Adiós a Alan Greenspan
Fue una de las personas más poderosas del mundo. Sus palabras o, mejor dicho, la interpretación que se hacía de ellas, movían los mercados. De 1987 a 2006, Alan Greenspan manejó los hilos de la política monetaria de Estados Unidos como presidente de la Reserva Federal (Fed). Bajo su mandato mantuvo la sacrosanta independencia del banco central bajo el poder de cuatro presidentes: Ronald Reagan, George H. Bush, Bill Clinton y George W. Bush. En medio de las injerencias constantes de Donald Trump sobre la autoridad monetaria y las decisiones de la Fed, Greenspan fue el adalid de una época ya desaparecida.
[–>[–>[–>Firme defensor de los libres mercados y de la capacidad regenerativa de la economía, tras haber aguantado los envites del crash de 1987, al inicio de su cargo; gobernó durante los años noventa, durante el primer gran auge de internet. Tomó la decisión de abrir el grifo de la liquidez al sistema tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, bajando los tipos del 6,5% al 1% en año y medio.
[–> [–>[–>Fue el mantenimiento de estos tipos a tales niveles durante los próximos años lo que incitó un boom del mercado de la vivienda, con todas sus derivadas financieras, también potenciadas por el proceso de desregulación bancaria iniciado con la administración Clinton y seguida por Bush. Greenspan abandonó su cargo dos años antes del estallido del crash financiero con la quiebra de Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008. Él mismo llegó a afirmar su decepción ante la falta de autocontrol del sistema bancario en los años precedentes a la gran crisis.
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Alan Greenspan falleció a los cien años de edad. Conocido como «el maestro», un simple movimiento de sus labios en sus comparecencias regulares ante el Congreso o en contadas conferencias, podía hacer tambalear los mercados. Fue el 5 de diciembre de 1996 cuando lanzó dos palabras que marcarían, desde entonces, los peligros de un exceso de valoración de los activos: «exuberancia irracional».
[–>[–>[–>Las citó en la cena anual del American Enterprise Institute para definir su preocupación por la creación de burbujas financieras debido a un exceso de expectativas optimistas en el crecimiento de los resultados empresariales, que podrían estar muy por encima de la evolución natural de la economía. Mostró su preocupación al efecto que del pinchazo de estas burbujas. Desde entonces se generó el debate entre los expertos sobre si los bancos centrales deben tener tan en cuenta los excesos financieros en el valor de los activos, además de las amenazas inflacionistas, para subir los tipos de interés.
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La Fed tiene como objetivo primordial lograr que la inflación esté alrededor del 2%, heramienta necesaria para un crecimiento económico y de empleo estable y sólido. Greenspan era un gran defensor de la disciplina fiscal y del deber que tenían los gobiernos de no endeudarse por encima de sus posibilidades. Sus enseñanzas marcaron un antes y un después en la gestión de los bancos centrales que influyó, decisivamente, en sus sucesores y en la manera de actuar del mismo Banco Central Europeo.
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