CORINNA LARSEN | Corinna Larsen, la joya de la corona
«Me ofreció ese dinero por gratitud y por amor». La frase es de Corinna Larsen. Y fue en respuesta al fiscal suizo Yves Bertossa, quien, en el marco de una investigación en contra de Larsen por blanqueo de capitales, le preguntó por qué el rey Juan Carlos I le había regalado 65 millones de euros. Y ahí se acaba el debate. Si a la Julia Roberts de Pretty Woman ninguna dependienta de las tiendas le afeó poniendo en duda por qué Richard Gere le compraba tanta ropa, la gente de la casa de subastas Bonhams tampoco metió sus narices en cómo una señora alemana, ahora ya con 62 años, tenía joyas, de las muy, muy caras, de la firma madrileña Aldao. Las tenía por amor. Y las vende ahora porque el amor, aunque sea real, con la edad se va difuminando. Cuando no se convierte en rencor.
[–>[–>[–>El pasado 11 de junio, Corinna Larsen, una «distinguida dama europea», según el catálogo, vendió en Bonhams varias joyas que le había regalado el padre de Felipe VI. O él directamente o, por la amistad con el anterior monarca, el sultán de Omán. De todos es sabido que vendiendo o subastando regalos, nunca sacas el dinero que realmente valen esos regalos. Pero como tampoco los habías pagado…
[–> [–>[–>Así, según los expertos en joyas reales, que para todo hay expertos en este mundo, las joyas que Larsen llevó a la casa Bonhams se habían valorado, en su momento, en dos millones de euros. Ahora, ella ha conseguido unos 800.000. No está mal. Queda muy lejos de los famosos 65 millones de euros por los que preguntaba el fiscal suizo. Pero es un buen pellizco para poner, ahora sí, punto final a una relación de amor, siempre el amor, que provocó la crisis más grave de la monarquía española desde la restauración de la democracia. El famoso «lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir» después de la accidentada cacería en Botsuana dos años antes de la abdicación del actual rey emérito.
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Un punto final que, para los más avezados a los llamados temas del corazón, tiene su imagen más clara en una de las joyas. Un anillo hecho en Aldao, con un diamante de más de ocho quilates, que, en su momento, se interpretó como una especie de anillo de un futuro compromiso entre Juan Carlos I y Corinna Larsen. En su polémico podcast de hace cuatro años, la misma examante real contó que «el rey me regaló un gigantesco anillo de compromiso, más simbólico que vinculante». Fuera un regalo pensando en una futura boda o un simple regalo más de la larga lista de un hombre enamorado, el anillo ha acabado ahora cambiando de manos en Bonhams por unos 120.000 euros. Mucho menos de lo que costó, pagara quien lo pagara, en la exclusiva joyería madrileña.
[–>[–>[–>La otra joya ‘estrella’ de la subasta era menos simbólica para la pareja. Pero más conocida por el pueblo. Simplemente, porque salió en la portada de Hola. Y eso siempre suma entre los que la realeza solo la vemos a través del papel cuché. Era el año 2013, Larsen concedió una entrevista a la revista hablando de su amistad con Juan Carlos I. La princesa Corinna habla para Hola, seguido de una frase de la protagonista: «No tengo deseo de ser una celebridad. Hablo ahora para aclarar los hechos», se podía leer en una portada con una fotografía de la alemana ocupando todo el espacio. En la imagen, Larsen lucía una pulsera de diamantes, once concretamente, también de Aldao, con unos pendientes a juego. En Bonhams, según se detalla en la misma página web de la casa de subastas, esas joyas se habrían vendido por unos 170.000 euros. Son las joyas por las que más dinero ha sacado Corinna Larsen. El total sube hasta los 800.000 euros. ¿Codicia? ¿Necesidad? O, en el fondo, ¿la culpa es de quien se las regaló?
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En el final de Pretty Woman, como mandan los cánones del cine romántico, Richard Gere acaba con Julia Roberts. Una historia que había empezado por puro interés terminó en amor. Ella, como Larsen, también había empezado con él por dinero. Por puro interés económico. Pero se enamoró. Corinna Larsen, no. Pero claro, el rey no era Richard Gere.
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