Elecciones Colombia | Abelardo de la Espriella, un ‘Tigre’ forjado al calor de las redes sociales que está a un paso de gobernar Colombia
«Esto no es un juego de muñecas esto es política«. A los 47 años, Abelardo de la Espriella, parece responder a algunas coordenadas de la época: outsider de ultraderecha que le debe su competitividad electoral a las redes sociales y los exabruptos. Su irrupción tuvo un efecto revulsivo en la escena política de Colombia al punto de alterarla en pocos meses. El derecho penal constituyó la fuente de su ascenso. Uno de los que tocó la puerta de su oficina reclamando servicios fue Alex Saab, empresario que acaba de ser extraditado a Estados Unidos por sus relaciones financieras con Nicolás Maduro. Defendió también a un estafador, David Murcia, cuyo timo sacudió años atrás a Colombia. Gracias a su variada clientela devino millonario. Su culto al dinero fue a la vez útil: armó un movimiento, Defensores de la Patria, y lo ha financiado con su frondosa cuenta bancaria.
[–>[–>[–>El discurso de self made man y las arengas patrióticas, que incluyen el saludo militar y las invocaciones al cielo de alguien que antes se consideraba ateo, pero sobre todo su programa de mano dura e implacable, buscan convencer este domingo, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia, a parte de un electorado conservador que, de repente, encontró una figura mucho más osada que la de Álvaro Uribe. Para la revista Cambio su programa es «una mezcla de tecnología, persecución judicial y concentración de capacidades en la presidencia». Espriella resultó el candidato más votado en la primera vuelta: casi el 44% de las adhesiones, contra el 40,9% del izquierdista Iván Cepeda.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Le gusta que le llamen «el Tigre», una analogía felina que sugiere la disposición a dar el zarpazo. Las políticas de seguridad y el ajuste económico a lo Javier Milei van de la mano. Se trata a su criterio de «administrar escasez a desatar abundancia». El abogado quiere fumigar las áreas sembradas de coca y reducir el Estado, aunque 70.000 empleados se queden en la calle. La predilección por los que más tienen ha sido camuflada en sus discursos con su defensa de la desregulación. Quiere que los ricos como él paguen menos impuestos, lo que no lo inhibe de asegurar que ha decidido pelear por la presidencia para materializar «el milagro de los nunca», a quienes promete «salvarles» del crimen, la corrupción y el narcotráfico. Ha convencido a parte de la sociedad que si llega al Palacio Nariño el país crecerá un 7% anual y podrá promover la industrialización del campo, el sector petrolero y la minería extractiva. «El Estado no crea riqueza, el Estado crea condiciones para que nosotros los empresarios creamos riquezas». El «nosotros» no se disimula. Si en economía y en la confrontación exasperada se mira en el espejo de Javier Milei, para derrotar a los grupos criminales quiere ser la emulación colombiana de Nayib Bukele y, al igual que el salvadoreño, construir megacárceles.
[–>[–>[–>
[–>[–>[–>
«El dinero es como las mujeres bonitas, si te alejas te persigue». De la Espriella suele ser criticado por su misoginia y un consumado machismo. Durante una entrevista aseguró que había sumado votos «del electorado femenino» por el tamaño de sus genitales. Incluso le pidió a la entrevistadora, Laura Rodríguez, que hiciera zoom a una fotografía en la que, según el candidato, eso podía verse con claridad. La escena estuvo acompañada de expresiones como «mi amor», «cariño», «no seas tímida» y «¿qué más ves??». El abogado cree que esa forma de obrar en público en su activo. Señala Alejandra Ortiz Molano, columnista de El Espectador, que para el ultraderechista «la masculinidad, desafiante y sexualizada también funciona como una estrategia de conexión emocional con ciertos sectores del electorado». Y por eso «se ha consolidado una narrativa donde el feminismo, la igualdad de género son presentados como amenazas».
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí