la inmunoterapia abre la era del largo superviviente



Hace apenas diez años, ser diagnosticado de cáncer de riñón metastásico significaba afrontar un horizonte limitado. Las opciones terapéuticas eran pocas y el objetivo era intentar cronificar la enfermedad el mayor tiempo posible.
Hoy el escenario es diferente. La llegada de las terapias … Las terapias dirigidas, la inmunoterapia y especialmente la doble inmunoterapia han abierto un nuevo escenario: la aparición de pacientes que sobreviven durante mucho tiempo.
“Antes les explicamos que íbamos a intentar controlar la enfermedad y ahora incluso podemos decirles que hay una oportunidad real de erradicarla”, afirma. Pablo Marotooncólogo del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona.
La revolución no sólo afecta la supervivencia. También modifica la calidad de vida, el seguimiento clínico, la relación médico-paciente y la propia organización de los sistemas sanitarios, según revela el estudio Foro de sobrevivientes de cáncer de riñón a largo plazo, Retos en un tumor de baja visibilidad, organizado por ABC Salud en colaboración con BMS.
“Estamos asistiendo al nacimiento de una nueva realidad clínica”, subraya. Ovidio Fernándezoncólogo del Complejo Hospitalario Universitario de Ourense. «Hoy normalmente hablamos de supervivientes de cáncer de riñón a largo plazo, lo que era impensable hace unos años».
En España, el cáncer de riñón ocupa el octavo lugar en cuanto a prevalencia, con una estimación de 9.774 nuevos casos en 2025 y 2.245 muertes en 2023, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). La enfermedad es más común en hombres, aproximadamente dos o tres hombres por cada mujer.
Con tratamientos anteriores, había una especie de fecha de caducidad.
Miguel Ángel Climent
Instituto Valenciano de Oncología
“El perfil típico del paciente es mucho más variado que el de otros tumores”, explica. Pablo Gajateoncólogo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Los factores de riesgo más comunes siguen siendo el tabaquismo, la obesidad y la hipertensión, aunque los especialistas reconocen que probablemente existan otros, aún desconocidos.
Se trata de tumores que, en la mayoría de los casos, se detectan de forma incidental. “Cuando realizamos pruebas diagnósticas por otras causas detectamos más masas renales en estadios iniciales y asintomáticos”, explica el doctor Fernández.
A pesar de ello, los casos metastásicos suelen llegar con síntomas avanzados. La hematuria, u orinar con sangre, sigue siendo uno de los signos de alerta más conocidos.
El gran cambio en el cáncer de riñón ha sido la llegada de la inmunoterapia, particularmente la doble inmunoterapia en pacientes con enfermedad avanzada.
Ahora podemos decirles que existe una oportunidad real de erradicarlo.
Pablo Maroto
Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona.
“Con tratamientos anteriores sabíamos que había algún tipo de fecha de caducidad”, explica. Miguel Ángel Climentoncólogo del Instituto Valenciano de Oncología. «Los pacientes respondieron durante un tiempo, pero tarde o temprano la enfermedad progresó».
La situación ha cambiado radicalmente. Hoy en día, algunos pacientes siguen vivos y sin recaídas más de nueve años después de iniciar el tratamiento. “Antes era imposible imaginarlo”, explica el Dr. Climent.
Actualmente existen tres grupos principales de pronóstico -bueno, intermedio y malo- definidos en función del estado general del paciente, la presencia de anemia y otros parámetros analíticos. Los especialistas deciden el enfoque y el plan de tratamiento con diferentes tratamientos o combinaciones en función de varios criterios.
Aunque los oncólogos prefieren ser cautos con la palabra “cura”, reconocen que el concepto empieza a formar parte del debate científico.
“Cronizar no es exactamente lo mismo”, afirma el doctor Maroto. «Convertirse en crónico significa vivir siempre con la enfermedad. Aquí empezamos a ver que algunos pacientes tal vez nunca vuelvan a tener este tumor».
La gran pregunta sigue siendo por qué algunos pacientes responden y otros no. A diferencia de otros tumores, el cáncer de riñón todavía carece de biomarcadores fiables para predecir la respuesta a la inmunoterapia.
Pero más allá de la supervivencia, la inmunoterapia ha cambiado la calidad de vida de los pacientes. “Muchos acuden a la consulta con una vida prácticamente normal y sin toxicidades importantes”, explica el doctor Gajate.
El perfil de paciente es mucho más variado que el de otros tumores.
Pablo Gajate
Hospital Ramón y Cajal de Madrid
“Hay pacientes cuya enfermedad lleva más de cinco años controlada y sin ningún tratamiento activo”, subrayan los expertos.
Esta situación plantea nuevas preguntas: cuál es la duración del seguimiento o incluso la frecuencia de los exámenes radiológicos.
La aparición del largo superviviente constituye el cambio más profundo provocado por los nuevos avances. Además, hay que abordar nuevos temas: toxicidades, vuelta al trabajo, salud mental, etc.
Muchos pacientes viven con una sensación constante de incertidumbre. “Cada examen médico implica semanas de ansiedad”, afirma el Dr. Climent. “Todo esto requiere un tipo diferente de gestión”.
Por ejemplo, señala el Dr. Maroto, «volver al trabajo implica estrés, y todavía no entendemos del todo cómo este estrés influye en la inmunidad y la enfermedad».
Y por otro lado, advierten de que el sistema sanitario aún no está del todo preparado para esta nueva realidad. No existen unidades específicas para supervivientes a largo plazo y los recursos de psicooncología siguen variando mucho entre los hospitales.
Asistimos al nacimiento de una nueva realidad clínica
Ovidio Fernández
Complejo Hospitalario Universitario de Ourense
“Necesitamos más apoyo psicológico, más cuidados de enfermería especializados, más programas de ejercicio físico y mayor coordinación con la atención primaria”, exige el doctor Fernández.
A pesar de estas incertidumbres, el mensaje es optimista.
“No curamos todos los cánceres, pero nos estamos acercando”, coincide el doctor Maroto, mientras que el doctor Gajate señala que si bien no todos los cánceres de riñón se curan, “muchos pacientes concretos se han curado con inmunoterapia”.
La investigación ahora se centra en perfeccionar esta revolución: identificar biomarcadores predictivos, una mejor selección de pacientes, reducir las toxicidades y adaptar el sistema de salud a una población creciente de sobrevivientes a largo plazo.
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