Estamos saturados, la situación es tal que algunos compañeros ya se han ido a la privada
Los facultativos asturianos que se han negado a realizar peonadas afrontan estos días con la presión «extra» de gerentes y equipos directivos que les requieren para que notifiquen personalmente la decisión de los paros. “Lo mismo que no me tengo que apuntar en ningún sitio para dejar de hacer horas extra, tampoco me voy a apuntar para decir que las dejo de hacer”, subraya Helena González, del servicio de Digestivo del HUCA, quien detecta «falta de voluntad política» para acabar con el conflicto. «Si no hay respuesta autonómica, iremos a la huelga indefinida a partir de septiembre”, advierten. Tres de esos médicos que han dejado de hacer peonadas relatan para LA NUEVA ESPAÑA cómo están viviendo estas jornadas y su expectativa de cara al otoño.
[–>[–>[–>En Cabueñes auguran «una situación desoladora» por la demografía
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Pablo Fernández Menéndez es anestesista en el Hospital de Cabueñes asegura que la postura de su servicio es conjunta: dejar de hacer peonadas. A su juicio, “no hay ningún tipo de evolución en la negociación”, pero reconoce que a escala autonómica “aún hay margen de mejora” porque la perspectiva es “desoladora: de aquí a 2036, un cuarto de la población tendrá más de 70 años y eso repercute en los médicos”. Fernández explicita que, tras haber vivido una de las mayores crisis sanitarias, en la que sufrieron la escasez de recursos, ahora siente que “nos va a estallar en la cabeza otra vez a los facultativos”. Y estima que en 2028 ya comenzará a colapsar el sistema en la región, porque en 2046 se espera que más de la mitad de la población asturiana tendrá más de 60 años. “Debería haber ya algún plan establecido, parece que va todo improvisado”, lamenta este facultativo quien sostiene que se está tratando a los médicos “como marionetas y somos los clínicos quienes vamos a tratar en prima instancia esa realidad”.
[–> [–>[–>En cuanto a las opciones para desbloquear el conflicto actual el anestesista de Cabueñes considera que resulta “muy complejo”, ahora bien recalca que la sanidad es uno de los pilares de una sociedad democrática. “Nos dicen que no hay dinero, pero sí que lo hubo para rescatar a los bancos en 2008”, recuerda. Por ello, reprocha “la falta de voluntad política” en este conflicto y recuerda que las movilizaciones van a más “y si no hay respuesta autonómica, iremos a la huelga indefinida a partir de septiembre”. Su principal queja pasa por la presión asistencial que acompaña a las guardias de 24 horas. “Cada vez es mayor”, advierte. “Lo justo sería que nos dieran más descansos”, apunta, “es para recomponernos física y psicológicamente, es lo que pedimos”, sentencia.
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En el HUCA, contra las «coacciones» que «asustan a los compañeros»
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Helena González, del servicio de Digestivo del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), recuerda que llevan ya “muchos meses” de protesta “y parece que no se dan cuenta de la magnitud del problema”. En su caso, dice, “gran parte de nuestra actividad se sustenta en las peonadas”, pero coincide con Pablo Fernández en que “falta voluntad política”. En su caso también se ha encontrado con la “coacción”, tras haber enviado una carta al gerente en nombre de sus compañeros de que dejaban las peonadas, de que enviaran cada uno de ellos una carta personal, firmada con su nombre y apellidos, confirmando que se sumaban a los paros. “Lo mismo que no me tengo que apuntar en ningún sitio para dejar de hacer horas extra, tampoco me voy a apuntar para decir que las dejo de hacer”, subrayó sobre una medida de sus superiores que “asusta a los compañeros”. González ve difícil algún avance “de la parte estatal, pero a escala autonómica sí ha habido avance, o al menos, voluntad de escuchar”.
[–>[–>[–>A la espera de una respuesta de la Consejería de Salud o del Gobierno de Asturias “en lo que queda de mes”, González solo se plantea mantener el cese de las peonadas. “Lo más importante es regular la jornada laboral y las horas de guardia con un aumento de los días de libranza”. Es lo único que piden para cesar en las medidas de presión.
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«Al límite» en el Valle del Nalón
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«La situación actual te agota, te pone al límite», dice Olivia Benet, cirujana desde hace cuatro años en el Hospital del Valle del Nalón. Ella es uno de los muchos médicos que se han negado a realizar horas extra por las tardes. Uno de los motivos es apoyar la protesta en Asturias para que se mejoren las condiciones de los médicos. Pero también reconoce que ya desde el pasado verano redujo las denominadas peonadas porque, literalmente, colapsó. «Me sobresaturé y tuve que rebajar la actividad», explica Benet, catalana de 33 años. Asegura que tal y como está ahora planteada la organización es insostenible. «Es que hay sobrecarga de pacientes, tanto en consulta normal como cuando realizas una guardia. Ese ritmo te genera un estrés que te agota. A ello hay que sumar que la plantilla es baja para las necesidades», describe.
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[–>La cirujana del Hospital del Valle del Nalón echa en falta más descanso para poder estar al cien por cien con los pacientes, pero el ritmo de las guardias lo impide. «Tenemos 5 o 6 al mes, presenciales y otras tantas localizables. Pero en vacaciones, cuando falta gente, son 8 al mes. Yo necesito estar descansada para las cirugías, concentrada, con la cabeza en su sitio. Pero el agotamiento lo impide. Acabas desmotivada». Todo ello le llevó a parar hacer unos cuantos meses y ahora no lo ha dudado. «El dinero no compensa el desgaste. Es que no vives, no descansas», señala. Y asegura que la situación provoca ya fugas a la sanidad privada: «Sé de gente que ya se ha ido y más que se irán si las cosas no cambian, porque las condiciones allí son mucho mejores».
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