Este proyecto cambiará la industria global del plasma
Era julio de 2020 cuando recibieron la llamada. No tardaron ni tres días en subirse a un avión dirección a Egipto y aquel mismo noviembre, Grifols firmaba un acuerdo con el gobierno del país para llevar a cabo un proyecto que “cambiará la industria global del plasma”, defienden desde la farmacéutica catalana. De hecho, casi seis años y 280 millones de euros de inversión después, la compañía ha puesto en marcha un nuevo plan de crecimiento que implica la aportación de otros 180 millones de euros.
[–>[–>[–>Grifols pondrá unos 88 millones de euros adicionales a los casi 140 millones que destinó de entrada al proyecto (225 millones en total), y el gobierno egipcio sumará cerca de 92 millones a sus 142 millones iniciales. Así, la cruzada de Grifols en Egipto habrá sumado una inversión total de 460 millones de euros de cara a 2030.
[–> [–>[–>Todo este dinero habrá servido para poner en marcha un circuito que ha convertido a Egipto en el séptimo país del mundo (primero en África) en lograr la autosuficiencia en el universo del plasma. También en el mercado que tendrá la planta biotecnológica más importante y avanzada del Golfo pérsico y África, una vez esté terminada la fábrica repleta de ingeniería catalana que pone el broche a la infraestructura montada en este país.
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En Canadá están preparando algo parecido, y fuentes de la compañía reconocen que un país europeo se ha puesto en contacto con ellos para ver si sería posible desplegar algo así en su mercado. Sin ir más lejos, las reuniones para estudiarlo empezarán este verano.
[–>[–>[–>Una técnica de laboratorio de Grifols Egipto / Grifols
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El contexto es el siguiente. Grifols elabora medicamentos a partir del plasma de la sangre, una sustancia que contiene proteínas capaces de tratar ciertas patologías como la hemofilia o la enfermedad neurológica CIDP. Para elaborar estos medicamentos necesitan donantes de plasma, lo que ha llevado a la compañía a adentrarse mucho en Estados Unidos. Allí, a diferencia de España, es legal pagar a los donantes, un escenario que incrementa enormemente la cantidad de gente interesada en participar.
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La cuestión es que, al estar la población occidental tan aislada de según qué enfermedades, su sistema inmunológico ha dejado de ser tan rico como lo era tiempo atrás, algo que ha evidenciado la necesidad de ampliar los orígenes del plasma. Hicieron tentativas con Brasil o Arabia Saudí, pero finalmente el acuerdo cristalizó en Egipto, un país de 122 millones de habitantes y «estable políticamente» (un facilitador de proyectos a largo plazo), que se abrió a modificar sus leyes para que un modelo así, que compensa económicamente la donación, tuviese cabida.
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[–>De hecho, Egipto ha hecho tanta bandera de esta ‘joint venture’ que se refiere a ella como un programa nacional impulsado por el presidente Abdelfatah El-Sisi. El acuerdo tiene una vigencia de 50 años y hace al gobierno egipcio dueño del 51% de la empresa conjunta y a Grifols responsable del 49% restante.
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Qué tiene Grifols en Egipto
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Lo que ha construido la farmacéutica catalana en este lustro largo son 16 centros de donación de plasma distribuidos entre El Cairo y las afueras de Guiza. Serán 20 cuando termine el año y 40 de aquí tres, según este nuevo plan de expansión.
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Varios donantes en uno de los centros de donación de plasma de Grifols Egipto / Grifols
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También se ha orquestado un sistema logístico por el que las muestras navegan hasta la fábrica de Parets del Vallès (Barcelona), donde se producen medicamentos que tienen que volver prioritariamente, por contrato, a Egipto (de ahí que hablen de “autosuficiencia”, el plasma obtenido de egipcios sirve para fabricar medicamentos para los egipcios), pero que pueden circular luego hacia Europa, ya que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) así lo ha autorizado.
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Nueva fábrica en el país
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Lo que se está construyendo ahora es la fábrica que evitará el viaje de las muestras a Barcelona. Se trata de una planta de unos 20.000 metros cuadrados construidos de momento, situada en un área residencial, administrativa y médica a las afueras de El Cairo que está levantando de cero el gobierno egipcio. El propósito inmediato es que en estas instalaciones se clasifiquen, fraccionen, purifiquen, dosifiquen y almacenen 1 millón de litros de plasma al año, pero la fábrica acabará teniendo –además de 5.000 trabajadores– capacidad para procesar hasta 3 millones de litros, que son los que prevé estar procesando Grifols en 2030.
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Estado actual del nuevo complejo industrial de Grifols Egipto / Grifols
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En cualquier caso, no será necesario esperar tanto para ver resultados: este mismo 2026, Grifols Egypt estará registrando un ‘ebitda’ (resultado antes de descontar determinados gastos contables como el pago de impuestos o amortizaciones) de más de 100 millones de euros.
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“Estamos demostrando que es posible construir, junto a las instituciones, un modelo sólido basado en plasma local para pacientes del país, capaz de transformarlo en terapias esenciales mediante estándares internacionales y una cadena de valor segura, trazable y robusta”, subraya Tomás Dagá, impulsor del proyecto y vicepresidente del consejo de Grifols Egypt. “Estamos convencidos de que los sistemas regionales, bien desarrollados y apoyados en capacidad industrial, son esenciales para reducir dependencias externas y contribuir a garantizar de forma sostenible el acceso a medicamentos derivados del plasma”, zanja.
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