el testimonio de un invidente que relata cómo su can le ha permitido «moverme entre ciudades, estudiar y trabajar”
“Es una situación muy incómoda. Tengo que reconocer que puedo contar con los dedos de las manos las veces que he tenido problemas de acceso a algún lugar, pero a veces pasa; y para evitarlo hay que hacer un poco de divulgación”. Lo dice José Manuel Fernández. Este avilesino es invidente, y este jueves participó en una exhibición de adiestramiento de perros guía en el pabellón de El Quirinal. Fue una iniciativa organizada por la Fundación ONCE en la que participaron 400 escolares de diversos centros educativos del concejo. Además de mostrar las dotes de los canes, los invidentes también aprovecharon la oportunidad para, a través de sus testimonios, explicarles las dificultades a las que se encuentran en su día a día: «Cosas como elegir un menú del día, que suele estar escrito en una pizarra, se convierte en una odisea».
[–>[–>[–>“Llevo desde 2002 con perro guía, ‘Token’ es el tercero que tengo”, explica Fernández. Él y María Enriqueta Justo, “Kety”, sirvieron de ejemplo para que los más pequeños conociesen de primera mano las dificultades que deben afrontar. “Tener un perro guía me aporta mucha movilidad, orientación y seguridad”, asegura el invidente, que gracias a tener a «Token» con él ha podido “moverse entre ciudades, estudiar y trabajar”. Eso sí, no siempre es sencillo hacer entender a la gente la importancia de los perros guía. “Hay veces que, en restaurantes, los dueños ven un perro y no una herramienta. De vez en cuando hay que hacer un poco de trabajo de divulgación”, señala. Desde que empezó a disfrutar de este servicio, confiesa, ha vivido en primera persona la evolución de la sociedad ante el acompañamiento de perros. “En el San Agustín, en 2005, prácticamente me trataron como un delincuente por tratar de entrar con el perro. Hemos avanzado muchísimo, pero hay que seguir trabajando en ello”, subraya.
[–> [–>[–>Los perros guía, autonomía y seguridad
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La relación entre Justo y «Mili», su perra desde hace cuatro años, arrancó muy lejos de Asturias. La can es de Rochester, en Estados Unidos, y hasta allí se tuvo que desplazar esta lavianesa para poder conocerla. “La experiencia de ir a buscarla fue maravillosa. Dejé a mi familia, me fui a la aventura y estuve 21 días allí. Sentí que rompí muchas barreras a nivel personal”, subraya la invidente, que se deshace en elogios hacia su compañera de vida. “Me aporta todo. Tengo libertad, seguridad y un cariño que sé que es incondicional”, destaca. Su mala experiencia con su perra guía llegó al tratar de entrar en un centro comercial. “Como había un cartel que decía que no podían entrar perros, querían que ‘Mili’ se quedase fuera. Tuve que pelearlo para que finalmente entrasen en razón. Hay mucha desinformación en ese aspecto”, afirma.
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El acto también sirvió para que cuatrocientos alumnos de diferentes centros educativos de Avilés pudiesen conocer cómo se adiestra a un perro guía. Nuria García y Natalio Romero, instructoras de movilidad, dieron una masterclass a los jóvenes en la que participaron, viviendo la experiencia en primera persona. Celia Fernández, vicepresidenta de la Junta del Principado; José Antonio Garmón, director de Innovación y Cambio Social del gobierno regioanl, y Juan Carlos Guerrero, concejal de Educación. Los tres políticos hicieron hincapié en la importancia de sensibilizarse ante este tipo de discapacidad. También participaron Imelda Fernández, vicepresidenta del Grupo Social ONCE; Yobanka Cuervo, delegada de la ONCE en Asturias; y Marta Malgor, presidenta del Consejo Territorial de la ONCE en Asturias.
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