Elena Benítez, especialista en adicciones: "Ayudar de verdad es ser compasivo sin evitar que la persona asuma las consecuencias de sus actos"

hay muchos dependencias y, entre ellos, el que suele pasar desapercibido, el codependencia al propio adicto. El terapeuta y escritor Elena Benítezautor de la vida alrededornos ofrece una hoja de ruta construida a partir de testimonios de personas que han vivido esta experiencia para identificar esta dependencia emocional y aléjate de ello sin autodestruirse ni abandonar a seres queridos que necesitan de nuestra ayuda para abandonar sus conductas adictivas. Hablamos con ella sobre el origen de adicciones emocionales y los antídotos que nos impiden caer bajo su influencia, entre ellos buena autoestima o cuidarte a ti mismo.
Pregunta: ¿Cómo podemos identificar cuando somos codependientes de alguien adicto a las drogas?
Respuesta: En los últimos años se ha puesto de moda llamar a todo adicción amorosa o adicción emocional. Sin embargo, el La codependencia no es un simple apego ansioso.; Es un patrón relacional rígido que surge específicamente en torno a una persona que sufre una adicción, ya sea a sustancias o conductas.
No estamos hablando sólo de personas que aman demasiado. Si no definimos rigurosamente el problema, invisibilizamos el sufrimiento real de miles de familias y les ofrecemos recetas genéricas de autoayuda que no funcionan. El comportamiento de una persona codependiente se caracteriza por vivir fuera de tiBuscando constantemente la validación en el comportamiento del otro.
Además, sistemáticamente difieren sus propias necesidades e intereses a priorizar la atención del adictotienen una necesidad obsesiva de vigilar el entorno y el comportamiento del adicto bajo la falsa ilusión de salvarlo y esconden bajo una máscara el miedo, la vergüenza, la culpa o la ansiedad. máscara de negación.
P: ¿Cómo salimos de esta dinámica tóxica?
A: El principal antídoto es romper el foco externo. Esto requiere entrenar la mirada hacia adentro, descentralizar la dependencia de la vida familiar, aprender a comunicarse con confianza estableciendo límites posibles y, sobre todo, buscando espacios terapéuticos propios donde validar nuestra realidad emocional sin culpas.

P: ¿Cuál es la diferencia entre codependencia y dependencia emocional?
A: Ésta es la otra cara de la moneda del sistema adictivo: un cuidador, no un adicto, cuya vida se desequilibra por completo al girar en torno a la patología de una persona importante. Para actuar, la diferencia no es una cuestión de grado, es una diferencia de naturaleza y dirección.
En la dependencia emocional clásica, la fuerza impulsora es el miedo a perder al otro y la búsqueda constante de cariño y protección; El dependiente está dispuesto a mantener la conexión a toda costa. En cambio, la persona codependiente no busca ser tratada, busca curarse a sí misma y su motor no es el miedo al abandono, sino el pánico insoportable de que el otro no sobrevivirá sin su intervención.
Esto le lleva a desarrollar lo que clínicamente llamamos heterocontrol: una necesidad obsesiva de monitorear y dirigir la vida del adicto (analizar a sus alumnos, registrar sus asuntos, anticipar sus crisis) en la falsa creencia de que su sacrificio lo salvará. Para romper con esta situación, el entorno debe cambiar; dejar de vivir para controlar al adicto y empezar a tratar su pEl propio sufrimiento como proceso independiente. esto requiere atención especializada.
P: ¿Cómo podemos protegernos de caer en el modo de codependencia?
A: Hay tres pilares que guían la vida cotidiana, como aceptar lo impredecible o tener tolerancia a la incertidumbre. La codependencia está alimentada por una necesidad neurótica de saber qué sucederá para evitar el desastre. Es necesario aprender a vivir con lo que no podemos conocer ni controlar, desarrollando la capacidad de soportar la incertidumbre sin paralizarnos ni obsesionarnos.
También ayuda priorizar el autocuidado: cuida tu salud, tus horas de descanso, tu alimentación y tus actividades de ocio personales. Este no es un acto de egoísmo; Es una medida terapéutica de primer nivel. Cuidarnos emocional y físicamente nos devuelve el disfrute de nuestra propia vida y nos pone en mejores condiciones para afrontar las inevitables crisis relacionales de la adicción.
P: ¿Cuáles son los primeros pasos a dar cuando se detecta una adicción en el entorno?
A: El punto de partida es buscar ayuda profesional especializada, idealmente combinándola con un Grupo de Autoayuda (GAM). El primer paso es aceptar la evidencia de que la familia o los amigos no tienen el poder de dirigir la vida del adicto, ni de curarlo, ni de forzar su cambio si no toma una decisión. Esto no implica resignación ni pasividad; Al contrario, abre la puerta a cosas útiles.
De eso aceptación liberadorael abordaje debe ser netamente psicosocial, integrando herramientas profesionales que abarquen la psicología, la esfera del cuerpo, donde el dolor crónico y las somatizaciones suelen manifestarse como consecuencia de las tensiones y el entorno comunitario, aplicando una perspectiva de género de manera transversal.
Él El objetivo inicial no es salvar al adicto.sino diseñar una intervención específica que otorgue a la persona codependiente autonomía, dignidad y conexión consigo misma.

P: ¿Cuándo deberías alejarte de un adicto que te está destruyendo?
R: La experiencia nos muestra que mantener un cercanía incondicional En tiempos de consumo activo, esto puede ser profundamente destructivo, dependiendo de los comportamientos que muestre el adicto. La distancia necesaria puede ser temporal o permanente, y no debe considerarse como un castigo ni como un acto de desamor, sino como un límite de protección imprescindible para preservar la propia salud y la integridad física y psíquica cuando el desgaste es insoportable.
La adecuación de la distancia dependerá siempre de la situación clínica y de las condiciones en las que se encuentre la persona. Realmente ayudar es combinar un verdadera compasión con una empresa Negativa a salvar al adicto de las consecuencias. natural a su comportamiento. A veces la distancia es la única base sólida a partir de la cual ambos pueden empezar a sanar.
P: En estas situaciones suele presentarse lo que se llama síndrome del salvador. ¿Cómo podemos evitarlo?
A: Para evitar caer en el papel de salvador, debemos abandonar la ilusión omnipotente del control. Debemos entender que cuando suavizamos los golpes del adicto (pagando sus deudas, justificando sus ausencias al trabajo u ocultando sus desastres), lejos de ayudarlo, yFinanciamos y ampliamos la duración de la dependencia.
El verdadero apoyo consiste en dejar que el otro experimenta el impacto real de tus acciones para que puedas movilizar tu propia necesidad de cambio, manteniendo la confianza en tu potencial, incluso si los procesos y tiempos terapéuticos suelen ser más lentos. Debemos desterrar viejas imágenes estigmatizantes; No tenemos que esperar a una avería total para reconocer que hay un problema en nuestro entorno y buscar ayuda.
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