Estados Unidos y China lideran la carrera por la IA con el 90% de la potencia informática mundial
En enero de 2025, DeepSeek, una pequeña y desconocida empresa de Hangzhou, propinó una cruda cura de humildad a Estados Unidos. Su modelo de inteligencia artificial no solo era tan potente como los desarrollados por colosos como OpenAI, Google o Anthropic, sino que su creación había sido mucho más económica. Silicon Valley, meca de la industria tecnológica más poderosa del mundo, se puso las manos a la cabeza con lo que describió como su «momento Sputnik«. Como logró la Unión Soviética al principio de la carrera espacial, China mostró al mundo que podía desbancar a la gran potencia en su próxima frontera: la IA.
[–>[–>[–>La irrupción china ha servido a Washington y al sector tecnológico para recuperar la narrativa de colisión entre bloques de la Guerra Fría, un discurso de competición existencial que habilita anular toda regulación de la IA generativa para acelerar su despliegue. Un juego de suma cero en el que ganas o pierdes. «Uno de los mayores riesgos de seguir alimentando esta narrativa en concreto es que se convierta en una profecía autocumplida», ha advertido la autora Yi-Ling Liu en declaraciones a POLITICO Magazine.
[–> [–>[–>Colisión entre bloques
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El mundo de hoy es multipolar, también en el tablero geopolítico de la tecnología. Sin embargo, el protagonismo que EEUU y China ostentan en la carrera por el dominio de la IA es abrumador. Ambas potencias controlan el 90% de la potencia informática mundial y atraen entre el 70% y el 80% de la inversión global en sistemas algorítmicos. «Llevamos una gran ventaja, pero ellos van en segundo lugar y son muy fuertes», aseguró el presidente estadounidense Donald Trump durante su viaje a Pekín en mayo.
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En 2025, EEUU fabricó 59 modelos destacados de IA, frente a los 35 de China, indica el AI Index Report de la Universidad de Stanford. De los 20 modelos de lenguaje (o LLMs, por sus siglas en inglés) más potentes del mundo, según el Artificial Analysis Intelligence Index, diez han sido creados por empresas estadounidenses como Anthropic, OpenAI, Google, xAI, Meta y Nvidia; nueve por empresas chinas como Alibaba, MiniMax, Moonshot, Xiaomi, DeepSeek y Z.ai; y solo una és europea, la francesa Mistral.
[–>[–>[–>Los modelos de IA generativa más potentes del mundo, según el principal índice de la industria. / Artificial Analysis Intelligence Index
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Dominio de EEUU
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EEUU cimenta su hegemonía sobre un sector privado que florece gracias al impulso del capital riesgo. Solo en 2025, la industria estadounidense de la IA concentró 285.000 millones de dólares de inversión privada —23 veces más que el segundo país, China— y vió como se fundaron unas 1.953 start-ups dedicadas a los modelos generativos, según el AI Index Report. Más que el resto del mundo junto. Otro estudio de la OCDE apunta a que el sector atrajo hasta el 75% de toda la inversión global en IA del año pasado.
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Concentrar el capital supone una gran ventaja estratégica para EEUU. De esta manera, sus compañías de IA pueden no solo diseñar y entrenar los modelos más avanzados, un proceso altamente costoso, sino también construir centros de datos y tejer alianzas con firmas como Microsoft, Nvidia, Amazon y otras que están detrás de otros componentes vitales de la cadena de producción como los chips o la energía. Eso explica que el país albergue 5.427 data centers, más de diez veces más que cualquier otro país.
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Un gerente de Google, en el centro de datos de la empresa en The Dalles, Oregón. / CONNIE ZHOU / AP
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La alternativa china
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China juega con otras métricas. Y es que, más allá de los 21.000 millones movilizados desde el sector privado, la estrategia de IA del gigante asiático se ha servido del Estado como principio rector. Entre el año 2000 y 2023, el régimen de partido único que contola el país ha destinado unos 184.000 millones de dólares a regar su industria. Ahora, prepara un plan de casi 300.000 millones para impulsar la creación por todo el país de una red de centros de datos que refuerze su autonomía.
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Además, la estrategia holística adoptada por Pekín le ha permitido tomar la delantera en otros frentes estratégicos. En 2024, China concentró un 74,24% de las patentes de IA concedidas en todo el mundo, índice en el que supera a EEUU desde 2017. Algunas de ellas se han traducido en la forma corpórea de la IA: los robots. Hace dos años instaló 295 millones de estas máquinas industriales, el 54% del total mundial y más que el resto del mundo en su conjunto.
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Los robots participan en la celebración del nuevo año en China. / Associated Press / LaPresse
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Desequilibrio mundial
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Que la carrera por la IA se concentre en dos potencias se traduce en un desequilibrio estratégico para el resto del mundo, relegando a la mayoría de países a una posición de dependencia que tanto Washington como Pekín buscan explotar. «Eso coloca a la mayor parte del Sur Global en una posición incómoda. Y las potencias medias siguen expuestas a las perturbaciones que la IA podría causar en el empleo o con sus efectos sociales, aunque no necesariamente obtengan los beneficios», ha explicado Sam Winter-Levy, investigador de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, al portal Rest of World.
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Contolar la extracción de minerales cruciales para la electrónica, la fabricación de semiconductores, el diseño de software o la producción de electricidad que active las máquinas es una herramienta de poder que cobrará cada vez más peso en las relaciones internacionales.
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