mar García Feijoo, Paloma Ciscar Gómez, Daniel García Gómez, María Paz Santamarina Margareto, Sagrario Rodríguez Castañón, Pedro Aza González, Pedro González Morán y María Remedios García González.
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Álvarez Asensio situó los años 70 como el preámbulo de aquella etapa universitaria, en un mundo marcado por la Guerra Fría, la primera llegada del hombre a la Luna, los ecos de Mayo del 68, el pacifismo hippy y el auge del rock. En ese contexto, los estudiantes iniciaron una carrera en una facultad de reciente creación, con profesores que acababan de obtener agregadurías o cátedras y que dejaron una huella profunda en varias generaciones de biólogos.
[–>[–>[–>La intervención repasó con humor y nostalgia algunas de las asignaturas y profesores que marcaron la carrera. Desde la dureza de la Química del curso selectivo hasta la Física, la Botánica, la Zoología, la Bioquímica, la Microbiología, la Genética, la Fisiología Vegetal, la Bioestadística o la Ecología, los antiguos alumnos revivieron una formación exigente, llena de prácticas, salidas al campo, dibujos zoológicos, apuntes dictados y experiencias compartidas.
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Entre los recuerdos más vivos apareció el campamento de La Vecilla, vinculado a las prácticas de Ecología, donde dormir en tiendas de campaña y asearse en las frías aguas del río contribuyó, según recordó la ponente, a estrechar muchos lazos. También hubo espacio para evocar los viajes de paso del Ecuador a París y de fin de carrera a Torremolinos.
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[–>El discurso conectó la historia personal de la promoción con los grandes acontecimientos del país y del mundo. Los antiguos alumnos vivieron la crisis del petróleo, el final de la guerra de Vietnam, el caso Watergate, los golpes militares en Chile y Argentina, la tragedia de los Juegos Olímpicos de Múnich y el primer 10 olímpico de Nadia Comaneci. Pero, sobre todo, fueron testigos de la muerte de Franco y de una España que comenzaba a transformarse.
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Álvarez Asensio también subrayó los enormes avances científicos que han acompañado a la profesión durante estas cinco décadas. Recordó el método de secuenciación del ADN desarrollado por Sanger, el Proyecto Genoma Humano, la oveja Dolly, la fecundación in vitro, la PCR, la edición genética CRISPR-Cas9 y las nuevas técnicas de secuenciación de ADN que han transformado la investigación biomédica y la medicina personalizada.
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