HOMENAJE PÓSTUMO | De profesora a administradora, cocinera o conserje: el colegio Lastra reconoce la trayectoria de Mari Luz Álvarez, heredera de una saga familiar que ha marcado la educación en Mieres desde 1939
La emoción se apoderó del escenario del colegio Lastra de Mieres durante el festival de fin de curso. Lo que cada año constituye una celebración para abrazar el periodo vacacional tras meses de intensa actividad escolar se convirtió esta vez en un homenaje cargado de gratitud, recuerdos y cariño hacia una de las figuras más importantes de la historia reciente del centro: Mari Luz Álvarez Busto, conocida por generaciones de alumnos, familias y docentes como Lucy.
[–>[–>[–>La sorpresa llegó al final del festival, dedicado este año a los bailes inspirados en películas. Nadie, salvo los presentadores de la gala, conocía el reconocimiento que había preparado Vicente Álvarez, hijo de Mari Luz, fallecida hace dos años. Fue un gesto largamente deseado, pospuesto durante meses por circunstancias personales y de salud, y que finalmente encontró el momento adecuado para hacerse realidad.
[–> [–>[–>Mari Luz Álvarez. / Foto cedida a LNE
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“Mi madre fue una figura muy importante para mí a nivel personal y laboral”, recordó emocionado Vicente Álvarez. Sus palabras sirvieron para repasar una trayectoria que se confunde con la propia historia del colegio. Mari Luz desempeñó prácticamente todas las funciones imaginables dentro del centro: fue profesora, administradora, cocinera, responsable de limpieza, conserje y titular del colegio. Allí donde hacía falta, estaba ella.
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Pero más allá de los cargos, quienes la conocieron destacan su vocación educativa y humana. “Cuidaba a todos los niños como si fuesen sus propios hijos”, reconocían los padres. Una forma de entender la enseñanza basada en la cercanía y el compromiso que dejó una profunda huella en la comunidad educativa.
[–>[–>[–>El homenaje también tuvo un marcado carácter familiar. El colegio Lastra, fundado en 1939 por Doña Concepción Lastra Rodríguez, ha estado ligado durante décadas a una saga de educadores que hicieron de la enseñanza una forma de vida. Tras la fundadora continuó la labor María Carmen Busto Posada y posteriormente Mari Luz Álvarez Busto, heredera de un legado que ha acompañado a varias generaciones de mierenses.
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Un colegio muy familiar
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“Es un colegio familiar”, recordó Vicente, evocando a su abuela Carmina, a su tío Víctor, a su tía Isa, a su hermano Arturo y a su madre, todos ellos vinculados a una institución que fue pionera en Mieres al abrir sus puertas a los primeros estudiantes de bachillerato del municipio y de los concejos vecinos.
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Un momento de la gala. / Foto cedida a LNE
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Uno de los momentos más emotivos de la tarde llegó cuando se anunció que el festival de fin de curso pasará a llamarse desde ahora Festival Mari Luz Álvarez Busto, perpetuando así su recuerdo en la vida del centro. El acto concluyó con la participación de Carmen San Pedro, sobrina y ahijada de la homenajeada, además de profesora y antigua alumna del colegio. Acompañada por el pequeño Santi, nieto de Mari Luz, interpretó una canción compuesta especialmente tras su fallecimiento mientras se depositaba un ramo de flores sobre el escenario.
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Fue el broche perfecto para una tarde de homenaje sincero. Un reconocimiento a una mujer que dedicó su vida a la educación y que forma parte inseparable de la historia del colegio Lastra y de la memoria colectiva de Mieres.
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