sidra y fiesta en el Ayuntamiento para celebrar la gesta
La fábrica del Gaitero de Villaviciosa sólo se ha parado dos veces en su historia. Una fue para guardar un minuto de silencio por las víctimas de la DANA de Valencia. La segunda, este lunes a mediodía, con las sirenas sonando y todo el personal formado en la explanada ante la fábrica para recibir a su equipo: el Gaitero Rodiles de fútbol sala, que ha logrado una gesta al alcance de pocos: subir a la Primera División de su categoría.
[–>[–>[–>«Estamos muy orgullosos de vosotras, y seguiremos trabajando como patrocinadores para que los buenos resultados sigan llegando», les garantizó la directora comercial de marketing de la empresa, María Cardín, que lo dio todo para recibir a las campeonas como se merecen. Toda la plantilla dejó sus puestos por unos momentos para hacer el paseíllo a las deportistas, que llegaron a bordo de dos furgonetas entre cánticos y vítores, con la victoria conseguida en Ciudad Real muy reciente.
[–> [–>[–>El festejo previo, tras saberse en la máxima categoría, había sido intenso, y el viaje de vuelta a Villaviciosa, largo. Pero no por ello las jugadoras perdieron entusiasmo: cantaron, bailaron, chocaron palmas con toda la plantilla de El Gaitero y, como no podía ser de otra manera, brindaron con varias botellas de sidra achampanada entre gritos de júbilo. No lo hicieron solas: con ellas estuvo Santiago Tuero, alma máter del fútbol sala maliayés; su entrenador, Guillermo Arribas; la directora de recursos humanos de El Gaitero, María Jesús Fernández, Javier Bermejo, director financiero; Ricardo Cabeza, director general y Juan Cabeza, de la división de exportación, junto con el resto de personal de oficinas.
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Orgullo
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«Es un honor y un orgullo tener al Gaitero con nosotros», reconoció Tuero ante una emocionada María Cardín, que no dejó de botar y cantar con las chicas para festejar su ascenso. «Sois lo más agradecio que hay», les señalaba con la copa en la mano y secándose una lágrima la responsable de la empresa, que para la ocasión hasta vistió a la estatua del gaitero santo y seña de la casa con la bufanda y la bandera del Rodiles.
[–>[–>[–>Si el encuentro fue emocionante, no lo fue menos el acto que les esperaba en el Ayuntamiento, con decenas de vecinos movilizados para la ocasión y algún que otro turista que se sumó sin problema al festejo en la plaza del Güevu. «Son lo mejor que hay, fuimos a todos los partidos que pudimos y lo de hoy ya es demasiado», aseguraba entusiasmada Isabel Valdés, abuela de la portera del equipo, Zaira Obaya. Ella es además la «güelita» de todas ellas. «Me lo llaman hasta las de los otros equipos», afirmaba equipada con los colores del Rodiles y «orgullosísima» del ascenso porque «lo merecen, llevan jugando desde los ocho años». Valdés además ha dado nombre a la peña que sigue al club allá por donde juega, «Les Fayueles», porque «nos lleva a todos fayueles para comer en todos los partidos», aclara Lidia Puerta.
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Ella es la madre de Laura Fernández, que no jugó el partido decisivo del ascenso, pero que compartió la locura en las filas del equipo. «Vamos a todo a Almagro, a Zaragoza, Barcelona, Murcia, somos les mayores fans», sostiene. Y además, fuera la encargada de la animación musical: «Llevé la gaita y les toqué el Asturias, Patria Querida en Ciudad Real», explicaba con una sonrisa de oreja a oreja.
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[–>La llegada de las jugadoras a la plaza fue festejada con el mismo entusiasmo con el que se celebraría una final de la Champions: música, confeti, salvas de aplausos, gritos y bailes precedieron a las chicas hasta el salón de Plenos del Ayuntamiento, donde el alcalde ejerció de anfitrion. Ni la planta noble se libró de los saltos y cánticos de las integrantes del club, que recibieron de manos de Alejandro Vega una reproducción de la Casa Consistorial. «Hoy os hacemos llegar el orgullo de toda la Villa«, les indicó el regidor, antes de avanzar que ya se trabaja en un nuevo convenio de colaboración con el club porque «a partir de ahora os va a hacer más falta que nunca».
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Vega también tuvo palabras de despedida para el entrenador, Guillemo Arribas, que deja el equipo tras llevarlo a la máxima categoría, con la correspondiente explosión de agradecimiento de las futbolistas. Ángela Guimarães, la capitana, fue la encargada de poner voz a la plantilla maliayesa para dirigirse a los vecinos en la plaza. «Todo esto es gracias a vosotros, que estáis siempre ahí a las duras y a las maduras; sin vosotros no sería posible, y este triunfo es vuestro», indicó emocionada.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>El equipo consiguió el ascenso este fin de semana ante el Almagro, y el club se centrará ahora en fortalecer sus ingresos, a través del Gaitero, su patrocinador principal, las instituciones (sobre todo el Ayuntamiento de Villaviciosa, pero también el Principado), la Federación Española y los recursos propios a través de eventos. Asimismo toca buscar nuevo entrenador y seguir profesionalizando el cuadro. Pero este lunes, lo que correspondía era celebrar en casa, con los suyos. Y a buena fe que lo hicieron con creces.
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