Bear, su hijo de 9 años, único beneficiario de los 29 millones de dólares
Bear Payne, el hijo de 9 años de Liam Payne y Cheryl Cole, se ha convertido en el único heredero de los casi 29 millones de dólares (unos 26,7 millones de euros) que dejó el exintegrante de One Direction. Los documentos judiciales que se han hecho públicos este mes confirman lo que ya era un rumor latente: el pequeño, nacido en marzo de 2017, recibe todo sin testamento.
La cifra exacta que aparece en los papeles asciende a $29.007.998, una cantidad sujeta a las fluctuaciones del mercado y que se ha manejado con la máxima discreción desde la trágica muerte del cantante en octubre de 2024. Aquella caída desde el balcón de un hotel de Buenos Aires sacudió a toda una generación y dejó una herida abierta que, al menos jurídicamente, comienza a cicatrizar.
El legado que Liam Payne no dejó por escrito
La ausencia de testamento ha sido, quizás, el factor que más ha retrasado este proceso. Payne murió a los 31 años sin un documento que dictara sus últimas voluntades, una situación más común de lo que se piensa entre las estrellas jóvenes que viven al límite. Este vacío legal, lejos de desatar una guerra de herederos, ha propiciado una resolución casi automática que sitúa a Bear en el centro de todo.
La mayor parte de la fortuna, sin embargo, quedará congelada en un fideicomiso hasta que el niño cumpla la mayoría de edad.. Mientras tanto, una pequeña proporción de los fondos ya está disponible para cubrir los costos continuos de su cuidado y educación, una decisión que los tribunales han tomado para no abandonar al niño. El resto, en manos de una administración supervisada, no verá la luz hasta los 18 años, en una operación de blindaje financiero habitual en Hollywood y la aristocracia pop.
Veintinueve millones de dólares, un apellido mediático y una infancia que necesita más normalidad que nunca.
El juez ha nombrado administradores del patrimonio a Cheryl Cole, madre de Bear y expareja del cantante, y al abogado Richard Mark Bray, una cogestión que, según fuentes cercanas, ha funcionado de forma cordial. Ambos tendrán la responsabilidad de preservar los bienes hasta que se resuelva la sucesión definitiva, proceso que podría tardar algunos meses más.
Cheryl Cole, administradora del patrimonio y tutela hasta la mayoría de edad
La elección de la cantante de Girls Aloud como administradora no sorprendió a nadie. A pesar de la ruptura romántica en 2018, Payne y Cole siempre mantuvieron un frente común a la hora de criar a Bear. Cole, de 42 años, se ha dedicado a darle estabilidad a la pequeña mientras gestiona un legado que ella misma nunca buscó..
Una doble cita excesiva, casi un suspiro visual, que revela lo poco que importan las formalidades cuando un padre habla. En una de sus últimas entrevistas, en julio de 2018, Payne confesó que en casa era simplemente «Dada Montana» -un guiño a la serie de Hannah Montana- y que ver crecer a Bear era su mayor alegría: «Se pasea por la casa fingiendo que su osito es un teléfono. Es increíble», dijo entonces sin imaginar lo efímero que sería todo.
Esos recuerdos de un padre que apenas rondaba la treintena contrastan con la sobriedad de algunos papeles judiciales que definen ahora el futuro financiero de Bear. La mayoría de la prensa británica ha destacado el acierto del acuerdo, aunque no faltan voces que recuerdan lo desprotegido que queda un hijo único cuando el progenitor muere sin testamento y sin patrimonio protegido.
La lección de un testamento ausente: cuando el silencio jurídico complica la herencia de las estrellas
El caso de Liam Payne no es una excepción en el firmamento del entretenimiento. En los últimos años, otros grandes nombres como Prince, Aretha Franklin y Amy Winehouse murieron sin dejar por escrito a quién legaron sus fortunas, lo que desencadenó litigios millonarios y disputas familiares que se prolongaron durante años. En el caso de Payne, la situación se ha resuelto de forma más limpia gracias a la existencia de un hijo único, pero también al deseo expreso de Cole de no judicializar el proceso. Este resultado relativamente pacífico es casi una anomalía en el mapa de las herencias de los grandes iconos del pop..
No hay voluntad, no hay guerra. Pero un aviso a los navegantes: los asesores fiscales de las grandes fortunas insisten una y otra vez en la necesidad de redactar un fideicomiso o fondo de protección para menores, tal y como han hecho figuras como Beyoncé o Kim Kardashian. Payne, que en el momento de su muerte mantenía una relación con la TikToker Kate Cassidy, no había dado ese paso, y su legado ha quedado sujeto a la jurisdicción británica, que ha priorizado el interés del menor por encima de cualquier otra consideración.
Se espera que el próximo hito se alcance dentro de un año, cuando la administración provisional dé paso a la adjudicación final. Hasta entonces, Bear seguirá viviendo bajo el paraguas de su madre, ajeno –al menos en apariencia– al peso de una herencia que podría condicionar su futuro.
El veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: La herencia sin testamento refuerza la narrativa de un Liam Payne que vivía al límite sin pensar en el mañana.
- 💎 El detalle de lujo: El fideicomiso gestionará los 26,7 millones de euros hasta 2035, una cifra que sitúa a Bear entre los jóvenes herederos del pop más millonarios.
- 🗣️ El medio ambiente cuenta: Cheryl Cole y el abogado Richard Mark Bray administran el patrimonio con discreción y sin filtraciones que generen temores de conflicto.
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