Salimos para asistir a un acto cultural de primer orden, mis clientes me van a perdonar
Marco Galán ha decidido cerrar su restaurante para la cena del sábado. Y lo tiene claro. «Viene ‘El Último de la fila’ a Avilés, es algo que pasa una vez en la vida, es el concierto de mi vida«, afirma con una sonrisa este avilesino, ilusionado por ver a sus ídolos, al grupo que descubrió en plena adolescencia y que le sigue acompañando casi cuarenta años después. «Es que la música de ‘El Último’ y Manolo García siempre están conmigo, en los momentos felices, en los tristes, siempre. Y las letras, que no son fáciles, las hago mías, parece que hablan de cosas que me pasan», señala con orgullo este hostelero que fue de los primeros en adquirir entradas para este espectáculo que promete ser histórico: congregará a 20.000 espectadores, la cifra más alta hasta la fecha en la ciudad; un récord que se repetirá el día 26 para ver en vivo a Aitana. Ambas actuaciones se celebrarán en el pabellón de La Magdalena a las 22.30 horas.
[–>[–>[–>Pese a ser un absoluto fan del grupo, Galán llegó a dudar si asistir al concierto. Tenía las entradas y la ilusión, lo que ocurría es que no tenía intención de cerrar su restaurante, Tapas Fidalgo, en el Alto del Praviano, ni el chiringuito de la playa de Bahínas, que también regenta. Sin embargo, lo pensó mejor y tuvo claro que por dejar de trabajar unas horas no iba a pasar nada. «Me echo la manta a la cabeza y ahí estaremos», afirma Galán, que disfrutará del bolo en familia. Acudirá con su hermano José Luis, con su hijo Álex y su mujer, Luisa Martínez. Los cuatro trabajan juntos en los negocios hosteleros y, por lo tanto, todos descansarán esa noche para disfrutar de la música. «El chiringuito de Bahínas que también lo llevo yo, esa noche no cerrará, estarán allí personas de confianza», detalla.
[–> [–>[–>La fiebre por «El Último de la fila» le tocó a Marco Galán cuando tenía 13 o 14 años. Corría el año 1988 y el grupo de Manolo García y Quimi Portet acababa de publicar «Como la cabeza al sombrero» y al avilesino le estalló la cabeza. Escuchaba ese disco una y otra vez, y con el tiempo empezó a bucear en los «antepasados» del grupo: en «Los Rápidos» y «Los Burros«. Poco a poco, Galán comenzó a completar su discografía. «Es un sentimiento», señaló para definir lo que percibe al escuchar a «El Último». Es más, le cuesta elegir sus canciones preferidas, aunque quizá «Aviones plateados» o «Las hojas que ríen» pueden estar en los primeros puestos. A la hora de seleccionar un disco, se queda con el primero que escuchó, el de «Cómo la cabeza al sombrero«, sin desmerecer a los otros discos, ni a «La rebelión de los hombres rana» ni a «Astronomía razonable» ni a ninguno. Cada uno tiene lo suyo y ayuda a escribir parte de la trayectoria vital de este avilesino.
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La felicidad brota en las palabras de Marco Galán cuando se refiere al grupo de su vida. «Los escucho siempre, cada final de año que salen los canciones más escuchadas en Spotify me salen siempre de Manolo García o de ‘El Último de la fila‘», apunta este enamorado de versos musicados como aquella pregunta infinitas veces coreada de «¿Dónde estabas entonces, cuando tanto te necesité?» y una larga lista. El avilesino tiene todos los discos origianles de la banda. «Algunos andan por el coche, otros por casa, pero los tengo todos, sí», confirma este hombre que desborda felicidad cuando habla de su pasión, que también se la lleva al trabajo. Pone música de su grupo favorito y también de Manolo García, y lo hace en el restaurante y también en el chiringuito. Y en el coche y en casa. Por eso cuando se enteró de que la gira de despedida de «El Último de la fila» hacía escala en Avilés no dudó ni un segundo en comprar las entradas.
[–>[–>[–>Para Galán, lo más importante de todo es que el concierto sea en Avilés. Porque, «por supuesto» que no es la primera vez que disfrutará de un concierto en directo de una de las bandas más importantes de los años ochenta y principios de los noventa en España. «Los ví en León, en Gijón,… y recuerdo un viaje relámpago que hice con un amigo para verles en Talavera de la Reina (Toledo) y este año ví a Manolo García en Sevilla y San Sebastián… y cuando vino a La Magdalena hace dos años, también. A ese concierto fui con mi hermano José Luis y nunca le ví dar tantos saltos…», relata el aficionado, que ahora tiene un sueño: «Dar un abrazo a Manolo, nunca tuve oportunidad y agradecerle todo lo que hizo y hace y cómo hizo para tener más cuarenta años de éxito y tener incluso tiempo para pintar».
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Por otro lado, y pese a ser un incondicional de la banda, Galán celebra no saber nada de la vida privada que rodea a «El Último de la fila» y a Manolo García. «No me interesa», razona este seguidor, que tiene cubierta su curiosidad con su música y sus letras. «La vez que vino Manolo García a Avilés cerré también para la cena en el restaurante y un cliente me preguntó los motivos. Le dije que era porque le serví el catering, ahora volvemos a cerrar, a las 20.00 horas salimos del restaurante para asistir a un acto cultural de primer orden, mis clientes me van a perdonar», concluye.
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