La reforma económica de Díaz-Canel para Cuba recibe la bendición de la cúpula del Partido Comunista y del expresidente Raúl Castro
«La realidad nos impone cambios urgentes y necesarios». La sentencia del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) ocupa este jueves la portada de su órgano oficial, Granma, y resume la aprobación por parte de la plana mayor de las transformaciones económicas y sociales presentada días atrás por el primer ministro, Manuel Marrero Cruz. La apertura al capital cubano-estadounidense, los cambios en el negocio inmobiliario y bancario, las nuevas regulaciones del uso de la tierra y, además, el profundo ajuste en el aparato estatal, fueron anunciadas en medio de una crisis sin precedentes que tiene a la isla a oscuras, cada vez más empobrecida, y con escenas de malestar callejero que reclaman la constante vigilancia policial.
[–>[–>[–>Santiago de Cuba ha sido escenario de fuertes expresiones de descontento en las últimas horas. La luz verde emitida por el Comité Central, encabezado por el presidente Miguel Díaz-Canel, tendrá el inmediato efecto en la Asamblea Nacional. La legislatura se reúne a partir de este jueves y su cultura de la aprobación casi siempre unánime de las iniciativas no será desafiada por varias razones. La primera y más urgente es que La Habana necesita a estas alturas que Washington exprese su conformidad con el giro, aunque no tenga por el momento una correspondencia política. Desde enero, Estados Unidos estrangula a la isla con el cerco energético y la presión a los inversores extranjeros para que abandonen la isla, algo que ha sucedido de manera manifiesta y acelerada en rubros estratégicos como el turismo y la minería.
[–> [–>[–>Existe una segunda razón para que el oficialismo avale las reformas. Cuentan con el respaldo del Raúl Castro. El general de división José Amado Ricardo Guerra, miembro del Buró Político y secretario del Consejo de Ministros, dijo que el nonagenario general había sido consultado y se mostró «plenamente de acuerdo». Granma citó una recomendación del liderazgo histórico. «Tan o más importante que la aprobación misma de estas transformaciones es su implementación adecuada y oportuna». Según Castro, no solo se trata de «resistir» la ofensiva de EEUU, que lo tiene en el centro de sus acciones con una imputación judicial radicada en un tribunal de Miami, sino «avanzar y desarrollarnos».
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Silencio de la Casa Blanca
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El silencio de la Casa Blanca es elocuente frente a la tentativa de modernización del sistema bancario, financiero y tributario, la disposición a implementar una nueva política de precios, fomentar la autonomía de las empresas estatales y los municipios, y otorgar mayores facilidades para la inversión extranjera. El paquete de medidas incluye la dolarización parcial de la economía y una apertura que debe extenderse con mayor énfasis hacia el transporte, el comercio en general, la gastronomía y los servicios. EEUU ha exigido también cambios políticos y el repliegue de los militares en el control de la economía.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>De manera sorpresiva, Díaz-Canel, ha puesto formado un grupo de expertos para discutir las iniciativas. Esa instancia por primera vez no responde verticalmente al PCC ni a los aparatos ministeriales. Entre ellos se encuentran economistas como Julio Carranza, quien formaba parte décadas atrás del defenestrado Centro de Estudios de América (CEA), y que desde hace años reclama cambios profundos en la economía para no sucumbir de manera drástica. Carranza se ha mostrado favorable a implementar con celeridad cambios que se miren en el espejo de las experiencias en Vietnam y China. «El trazo grueso de la reforma tiene mucho que ver con las características que adoptaron las reformas del socialismo en esos países. Eso lo venimos planteando algunos desde hace 30 años y se han hecho cosas. La economía cubana actual no es la misma que la de los años 90 ni la de principios de los 2000″. Sin embargo, ese camino ha quedado truncado. Ninguno de los nuevos asesores del presidente minimiza las consecuencias de la política estadounidense. Coinciden, además, con distinta intensidad, en la necesidad de que crezca el sector privado y se tomen medidas para poner freno al caos monetario.
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Pesimismo
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Veinte horas diarias de apagones en algunas provincias, la peor cosecha azucarera del siglo, y el aparato productivo paralizado preceden a esta ola reformista. Para algunos especialistas es tardía y apenas el resultado de la presión de EEUU cuando debió responder al colapso provocado por las políticas internas. «Sin acceso a energía, divisas, tecnologías y demanda externa, es poco probable que las decisiones asociadas al ‘perfeccionamiento’ del modelo actual resulten efectivas. Haría falta una transformación mucho más profunda, que no figura en la agenda del partido comunista», advirtió Pedro Monreal, exintegrante del CEA, y uno de los críticos más implacables del poscastrismo.
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[–>De acuerdo con la CEPAL, el PIB cubano caerá un 6,5% en 2026, con una contracción acumulada del 10,3% en el bienio 2025-2026 y una pérdida de cerca del 26% desde el año de la pandemia. Marrero Cruz ha insistido por estas horas que el Gobierno no abandona por completo su horizonte. «Queremos reiterar que estas transformaciones no constituyen una desviación de nuestro proyecto socialista, por el contrario, responden a la lógica propia de su desarrollo». La rectora de la Universidad de La Habana, Miriam Nicado García, alertó no obstante sobre los peligros de que se profundicen las desigualdades visibilizadas durante la última década y que cambiaron de manera inocultable la escena urbana a partir de la presencia de mendigos y pandillas juveniles. Mientras el Comité Central discutía las medidas se conoció que una sucursal del Banco Metropolitano de La Habana fue asaltada en una acción que poco tiempo atrás habría resultado inverosímil para una sociedad acostumbrada a mecanismos de control más eficientes. Los ladrones rompieron el cajero automático y robaron el dinero destinado a los pensionistas del barrio de Lawton.
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