Economia

El trato beneficioso a Cataluña que Sánchez ha incrementado

El trato beneficioso a Cataluña que Sánchez ha incrementado
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  • Publishedjunio 13, 2026




En esta constante agonía del legislativo, donde el Gobierno está pero no gobierna, El presidente Sánchez, para permanecer cinco minutos más al frente del banco azul, vuelve a proponer colmar de más dinero a Cataluña. De esta forma, ERC e Illa han firmado un acuerdo para adelantar los presupuestos catalanes a cambio de que el Gobierno invierta más en Cataluña. Es decir, más favoritismo hacia esa región, cuando su problema no es de recursos, sino de mala gestión por parte de la izquierda y del independentismo.

Cataluña es una de las dos regiones más beneficiadas durante el último siglo, por no decir que es la más beneficiada, privilegios que con Sánchez han subido exponencialmente, comercializando constantemente, ya sea en competencias adicionales en inmigración, ya sea con la publicación de balances fiscales, ya con un sistema fiscal propio, ya con más fondos, o con todo ello, con el único objetivo que tiene Sánchez, que no es otro que prolongar la agonía de su estancia en La Moncloa. Así, el independentismo catalán tira de la cuerda, con cuidado de no romperla, para sacarle el máximo posible a Sánchez, que paga con dinero de todos los españoles, además de someter a toda España a dicha humillación permanente, algo a lo que Sánchez está dispuesto porque sólo piensa en su propio interés.

Así, Cataluña –y, en gran medida, el País Vasco– ha sido una región altamente beneficiada desde principios del siglo XX. No hay que olvidar el conjunto de medidas proteccionistas que se implementaron en España a principios del siglo XX, buena parte de ellas impulsadas por la burguesía catalana para defender sus intereses, si bien fueron, a la larga, perjudiciales para el conjunto de España y empobrecieron su economía. Asimismo, hay que recordar el trato preferencial que el franquismo dio a Cataluña, desde la instalación allí de la fábrica de Seat hasta todo el desarrollo industrial que fomentó para minimizar cualquier movimiento en esa región contrario a la dictadura. Después, todas las presiones de Pujol y del gobierno catalán desde principios de los años ochenta fueron asfixiantes, vendiendo a alto precio su apoyo parlamentario, revalorizado por la absurda ley electoral que les imperaba en su región.

Posteriormente, desde la llegada de Maragall y el PSC no dejaron de reclamar más ventajas, como esa inserción en el estatuto catalán que exigía una inversión del Estado en Cataluña igual al peso del PIB catalán sobre el total del PIB nacional. Así, Zapatero, entre 2004 y 2011, regó Cataluña de múltiples fondos con las inversiones regionalizables del Estado en los Presupuestos Generales del Estado. Así, Cataluña vio aumentar estas inversiones un 14,38% en ese periodo, en detrimento de lo recibido por Madrid, que en el mismo periodo vio reducidas estas inversiones estatales un 44,82%. Además, el Sistema de Financiación Autónoma (SFA) fue diseñado por el conseller de Economía, Castells, fijando los parámetros que beneficiaban a Cataluña, aunque cometió el error de no contemplar un escenario bajista para la economía.

Ante la catastrófica gestión del socialismo y la independencia en Cataluña, la región catalana acumuló un exceso de gasto no financiado que estranguló a los proveedores, siendo una de las regiones que hizo necesario que el Gobierno de la nación implementara el plan de pago a proveedores, siendo la región catalana una de las que más debía a los proveedores.

Fuera de los mercados

Esta mala gestión expulsó a Cataluña de los mercados y la hizo incapaz de financiarse allí. Por ello tuvo que acudir al mecanismo extraordinario de financiamiento que fue el Fondo de Liquidez Autónomo (FLA). Cataluña es la que más recursos recibió del FLA y del Fondo de Facilidad Financiera, con más de 120.000 millones. También se modificó la ley del sistema de financiación para que no fuera necesario devolver el importe recaudado por el Impuesto al Patrimonio, previamente compensado. Con ello, en estos casi quince años, Cataluña se ha adjudicado entre 3.000 y 5.000 millones más por el cambio regulatorio para que retuviera la recaudación de un impuesto ya compensado anteriormente. Se beneficiaron todos los que lo sustituyeron, pero se hizo principalmente para Cataluña. Y ahora, Sánchez aumenta los privilegios del independentismo catalán con la condonación de la deuda, con una propuesta de un sistema de financiación que beneficie a Cataluña, como paso previo a otorgarle un sistema fiscal propioy con más inversiones, todo para prolongar la estancia en La Moncloa con una legislatura muerta desde que empezó.



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