Descubren un «sensor oculto» en el hígado que podría ser esencial para personas con diabetes, obesidad o hígado graso
Un sensor clave puede cambiar la vida de las personas afectadas por diabetes, obesidad o enfermedad del hígado graso. Un estudio del Instituto de Investigaciones Biomédicas Catalunya Sud (IISPV), la Universidad Rovira i Virgili y el CIBERDEM acaba de descubrir que el succinato, molécula encargada de producir energía en las células, se utiliza no sólo para obtener energía, sino también actúa como señal en otras células a través de un receptor llamado SUCNR1. Algo que podría abrir nuevas vías terapéuticas para mejorar el control del azúcar en sangre y la capacidad del cuerpo para adaptarse a los cambios entre el ayuno y la alimentación.
“Antenas” que actúan fuera de las células
el hígado Este es nuestro “gerente metabólico” y no sólo participa en la eliminación de toxinas, sino que gestiona metabólicamente cómo ingerimos los nutrientes y decide qué hacer con ellos, si almacenarlos, si utilizarlos o si donarlos a otros tejidos. Así nos lo explica Sonia Fernández, investigadora del equipo, quien añade que “en este estudio lo que demostramos por primera vez es que el succinato tiene su receptor y regula las adaptaciones metabólicas que sufre el hígado tras su ingesta”.
El investigador asegura que “hace unos años se descubrió que el succinato no sólo era importante para producir energía, sino que podía salir de la célula y actuar como señal, es decir, puede actuar como señal porque las células tienen antenas que reconocen ese succinato, que es fuera de las células y constituye un medio de comunicación«.
Anna Marçal, investigadora del equipo, nos explica que «el hígado es muy importante en las transiciones entre la comida y el ayuno» y que «pensamos que esta proteína realiza funciones metabólicas».
Sensores ocultos en las células del hígado.
Su estudio, publicado en la revista Science Advances, encontró que un receptor celular llamado SUCNR1 Actúa como un “sensor oculto” metabólico esencial. en las células del hígado. Con este descubrimiento, la forma en que entendíamos la adaptación de nuestro cuerpo a los diferentes estados nutricionales cambia drásticamente.
Posibles beneficios
El trabajo revela un mecanismo clave en cómo este órgano transforma azúcares y grasas, lo que tiene implicaciones directas en enfermedades como la diabetes, la obesidad y las enfermedades metabólicas del hígado. Las personas con diabetes tipo 2 pueden lograr un mejor control del azúcar en sangre y resistencia a la insulina a través del receptor SUCNR1. Diseñar fármacos que lo estimulen o lo regulen de forma controlada podría ofrecer soluciones efectivas para recuperar la salud metabólica de las personas obesas.
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